El supuesto violador de la joven muerta en un parque sevillano asegura que las relaciones fueron consentidas

El hombre encarcelado como presunto autor del crimen perpetrado en febrero de 2016 sobre una joven que había ingerido medicamentos para intentar acabar con su propia vida en el parque de María Luisa de Sevilla, ha insistido durante la primera jornada del juicio, en que las relaciones sexuales con la víctima fueron consentidas.

Concluidas las mismas, según ha explicado Francisco Morillo Suárez, se marchó a casa porque “no tenía miedo” y “no había hecho nada malo”. El acusado, de 46 años, también ha relatado que el día de los hechos discutió con su pareja sentimental y, por este motivo, decidió salir de casa para “despejarse”.

El supuesto violador asegura que estaba drogado y bebido en el momento de los hechos

Durante su salida nocturna, Morillo ha reconocido que tomó “cuatro o cinco cervezas”, varias copas de ron y cocaína antes de dirigirse al parque, donde llegó sobre las 21,00 y las 21,30 horas. Allí se encontró a la chica sentada en un banco y, a su parecer, algo “alegre”, lo que atribuyó a que habría bebido alcohol.

Tras entablar una conversación con ella, ha asegurado que decidieron de mutuo acuerdo mantener relaciones sexuales. Cuando acabaron, según su versión, se despidieron y salió del parque para volver nuevamente a su casa, señalando que en ningún momento observó ningún rastro de sangre en la joven ni ésta le dijo que quisiera suicidarse ni que hubiera tomado en ese momento pastillas para lograr tal fin.

Efectivos de la Policía Nacional en la conocida como 'Glorieta de Bécquer', en el Parque de María Luisa en Sevilla, donde se halló el cadáver Manolo Rus Efectivos de la Policía Nacional en la conocida como ‘Glorieta de Bécquer’, en el Parque de María Luisa en Sevilla, donde se halló el cadáver Manolo Rus (EFE)

Durante la primera jornada de la vista oral, celebrada en la Audiencia Provincial de Sevilla, el abogado del acusado ha planteado la “ruptura” de la cadena de custodia respecto a los vestigios hallados en el lugar de los hechos al entender que “se han incumplido” los requisitos policiales y procedimentales “necesarios” para relacionarlos con el ADN del acusado. No obstante, tanto la Fiscalía como la acusación particular que ejerce la familia de la víctima han defendido que todo se ha hecho de manera “perfectamente legal”.

El juicio, que está fijado para tres días en la Sección Primera de la Audiencia de Sevilla, ha empezado con la declaración del acusado. La Fiscalía de Sevilla pide para Morillo, por primera vez, la pena de prisión permanente revisable por el delito de asesinato y 15 años de cárcel por un delito de agresión sexual.

El supuesto agresor abandonó en bicicleta el lugar

Además solicita una indemnización de 100.000 euros para los padres y de 25.000 para la hermana, a lo que se adhirió el defensor de la víctima, el abogado Alberto Lag. Ambas partes sostienen que el acusado se aprovechó de la mujer porque ésta estaba aletargada tras la ingestión de barbitúricos “con la supuesta intención de suicidarse”, algo que no era la primera vez que ocurría.

Tras abusar sexualmente de ella, el agresor abandonó en bicicleta el lugar, donde la mujer murió desangrada horas después, de acuerdo al relato de los hechos de la Fiscalía y del abogado de la acusación particular. El acusado pudo ser encontrado gracias a que una limpiadora guardó minuciosamente varios pañuelos con sangre que recogió en el parque, en los que se encontraron sus restos de ADN, que coincidieron con las muestras que la Policía le tomó cuando su mujer le denunció por maltrato.

Una limpiadora del parque recogió pañuelos donde se encontró ADN del acusado

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