La odisea de una mujer para demostrar que está viva

Una tumba en el cementerio de Málaga lleva el nombre de Juana Escudero Lezcano, una tumba normal, un nicho de los muchos de este camposanto, aunque este enterramiento tiene una particularidad muy concreta: Juana está viva, y hace siete años que intenta demostrarlo.

La historia de esta mujer “a la familia hace ya tiempo que no nos hace gracia”, como explica a Efe su hija Marta, que concreta, para empezar, que supieron de la “no muerte” de su madre en 2010, cuando acudió a su médico de cabecera para pedir un medicamento a través de su tarjeta sanitaria, “y el médico la miró, sin saber muy bien cómo decírselo, y le dijo que en el ordenador de la Seguridad Social figuraba como persona fallecida”.

En ese momento, la cara de incredulidad de Juana lo decía todo, aunque ella pensó que sería un error informático que se solventaría en pocos días, pero, sin saberlo, comenzaba una odisea que ya lleva más de seis años sufriendo, ya que está “enterrada legalmente” en el cementerio malagueño desde el 13 de mayo de 2010, inscrita en el registro municipal del consistorio de la Costa del Sol con el código de expediente 01.01.107.44.004938.0101, como recoge el Boletín Oficial del Estado (BOE).

De hecho, la publicación en el BOE de su caso ha sido uno de los mayores dolores de cabeza que ha sufrido con este asunto, ya que cuando un caso así se publica en un boletín oficial es porque no se ha conseguido contactar con los familiares de la persona aludida para un caso muy concreto, y este consistía en que tenía que desalojar el nicho por no haber pagado la cuota de mantenimiento del mismo.

“Aquel día -abril de 2016- llamamos al Ayuntamiento de Málaga, y lo que nos dijeron fue que como mi madre estaba enterrada allí y no habíamos pagado la cuota, el nicho se había vaciado al pasar el periodo legal y los huesos depositados en un osario, así que le tuve que decir que eso era difícil, porque yo tenía a mi madre delante y estaba hablando con ella”, explica Marta.

Le recomendaron que acudiese al juzgado de Málaga que lleva estos casos, y la única explicación que han recibido es que en ese nicho hay una persona que coincide en nombre y apellidos y fecha de nacimiento (11 de septiembre de 1963) con Juana, “pero nos aseguran que no tiene carné de identidad, algo que no entendemos”, de modo que, ante esa coincidencia, un ordenador decidió hace seis años que su madre está muerta, y así sigue desde entonces.

Los problemas, para ella, no paran de surgir en el día a día, como cuando tuvo que renovar el carné de conducir, porque en Tráfico le decían que estaba muerta y que por lo tanto no lo podía renovar, de modo que tuvo que aportar una fe de vida, igual trámite que cuando llegó el momento de renovar su DNI, ante la incredulidad del funcionario que la miraba delante de su mesa mientras en el ordenador figuraba como fallecida.

Entre las posibilidades que hayan motivado este desaguisado, Juana apunta a que haya podido ser confundida con una hermana con la que no tiene contacto y no sabe donde se encuentra, porque no tiene relación alguna con la provincia de Málaga ni con nadie que pueda coincidir en datos con la persona que está enterrada en el controvertido nicho.

Eso sí, ironiza con que está muerta “para todo el mundo, menos para los bancos”, ya que paga con total regularidad los préstamos, la hipoteca e incluso el seguro de decesos, porque “para los ordenadores del Estado estaré muerta, pero para los bancos estoy vivita y coleando”.

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