La madre de Diana Quer renuncia a acceder al sumario y perseguirá las filtraciones

Los agentes seguirán cotejando datos para tratar de dar con el paradero de la joven

En la resaca del archivo provisional de la causa por la desaparición de la joven Diana Quer, todas las miradas se centran en el levantamiento del secreto de sumario, que deja al descubierto ocho meses de pesquisas policiales sobre las que el hermetismo ha sido absoluto. Contraria a la decisión adoptada por el juez de Instrucción Número 1 de Ribeira, la madre de Diana afirmó ayer que no se personará en el caso, lo que le cierra las puertas a conocer los entresijos de las investigaciones llevadas a cabo por la unidad mixta de la UCO y la Policía Judicial de La Coruña. Su letrado, Pedro Víctor de Bernardo, ratificó esta decisión a ABC al explicar que «no vamos a personarnos precisamente porque no queremos acceder a ese sumario». Sobre esta determinación, el abogado también subrayó que tomarán «medidas si se produce algún tipo de filtración», al tiempo que descartó recurrir la decisión del instructor.

Muy afectada todavía por el sobreseimiento de la investigación judicial para dar con el paradero de su hija mayor, Diana López abandonó a mediodía de ayer la casa de veraneo de A Pobra en dirección Madrid y acompañada por Valeria Quer. No quiso ofrecer declaraciones, al igual que el día anterior en los juzgados, pero sí manifestó que seguía «regular» tras conocer la notificación del juez. El mismo varapalo recibió el padre de Diana, quien sí manifestó públicamente su desacuerdo con el archivo parcial, que de facto implica un paso atrás del juez en las actuaciones y el traslado del peso de las futuras indagaciones a los agentes del Instituto Armado.

Sobre el nuevo escenario que se abre, el delegado del Gobierno en Galicia, Santiago Villanueva, aclaró ayer que «no se escatimarán recursos en la búsqueda de Diana Quer». Consultado sobre la opinión de los investigadores, también críticos con este carpetazo cautelar, Villanueva manifestó que la Guardia Civil seguirá trabajando «tanto a través de su unidad central como en el ámbito autonómico». En referencia a los datos que aún quedan por cotejar, el delegado reconoció que los agentes están ante una causa «extremadamente compleja por la cantidad ingente de datos» y ahondó en que «desde el primer momento se trabajó en la investigación de personas, vehículos y móviles, además de corroborar los datos de las cámaras de tráfico y de otros lugares» con este tipo de dispositivos.

Además y de cara a un posible frenazo en la marcha de las actuaciones para descubrir qué sucedió con Diana en la madrugada del 22 de agosto, Villanueva lanzó un mensaje de tranquilidad a la familia y aclaró que se va a trabajar con la misma intensidad «por si aparece algún indicio que pueda llevar la investigación hacia un punto concreto». Sabedor del revés que supuso para los padres de la joven de Pozuelo el archivo provisional, el delegado quiso finalizar apuntando que la actividad policial «no se va a aminorar» y que este sobreseimiento está vinculado con que no hay ningún sospechoso sobre el que dirigir una acusación.

Deferencia con los padres

Fue precisamente este extremo, la falta de una persona a la que señalar directamente por su implicación con la marcha de Diana, el que más tuvo en cuenta el juez Felix Isaac Alonso a la hora de decantarse por un archivo con el que pocos parecen estar de acuerdo. De ahí la meditada y razonada argumentación que el juez incorporó al auto con el que dejó en estado latente una de las investigaciones más mediáticas de los últimos años. De ahí también, quizás, la deferencia para con los padres, a los que citó para poder explicarles en personas los pormenores de su decisión.