La pareja detenida por el crimen de los urbanos vuelve al lugar de los hechos para la reconstrucción judicial

Los dos agentes de la Guardia Urbana de Barcelona detenidos por la muerte de un compañero regresaron ayer a la escena del crimen. A las 10.30 horas de la mañana entraron en el domicilio en el que la arrestada Rosa P. vivía con la víctima Pedro R. Ese es el lugar en el que el agente de la Guardia Urbana fue asesinado.

Ayer durante la reconstrucción los Mossos recrearon que Pedro fue asesinado con un hacha. Eso fue lo que declaró Rosa P. cuando compareció ante la juez como investigada por homicidio y ayer durante la reconstrucción los Mossos d’Esquadra reprodujeron los hachazos que supuestamente recibió Pedro R. Los agentes transportaron hasta la casa un maniquí que suplió a la víctima. Y, posteriormente, procedieron a golpear al muñeco en innumerables ocasiones. La reproducción del asesinato se perpetró en el garaje que se encuentra en el piso de abajo mientras en el piso de arriba se situaron la juez, el fiscal y los investigadores para comprobar si era perceptible el sonido de los hachazos. Durante la declaración que prestó ante la juez, Rosa P. explicó que estaba en el piso de arriba junto a sus hijas cuando el otro detenido, Albert L. mató a su novio. Mientras los agentes reproducían los golpes, Rosa corregía la intensidad del sonido que supuestamente oyó ese día. “No, no tan metálicos, eran golpes más opacos, más fuertes”.

Los agentes reprodujeron con un maniquí los golpes que presuntamente mataron a la víctima

La simulación del crimen fue presenciada por los arrestados que se vieron las caras por primera vez desde su detención. Durante toda la instrucción y todas las diligencias los Mossos, por instrucción de la juez, han impuesto unas férreas medidas para evitar la comunicación entre ambos arrestados. Ya fue así durante las declaraciones que prestaron ante los Mossos tras su detención y en las comparecencias en sede judicial.

La reconstrucción sirvió para corroborar lo que ya dijeron ante la juez. Rosa mantuvo que Albert irrumpió en su casa y mató a su novio. Aseguró que actuó movido por los celos al no poder superar el fin de su relación sentimental. En cambio, Albert reprodujo el supuesto recorrido que hizo cuando asistió al chalet para auxiliar después de que matara a su novio.

Rosa explicó ayer que el 1 de mayo –el día del crimen– Albert irrumpió en su casa hecho una fiera. “Estaba ido”. Al ver su actitud violenta subió al piso de arriba y se refugió en la habitación junto a sus hijas. Cerró todas las ventanas, un hecho que ayer los investigadores y autoridades judiciales reprodujeron. Luego oyó los golpes y, pasado un rato, bajó y se encontró el garaje lleno de agua y lejía. “Friega ahí”, le ordenó Albert, según la versión de la mujer. Ella, asustada, no preguntó y procedió a limpiar el suelo. En ese momento, Pedro ya estaba muerto pero ella no lo vio. “No vi sangre, ni el cadáver, sólo agua y lejía”. A partir de ahí se encerró en su casa hasta el día siguiente. Rosa dio una larga explicación ante la comitiva judicial, aunque la juez la inquirió respecto a ciertas dudas. “¿Por qué no llamó a la policía?”. “Albert me quitó el móvil. Traté de llamar al 112 con el fijo pero el inalámbrico no tenía batería”, respondió. Luego Rosa, asegura que no sabe qué más pasó. La detenida cortaba contínuamente su relato de los hechos para suplicar a los investigadores que la creyeran. “Es que no me creéis. No sé que más tengo que explicar”.

Reconstrucción judicial del crimen de los urbanos Reconstrucción judicial del crimen de los urbanos (Llibert Teixidó)

Por su parte, el otro detenido se mostró más comedido en su relato. Aseguró que se presentó en la casa de Rosa porque ella le llamó. Explicó que se encontró a la mujer muy nerviosa y que en vez de bajar a abrirle la valla de entrada de su chalet le dijo que la saltara, un hecho que le extrañó mucho. A partir de aquí, él se sentó en el jardín y la mujer le contó que había discutido con Pedro. “No me quiere contar nada porque está muy nerviosa”, y decidió marcharse. Al día siguiente, volvió a recibir una llamada de la mujer y retornó a su casa. El detenido insinuó que tuvo semejante atención hacia Rosa porque es “una ex con la que se lleva bien”. Al ver un coche en el jardín, el detenido se acercó, abrió el maletero y vio unas mantas. En este punto de su declaración la juez le interrumpió para recordarle que en su declaración relató que vio el maletero manchado de sangre. “No, no vi sangre. Pensé que si decía la verdad no me creeríais”. Y “¿cuál es la verdad?, aseveró la juez. “Que no vi sangre”, detalló Albert. El presunto implicado en el crimen tampoco preguntó a la detenida sobre Pedro ni por las mantas del maletero.

Otro de los aspectos que se reconstruyó fue el trayecto hacia el pantano, el lugar donde apareció el cadáver calcinado. La comitiva se desplazó hacia allí, pero antes Rosa los condujo por la comarca del Penedès en un largo recorrido que se prolongó más de una hora . Aseguró que eran las doce de la noche e intentó ir a ver a su exmarido que vive por la zona. Relató que no conocía como el coche de Pedro acabó en el pantano.

Y Albert relató que acompañó a la mujer. Ella conducía el coche de Pedro y él el suyo. Hasta que llegaron a una pista forestal cercana al pantano. Él se paró a la entrada y ella condujo unos metros más adelante hasta que no le alcanzó la visión. Luego vio una llamarada y Rosa volvió caminando. La contó que “estaba harta de Pedro y así le hacía una putadita”. El arrestado no le preguntó por su comportamiento.

Con la reconstrucción del crimen, los investigadores tienen culminadas las diligencias del sumario cuyo secreto será levantado en los próximos días. Será entonces cuando los detenidos vean las pruebas que hay en su contra.

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