Golpe al clan de carteristas ‘las bosnias’ en Barcelona

La red internacional desarticulada la semana pasada en Barcelona por explotar a mujeres
bosnias obligándolas a robar a turistas en el metro las “vendía” a otros clanes de ladrones de distintos puntos de España, Italia o Francia, a cambio de cantidades cercanas a los 5.000 euros. Una operación conjunta llevada a cabo por la Policía Nacional, la Guardia Urbana y la Europol permitió detener la semana pasada a 16 presuntos miembros del conocido como
clan de las bosnias
, acusados de traficar y explotar a mujeres jóvenes, muchas de ellas menores, para obligarlas a hurtar en zonas turísticas y medios de transporte, según ha informado el Ministerio de Interior en un comunicado.

En las entradas y registros practicados en los domicilios vinculados a la red, los agentes han encontrado además a nueve menores de edad sin escolarizar y que malvivían en pésimas condiciones de higiene y salubridad, por lo que han sido puestos a disposición de los servicios públicos de atención a la infancia.

5.000 euros por cada joven al cambiar de clan

La organización, que estaba estructurada en torno a distintos grupos familiares, captaba a las jóvenes en Bosnia y, tras instruirlas sobre cómo robar y traerlas clandestinamente a España, las intercambiaban con clanes afincados en otras ciudades, a cambio de cantidades que oscilaban en torno a los 5.000 euros. De esa forma, las jóvenes eran utilizadas por otras mafias para robar en puntos turísticos de ciudades españolas e italianas o en el sur de Francia. La red desarticulada en Barcelona, totalmente jerarquizada, se articulaba en torno a la figura de un “patriarca”, que se encargaba de dirigir las actuaciones de la banda en toda España y en el sur de Francia. Bajo las órdenes del “patriarca”, dirigían las operaciones varios lugartenientes distribuidos en dos ramas distintas, una integrada por hombres y otra por mujeres.

El grupo de hombres se dedicaba fundamentalmente a perpetrar robos con fuerza en automóviles y autocaravanas, según la Policía, mientras que las mujeres se encargaban de controlar y “coordinar” los hurtos cometidos por las jóvenes explotadas, que desde primera hora de la mañana eran enviadas a robar al metro, a otros transportes públicos y a las zonas más turísticas de Barcelona. Las víctimas perpetraban los hurtos mediante grupos organizados, en que cada uno de los miembros desempeñaba una función distinta: mientras un par de mujeres se encargaban de taponar los accesos a los vagones del metro, las carteristas aprovechaban las aglomeraciones para sustraer dinero u objetos de valor a los usuarios.

El botín era entregado inmediatamente a otra mujer integrante de la banda, que se encargaba de ocultarlos para entregárselos posteriormente a los cabecillas de la red. El “patriarca” de la organización establecía diariamente los objetivos a lograr por la banda -cantidad de dinero o de objetos de valor a sustraer-, que las víctimas de la red estaban obligadas a cumplir. En los registros practicados en el marco de la investigación, los agentes se han incautado de dos vehículos, documentación falsa, 5.000 euros en efectivo en moneda de distintos países y varios dispositivos informáticos para el almacenamiento de datos, que están siendo analizados por la policía.

Loading...