La policía interroga a menores que asistieron al espectáculo porno de Mataró

La Policía Local de Mataró (Maresme) ha interrogado como mínimo a tres menores de edad que han podido declarar que el pasado sábado 14 de enero se encontraban en el interior del local nocturno The Bot, en la calle Serra i Moret del Polígono Industrial Pla d’en Boet, la principal zona de ocio nocturno de la ciudad, en el momento en que se realizaba un espectáculo pornográfico. Los menores, supuestamente declararon haber sido testigos de una actuación de sexo explícito en directo entre cuatro mujeres que practicaban sexo oral entre ellas sobre las mesas del local. Dichas declaraciones serán elevadas a la Fiscalía de Barcelona para dirimir si existe responsabilidad penal por parte de los organizadores del evento, en este caso la empresa Bullpark, con el beneplácito de los propietarios del local, que no tiene licencia de sala de espectáculos, sino de bar-merendero.

Si se comprueba que en el establecimiento había menores de edad, los responsables se enfrentan a un delito penal por exhibicionismo que puede comportar penas de prisión de seis meses a un año o multa de 12 a 24 meses, según el artículo 185 del código penal, que establece responsable de exhibicionismo al que establezca, ejecute actos de exhibición obscena ante menores de edad.

La investigación que abrirá la Fiscalía a instancias del Ayuntamiento de Mataró dirimirá si los menores accedieron al local con engaños o si lo hicieron libremente pagando la entrada y si además fueron espectadores del show pornográfico. El local, fue clausurado por la Policía Local de Mataró el pasado sábado a las doce de la madrugada, en cumplimiento del horario acorde a la licencia de bar. La concejal de Via Pública, Núria Moreno aseguró que “este tipo de actividades no las queremos en la ciudad” por lo que anuncia acciones legales contra “el ocio que pueda atentar contra la dignidad de las personas y manche nuestra imagen de ciudad”.

El local The Bot, también conocido como el ‘botellódromo’ porqué permite a los clientes, previo pago de una entrada, acceder al recinto con sus bebidas, fue objeto de polémica al difundirse el espectáculo por las redes sociales. El colectivo Arran, la rama juvenil de la CUP, acusó a los organizadores de fomentar el ocio nocturno utilizando el cuerpo de las mujeres como producto reclamo que “perpetua la cultura de la violación” y un modelo de ocio nocturno “basado en la mercantilización de las mujeres”.

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