Facebook: El desgarrador relato de una mujer agredida por su pareja

“Cerró las puertas con llave. Me desnudó. Me agarró de los hombros y con mi espalda rompió una ventana. Me pegó patadas y puñetazos en todo el cuerpo, intentó ahorcarme. Lo más suave que me dijo fue ‘puta’. Yo le pedía que se calmara. Le decía: ‘Rodrigo, por favor, me vas a matar’. Y él me respondía que sí, que claro, que me iba a matar”. La secuencia duró casi tres horas y terminó con Paola Mascambruni (38 años) saltando una reja y arrojándose a la calle.

La mujer, que está viva de milagro, es madre de cuatro niños y decidió dar a conocer su historia en Facebook . El más pequeño es hijo de su agresor, Rodrigo Eduardo Picolini (35), a quien le había dado “una oportunidad más”. El jueves pasado le propinó una brutal paliza: tiene una fractura de cráneo, un traumatismo nasal agudo por el que tuvieron que intervenirla, varios dientes rotos, el cuello llevo de moratones, derrame en un ojo y hematomas por todo el cuerpo.

Rodrigo empezó a ponerse violento con Paola desde el embarazo

Paola y Rodrigo trabajaban juntos como auxiliares de vuelo. Allí se conocieron en 2009. “Al principio era un amor”, recuerda Paola. Empezaron a salir y al poco tiempo ella quedó embarazada de Valentino. Nunca llegaron a convivir. “Es que se puso violento”, cuenta la mujer que, cada tanto, pide frenar la charla con el diario Clarín. Algunas veces porque le duele mucho la cabeza, otras porque le cuesta decir con palabras lo que vivió.

“A los dos meses de gestación, me tiró una jarra de cerveza. Un día que fuimos a comprar ropa, se enfadó y me mordió fuerte una mejilla adelante de mis hijas”, sigue. Con la barriga de 6 meses, la golpeó brutalmente. “Esa vez me dio una paliza tremenda, yo estaba tirada en la cama y él se puso arriba y me dio muchos puñetazos. Mi hijo se salvó de casualidad”, dice. En ese momento se alejó, a pesar de las promesas, los regalos y el llanto por el que, en otras ocasiones, lo había perdonado.

Paola, junto a su hijo menor en un día de playa Paola, junto a su hijo menor en un día de playa (Facebook)

Se reencontraron el día de la cesárea. “Yo como una estúpida me puse contenta al verlo. Pero ese día de nuevo se complicó. Él se puso nervioso, rompió el timbre de la habitación de la clínica de un golpe y lo echaron”, agrega Paola.

La primera denuncia la hizo cuando comenzó a agredir al hijo de ambos, antes de que cumpliera dos años. “Un día le rompió su camiseta de River, porque él quería que fuera de Boca. Yo llamé para pedir explicaciones y esa situación derivó en más violencia. Vino a destrozarme la casa. Chocó su coche contra la reja, después me amenazó de muerte con un arma”, relata Paola. Del Juzgado de Familia Nº 3 de Morón volvió con una orden de alejamiento. “Ellos actuaron rápido, la que hizo las cosas mal fui yo”, dice.

Paola se alejó de Rodrigo al poco de dar al luz, empezó con otro hombre, pero al quedarse soltera volvió a contactar con él

Rodrigo desapareció y Paola empezó una relación con otro hombre, que se transformó en una figura paterna para Valentino. Pero en enero pasado se separaron y, al mes, Paola decidió volver a contactar a Rodrigo. “Sentía mucha culpa, porque mi hijo no recordaba a su papá. Tenía la ilusión de que podía recuperarlo”, afirma la mujer.

Quedaron para tomar un helado los tres y, desde entonces, padre e hijo empezaron a verse con asiduidad. “Rodrigo y yo nos pusimos de acuerdo en todo. Venía a buscarlo, Valentino se quedaba a dormir en su casa y estaba feliz”, comparte Paola que se entusiasmó de nuevo con ese hombre, que se parecía a su compañero de trabajo del que se había enamorado. “En mayo fuimos a cenar y nos arreglamos. Estuvimos de nuevo en pareja hasta octubre cuando volvió a comportarse violento”, suma.

Paola compartió en Facebook su historia personal Paola compartió en Facebook su historia personal (Facebook)

El fin de semana siguiente a ese episodio, pidió ver a Valentino y ella accedió. “El niño volvió llorando, me contó que Rodrigo le había pegado un puñetazo en la barriga y una bofetada en la cara. Me dijo que no lo quería ver más.” Se alejaron otra vez hasta diciembre cuando Paola se enteró de que Rodrigo había tenido un accidente con una moto. “Me aseguró que el accidente lo había cambiado. Me prometió que las cosas iban a ser diferentes”, asegura. Y volvieron.

Hasta el jueves pasado, que “explotó”. “Estaba en su casa, en Haedo, y apareció todo arreglado con una cazadora, zapatillas y vaqueros nuevos y me increpó: ‘¿Qué pasa, no me dices nada de lo guapo que me he puesto para ti?’. Yo me reí, pero no se lo tomó bien”, relata.

En la última paliza escapó con vida de milagró y quedó con el rostro desfigurado

Las peores dos horas de su vida ya habían comenzado: la desnudó y empezó a patearla y darle golpes. “Al rato se calmaba, lloraba y después volvía con más puñetazos. Pensé que no iba a salir viva de ahí. Ya toda ensangrentada, aproveché un descuido para coger las llaves. Llegué a ponerlas en la cerradura pero cuando las giré me agarró por detrás. Al final pude abrir la puerta, me subí a la reja pero me atrapó y me empezó a golpear la cabeza contra el suelo. Pude levantarme de nuevo, me subí como pude a la puerta, me apoyé en el buzón y salté para el otro lado”, detalla.

Lo siguiente fue suplicarles a los vecinos que la ayudaran. “Ninguno me quería abrir por miedo a que Rodrigo viniera detrás”, explica. Al final, la asistieron y un policía se llevó a Picolini.

El hombre continúa detenido por “lesiones graves agravadas a su pareja”, según confirmó a Clarín la fiscal Marcela D’ascencao, de la UFI 11 de Violencia Familiar y de Género. Tras el brutal ataque, Paola fue atendida en el Hospital San Juan de Dios, de Ramos Mejía. Pasó una noche ahí y luego pidió volver a su casa con sus hijos.

“Valentino recién anoche me habló. Me dijo que estaba muy triste, que quería que mi cara fuera la de antes, que se me cure el ojo. Y que papá era muy malo porque quiso matar a mamá”, cuenta a Clarín, ya quebrada, Paola, que ahora pide justicia y que su agresor se “pudra en la cárcel”.

Paola ha explicado en Facebook que no parará hasta conseguir justicia