Investigan si la agresión del metro de Barcelona es un delito de odio

Lo primero que tienen que dilucidar los Mossos d’Esquadra es si el hombre que el martes por la tarde agredió a Gema en el metro de Barcelona lo hizo de manera aleatoria o la golpeó y le dio un puñetazo en la cara por tratarse de una joven con síndrome de Down. Ante la violencia de los hechos y el agravante de odio y discriminación que acarrearía si la agresión fuera intencionada, la investigación la ha asumido la brigada de Información de Barcelona. El caso se ha puesto en conocimiento del fiscal de odio y discrimi­nación.

Los Mossos se desplazaron ayer tarde a la sede de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) para recoger las imágenes de la agresión. Pero no sólo las grabaciones que incumben a la secuencia de los hechos, sino las de toda la jornada en la línea 3 del metro para reconstruir los movimientos del agresor de ese día en el suburbano y tener así más datos que ayuden a su identificación y localización.

Es difícil que algo que sucede en el metro no quede grabado por las innumerables cámaras de seguridad que hay repartidas en las instalaciones y en los vagones. La joven, de 23 años, presentó la denuncia el miércoles por la tarde en la comisaría de Les Corts. Para entonces, los mossos del área de seguridad del transporte metropolitano ya habían solicitado a TMB las imágenes porque la agresión constaba en el parte de incidencias del día, donde se resaltaba que la víctima tiene síndrome de Down.

En cualquier caso, la investigación la asume e inicia la brigada de Información para evaluar si existió un agravante de odio y discriminación. Ayer por la tarde los Mossos recogieron las imágenes. Ahora toca examinarlas, realizar un primer análisis y citar a Gema para ampliar la denuncia con una nueva declaración.

Los hechos ocurrieron a las 13.50 horas en la estación de Sants. Exactamente en el vestíbulo de salida que da a la calle Numància. La joven se dirigía a su casa para comer tras asistir a las clases del programa de inserción laboral de la Fundación Aura. Tras el primer empujón y el posterior puñetazo en la cara, Gema gritó pidiendo auxilio, aunque justamente en ese instante, a pesar de la hora, no pasaba nadie por el vestíbulo para poder ayudarla.

La asociación Down Catalunya ha ofrecido a la familia de Gema sus servicios jurídicos y, en una nota, asegura que según el Observatorio de la Discapacidad de Catalunya, un 23% de las mujeres discapacitadas ha sufrido alguna vez violencia física, ocho puntos por encima de la media del total de mujeres.

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