Las cinco víctimas del apuñalador de Lleida dicen que les atacó por sorpresa

Las cinco personas que fueron apuñaladas el 22 de septiembre de 2014 supuestamente por Alejandro R.V. en Lleida han declarado hoy en la Audiencia de Lleida que el acusado les atacó por sorpresa.

Hoy se celebra la segunda jornada del juicio contra Alejandro R.V., el estudiante de Medicina natural de Logroño acusado de apuñalar a cinco personas en plena calle en Lleida, y al que se le conoce popularmente como el apuñalador neonazi por haber atacado a sus víctimas, presuntamente, por motivos xenófobos, ya que 4 de las 5 personas agredidas eran de origen extranjero.

Durante esta segunda vista han declarado las cinco víctimas del autor confeso de los hechos, para el que se pide un total de 81 años de prisión, y todas han coincidido en señalar que Alejandro las atacó por sorpresa y que no lo vieron venir.

El primero en declarar ha sido la primera persona que fue apuñalada, un ciudadano peruano que recibió dos cuchilladas por la espalda, que ha explicado que iba por la calle caminando, sintió dos molestias en la espalda, se giró y vio al acusado con un cuchillo. Entonces relacionó lo que había pasado, se tocó la espalda y vio que tenía sangre.

“No lo vi venir ni me dijo nada. Yo primero pensé, al darme cuenta de que me había pinchado, que se había equivocado conmigo y que estaba buscando a otra persona con la que se había discutido. Tras atacarme vi cómo se alejaba caminando y cómo poco después atacaba también a una mujer que llevaba un pañuelo en la cabeza y que iba con un niño”, ha relatado ante el tribunal.

El hombre fue operado de las heridas recibidas en la espalda y aunque en la actualidad está trabajando en Murcia reconoce que aún siente molestias al respirar y que tiene miedo de salir a la calle.

La segunda en declarar ha sido una mujer de nacionalidad argelina que iba acompañada de su hijo pequeño y que fue acuchillada por la espalda, dos veces.

Ha explicado que llevaba pañuelo (hiyab) en la cabeza, como lo hace habitualmente, que no vio a su agresor porque estaba a punto de entrar en una farmacia y que no pudo defenderse.

La mujer, que también tuvo que ser operada de sus heridas, estuvo impedida durante 90 días, tuvo que cambiar de vivienda al no poder subir escaleras y ha recibido tratamiento psiquiátrico, al igual que su hijo pequeño, que aún tiene miedo de salir a la calle.

El tercero en declarar ha sido la única víctima de nacionalidad española, que ha explicado que iba cargado con dos bolsas y una mochila porque estaba haciendo una mudanza y que aunque el agresor le atacó de frente no iba mirando y no le vio venir a por él.

El hombre, que recibió una cuchillada en el abdomen de la que tuvo que ser operado, ha explicado que ese día iba sucio y desaliñado por la mudanza y que en su barrio anterior algunas personas, por su aspecto, se pensaban que era marroquí.

En cuarto lugar ha declarado la víctima de nacionalidad china, que recibió también un ataque por sorpresa, aunque frontal.

En esta ocasión, el agresor se ensañó especialmente en el ataque, ya que apartó a una chica que se encontraba delante de él para poder clavarle el cuchillo en el abdomen dos veces.

“Le vi la cara después de haberme atacado y vi que sonreía”, ha relatado la víctima, que recibió una de las heridas más complicadas, ya que tardó más de 300 días en recuperarse y desde entonces sufre una alteración hepática.

En último lugar ha declarado un hombre de nacionalidad paquistaní que en el momento del ataque se encontraba sentado en el banco de una plaza con un amigo y que recibió un pinchazo en la espalda.

La cuchillada fue tan fuerte que el arma se quedó clavada en la costilla del hombre y el agresor no pudo sacarla, por lo que se fue del lugar sin recuperarla.

El hombre tuvo que ser trasladado a Barcelona para ser operado por la cercanía de la herida a la médula espinal, y las secuelas que le han quedado le obligan a llevar muletas de por vida.

Todas las víctimas han coincidido en señalar que el acusado les atacó por sorpresa, que no les dijo nada y que desde entonces tienen miedo a ir por la calle, por el temor a que alguien les vuelva a atacar.

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Tras las víctimas, han declarado diferentes testigos de los hechos, y el juicio continuará mañana con la realización de las pruebas periciales y documentales, que serán claves para determinar si el acusado es inimputable por sufrir un trastorno psiquiátrico, como alega la defensa, o actuó por motivos xenófobos, como sostienen las acusaciones.

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