“No sé qué les han hecho a mis hijos en la cabeza”, dice el padre de dos de los abatidos en Cambrils

“Al parecer mis hijos están muertos, en Cambrils, o quizá uno en Alcanar, no sé que les ha ocurrido”, explica a La Vanguardia entre sollozos el padre de Mohamed y de Omar Hychami, dos de los autores de los atentados de Cambrils y Barcelona. Hechami Gasi salía a hacer un pitillo delante de su casa, a la entrada de Ripoll, justo al lado de un gran centro comercial. Eran las diez de la mañana y todavía no sabía qué era de sus hijos.

A las seis y media de la tarde, tenía el convencimiento que sus hijos estaban muertos. “Parece que sí que están muertos, no sé cómo pueden haber hecho tanto mal, tanto daño”, confesaba a La Vanguardia mientras cargaba un viejo Terrano con bolsas de basura que ha tirado en unos contenedores próximos a su domicilio de la calle Antoni Gaudí. “No sé que les habrán hecho a mis hijos en la cabeza, te aseguro que son… (Besa sus dedos)… eran chicos buenos, normales…”, enfatiza.

Hechami Gasi, padre de dos de los terroristas abatidos por la policía en Cambrils Hechami Gasi, padre de dos de los terroristas abatidos por la policía en Cambrils (Quico Sallés)

“Trabajaban uno en Conforsa, una importante empresa de la zona y otro en Vic, era soldador”, explica. “No entiendo que les ha pasado, no sé qué sentir, son mis hijos pero mira el mal que han hecho”, dice abatido. “Este hombre que les habrá puesto en la cabeza”, lamenta cuando se le pregunta por el Iman que habría inducido los ataques. “Eran chicos buenos” repite una y otra vez y se pregunta qué precio social pagará la familia por lo ocurrido en un pueblo en el que se sienten plenamento integrados.

El Iman, el eje de la investigación

Precisamente el iman ha sido el eje de las investigaciones de hoy para acabar de hilvanar el puzzle de los atentados. Abdelbaqi Es Sattii este era el sacerdote espiritual del principal oratorio de la ciudad hasta el mes de julio. El martes dejó su habitación en el sexto piso del número cuatro de la calle Sant Pere sin dejar rastro. De hecho, sólo dejó en el piso un corán, una cama y muchos bastoncitos de algodón.

Su compañero de piso, un amable vendedor ambulante llamado Nodir explica que el martes se fue y dijo que se iba a Marruecos. “Nunca le vi con muchachos, no traía nadie a casa, hacia cuatro meses que estábamos aquí y le alquilé la habitación”, detalla Nodir con un castellano enzarzado. El piso fue rastreado la noche de ayer para recabar información y material genético para contrastarlo con los restos encontrados en el chalet de Alcanar.

Orden de registro del domicilio del imán de Ripoll Orden de registro del domicilio del imán de Ripoll (Quico Sallés)

El propietario del piso añade que “pagaba religiosamente” pero que al enterarse de lo ocurrido y su implicación se fue a los Mossos a entregar la documentación del contrato. “En los documentos de identidad tenía una dirección de Castellón”, ha detallado. Un detalle que daría fuerza a la tesis que los restos de Alcanar pertenecerían al iman, por la cercanía de la población.

Fuentes de los Mossos, han detallado a La Vanguardia, que ayer se pusieron en contacto con la junta y el presidente del actual oratorio, nacido de la escisión de l primer oratorio del municipio, Al Fath. Al parecer, los Mossos tendrían documentos que acreditarían un viaje a Europa central en primavera en el que hubiera podido entrar en contacto con alguna cmunidad islámica radicalizada para adiestrarlo técnicamente para cometer atentados. A media tarde se ha confirmado que el Imán estuvo ingresado en la prisión de Castellón.

“Estos niñatos no tenían ni idea de religión”

Representantes de La comunidad islámica del oratorio de Ripoll han detallado que el iman estuvo ejerciendo hasta junio. “Nos dijo que se iba de vacaciones 3 meses para ver a su familia a Marruecos, decía que tenia 9 hijos allí, pero le dijimos que si se iba buscaríamos otro iman, al final se fue”, remachaba el presidente de la comunidad. Insisten en que nunca se le vio ningún gesto “radical” ni que pronunciara expresiones o mensajes fuera de lo correcto”. “Si viene con depende que mensajes, lo echamos”, aseguran.

Al oratorio asisten una veintena de personas al día, y los viernes unos ochenta. “Pero los chicos no venían nunca, quizá dos o tres veces y cinco minutos, si hubieran venido no hubieran hecho esto”, rematan. “Estamos consternados, el islam es paz, han entrado en una red, en una mafia, no sé quien les ha metido cosas en la cabeza”, y añade que las familias nunca alertaron ningún comportamiento extraño de los hijos.

La conversación con los representantes de la mezquita se ha producido después de una concentración en la Portalada de Ripoll de la comunidad musulmana, en la que han asistido padres, familiares y representantes para condenar el atentado.

Reuniones del alcalde con la comunidad musulmana

El alcalde de Ripoll, físico y también diputado del PDeCAT, Jordi Munell, se reunió el viernes con una de las dos entidades y tiene prevista otra reunión el lunes con la otra asociación cultural musulmana del municipio. “Visto lo ocurrido, hay que mirar si podemos mejorar cosas”, explica pero remarca que la gente de Ripoll tiene “prou sanderi” para “diferenciar las cosas”. No teme ninguna exclusión social ni percances en la comunidad. “Hoy ha sido día de mercado, y a pesar de la pena y la consternación, continuamos con normalidad”, describe el alcalde que abona la posibilidad de un mentor de los “chavales normales del pueblo que no tenían más líos que los de un chaval de su edad”.

Precisamente la consternación es una constante en las charlas de los vecinos de Ripoll. Los vecinos de la Plaça Gran, donde vivía uno de los abatidos, hacia las doce y media del jueves empezó a ser un reguero de familiares de los chicos ahora abatidos. “No sabían donde estaban y cuando vieron lo ocurrido se asustaron”, concluye un vecino que regenta un negocio cerca.

El alcalde de Ripoll, Jordi Munell El alcalde de Ripoll, Jordi Munell (Quico Sallés)

Said, el chico abatido que vivía en la Plaça Gran, lo describen como un tipo simpático y cariñoso. “Era muy listo”, explica una vecina de su domicilio que detalla que trabajó en un popular restaurante de la localidad. “Se rompió la pierna y estuvo hasta el viernes con la pata tiesa”, asegura. “Quizá no saben que tiene un año más de lo que dice su ficha, se equivocaron cuando le hicieron la documentación y gracias a esto se sacó el carnet con 17”, comenta otra vecina que se ve compungida por su muerte y por lo que hizo.

La foto de Moussa como buscado es la de la orla del Instituto”, destaca un vecino que su hijo compartió clase con el. “Era un tipo normal del instituto”, insiste. “Eran un mismo grupo”, coinciden los vecinos. “Nos faltan ocho chicos en Ripoll, sabemos que cinco están muertos porque lo dicen en la tele, de los otros nadie sabe nada”, repite un familiar en la puerta del domicilio de dos de los abatidos por la policia en Cambrils.

Entre los ocho, no cuentan los detenidos. De hecho, casi nadie en Ripoll cree que los detenidos tengan nada que ver y que han sido víctimas de sus hermanos. Veteranos mossos de la localidad explican que Driss, el primer detenido, había hecho algún trapicheo de poca monta con ‘chocolate’, pero nada fuera de lugar. “A veces les tirábamos las orejas, pero nada destacable”, comenta con cierto grado de comprensión. “Los conocíamos es una sensación extraña, muy extraña”, comentan algunos agentes destacados en la población desde hace tiempo.

“Estos días Ripoll se ha vuelto una ciudad silenciosa”, sentencia una vecina que ostenta un encantador negocio de hostelería. “Somos un pueblo demasiado pequeño para entender según que costa”, concluye Josep, un famoso pastelero del municipio que recuerda que las dependientas de su negocio iban a escuela con los abatidos. Sea como sea, en Ripoll todos han sentenciado al imán mientras tratan de no exculpar los chicos, los ocho chicos que faltan en Ripoll.

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