El vídeo que ha reabierto el caso del suicidio por posible bullying de un niño de 8 años

La ciudad de Cincinnati, en Estados Unidos, vive estos días conmocionada por la reapertura de la investigación de la muerte de Gabriel Taye, un niño de ocho años que se suicidó en su habitación en enero. Unas imágenes en las que se ve cómo queda inconsciente tras ser empujado contra una pared dos días antes de su suicidio han obligado a reabrir el caso para determinar si tuvieron alguna relación con su muerte.

Lakshmi Sammarco, coronel del condado de Hamilton, quiere determinar si hubo factores que contribuyeron a su fallecimiento, determinando si era víctima de bullying, y ha pedido reexaminar sus lesiones. “Fue muy difícil para mi creer que un niño de 8 años siquiera supiera qué significa suicidarse”, dijo. “A los ocho años los niños generalmente están empezando a comprender la muerte”, analizó el doctor Louis Kraus, jefe de psiquiatría infantil del Rush University Medical Center en declaraciones a AP.

El pequeño Gabriel no tenía problemas de salud mental, afirmó Carla Leader, abogada de la madre del menor, Cornelia Reynolds. Quien lo conocía lo describe como un niño feliz que “siempre tenía una sonrisa en su cara y provocaría una en la tuya”, según una madre de su colegio.

En las imágenes se ve a Gabriel en su centro escolar dándose la mano con otro niño, que posteriormente lo empuja contra una pared, golpe que lo deja inconsciente, según la abogada de la familia. Pasaron cuatro minutos y medio hasta que un empleado del centro acudió a socorrerlo. Desde el centro se han mostrado preocupados por la tardanza y la falta de supervisión, pero afirman que siguieron los protocolos preestablecidos. Según empleados del colegio, el niño dijo que se había desmayado y jamás dijo que hubiera sufrido bullying o fuera golpeado.

Imagen de la Carson School, a la que acudía el pequeño Imagen de la Carson School, a la que acudía el pequeño (Lisa Cornwell / AP)

El niño nunca explicó si sufría bullying

Tras el incidente, Gabriel vomitó y tenía dolores de estómago. Los doctores del colegio concluyeron que tenía un virus estomacal y fue enviado a casa. La madre acudió a por Gabriel y lo llevó al hospital después de que su hermana la llamara avisando de lo sucedido. Los empleados del centro, por su parte, dicen que fueron ellos quienes pidieron a la madre que viniera a buscar al niño.

La madre desconocía la agresión hasta que lo leyó en una investigación policial que describía el vídeo. Gabriel nunca habló de bullying, pero si era así podría dar un vuelco al caso. Dos días después, el niño se suicidó colgándose en su habitación con una corbata. “Su voz será escuchada”, ha afirmado este fin de semana la madre, clamando justicia. “Es mi obligación asegurarme de que no vuelva a ocurrir más”, añadió. “La gente necesita saber la verdad y ayudar a solucionar esta epidemia de nuestra sociedad”, dijo en referencia al acoso escolar.

La madre exige justicia y pide eliminar la “epidemia” del acoso

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