Liberado el preso que no estaba en España cuando se cometió el delito del que se le acusaba

El Juzgado de Instrucción número 54 de Madrid ha revocado la medida de prisión preventiva que pesaba sobre Raim Memet, el preso del que había informado este periódico que no estaba en España el día en el que se cometió el robo con violencia que se le imputaba.

Memet podrá salir en libertad esta misma tarde, aunque el juzgado le ha impuesto la obligación de comparecer todos los lunes, por lo que no podrá viajar a Rumanía con su familia durante estas Navidades. El procedimiento penal contra él sigue su curso, si bien en este segundo auto la juez ya ha incluido el billete de autobús con su identidad como prueba.

A este rumano de 25 años se le acusaba de robo con violencia. Una mujer a la que habían tirado al suelo y golpeado para quitarle un teléfono móvil durante la noche del 23 de noviembre, en el portal de su casa del centro de Madrid, le había reconocido en los álbumes fotográficos de la policía como su agresor.

Pero Memet no estaba en España ese día. Estaba viajando de Rumanía a España, como acreditan un billete de autobús aportado por una compañía de transporte y las imágenes de seguridad de la estación de Méndez Álvaro, que recogen en imágenes su llegada a Madrid junto a su mujer un día después de la noche en la que se cometió el delito.

¿Por qué ha ido a prisión?

De fondo hay dos problemas. En primer lugar, la importancia judicial que se otorga a los reconocimientos que hacen los testigos y las víctimas de un delito a pesar de sus amplísimos márgenes de error. La psicología del testimonio ha estudiado a fondo los problemas que plantean estas identificaciones como prueba en el proceso penal. Margarita Diges, catedrática de la Memoria de la Universidad Autónoma de Madrid, señala que los márgenes de error son del 28% cuando el culpable está en la rueda de reconocimiento y del 50% cuando no está. Es decir, la mitad de las veces en las que el culpable no está en la rueda, un inocente es reconocido como delincuente.

Por otro lado está la falta de diligencia de la justicia para, cuando aparecen indicios de que puede haber un inocente en la cárcel, actuar de inmediato. Los patrones en este tipo de casos se repiten sin que se adopte ninguna medida. Cuando la persona además no tiene recursos y ha sido detenida con anterioridad, nadie parece tener prisa por aclarar los hechos.

Identificación sin ningún género de dudas

La víctima del violento robo, de 22 años, había descrito a su agresor como “un varón de 30 años aproximadamente, de tez morena, posiblemente de nacionalidad rumana, calvo y que vestía completamente de negro”, según consta en el primer atestado policial. Cuando fue a poner la denuncia, señaló sin embargo que no era calvo sino “de pelo muy corto y negro, ojos oscuros y piel oscura, entre 1,55 y 1,60”.

Dos días después del robo le mostraron en comisaría una composición con nueve fotografías entre la que estaba Memet. El rumano, sin antecedentes penales, constaba en los álbumes de la policía por tres detenciones previas que por el momento no han acabado en condena. La mujer le reconoció “sin ningún género de dudas ni error posible”.

A pesar de sus amplísimos márgenes de error, a los reconocimientos que hacen los testigos se les otorga una gran importancia judicial

El 9 de diciembre fue detenido. Al día siguiente, el Juzgado de Instrucción número 41 de Madrid dictó el auto de prisión provisional comunicada y sin fianza basada en el reconocimiento de la víctima. El abogado de oficio de Memet, Xabier Etxebarria, aportó la lista de pasajeros del autobús procedente de Rumanía que llegó a Madrid el día 24 a las 12.30, de la empresa Saiz Tours, donde constaban como viajeros Memet, su mujer y un amigo suyo, con sus asientos respectivos. El auto de prisión del juzgado hizo caso omiso del listado; ni menciona su existencia.

El caso pasó después al juzgado número 54. El 14 de diciembre, el abogado de Memet pidió con carácter urgente su puesta en libertad y el sobreseimiento libre del caso sobre la base del listado de viajeros. Se pedía además en este mismo escrito que se oficiara al director de seguridad de la Estación Sur para que entregara al juzgado las imágenes de la llegada del autobús procedente de Rumanía a Méndez Álvaro el 24 de noviembre, en las que aparecen Memet, su mujer y su amigo. Solicitaba también que se pidieran a la empresa de transporte los billetes de autobús adquiridos en Rumanía.

Dos testigos

Al no estar recabadas estas pruebas para la vistilla convocada para el día 19, el letrado intentó, sin éxito, que testificara la esposa de Memet, quien le acompañaba en el viaje, y un trabajador de la ONG Futuro Cierto, Pablo Hernández Román, que puede identificar a Memet y a su mujer en las imágenes de las cámaras de seguridad de la Estación Sur del 24 de noviembre. Ambos testigos esperaban fuera de la sala donde se celebró la vistilla. No se les escuchó.

Hernández conoce bien a este matrimonio, desde hace más de un año. La pareja de rumanos no tiene hogar y viven en la calle. “Nosotros les hacemos un seguimiento, les ayudamos con comida, ropa y mantas, y sabemos cuando se van fuera de Madrid porque dejan de venir a pedir ayuda”, explica. “En el caso de Memet, sabíamos que él y la mujer se habían ido a Rumanía y conocíamos el día que regresaban a Madrid. Él no ha podido cometer el delito porque no estaba en España”.

Los patrones en este tipo de casos se repiten sin que se adopte ninguna medida

La magistrada del juzgado 54, en su resolución, respondió que en el listado de pasajeros aparece un Raim Memet, pero ningún número de documento de identidad, por lo que no se puede concluir que el viajero sea ese Raim Memet (ninguna alusión a que iba acompañado de su esposa y de un amigo, lo que también consta en los archivos de Saiz Tours), no argumenta nada sobre la petición de que se oficie a la Estación Sur de autobuses para comprobar las imágenes de las cámaras de seguridad, no dice nada sobre los posibles testigos y resuelve mantener la prisión asegurando que los robos con violencia como el que se está investigando son de los que generan “grave alarma social”.

El abogado interpuso un recurso de reforma ante el juzgado el 20 de diciembre en el que vuelve a pedir que se oficie a Saiz Tours para que envíe el billete de Memet y a la Estación Sur para que aporte las imágenes de las cámaras de seguridad. Al día siguiente, finalmente, el juzgado libró los oficios.

“¿Es posible que Raim Memet supiera al ser detenido que justo en ese autobús viajaba otra persona con su mismo nombre?”, se pregunta su letrado, Etxebarria. “No parece que tenga ningún sentido. Aparte de que hay testigos y pruebas claras como las imágenes de la Estación Sur que demuestran sin lugar a dudas que este hombre no estaba en España ese día. Lo que no se entiende es que se tenga a una persona en la cárcel con estos indicios y que nadie tenga prisa por confirmar lo que venimos exponiendo desde el primer día”.

La identificación llevada a cabo tras un reconocimiento fotográfico, como en este caso, plantea el problema de que en la rueda de reconocimiento el testigo puede no estar señalando ya a quién recuerda como delincuente, sino al que previamente ha reconocido en esa primera foto.

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