Nueva York investiga la misteriosa aparición de dos cadáveres en Central Park

Dos cadáveres en proceso avanzado de descomposición estuvieron durante días flotando en dos embalses de Central Park antes de que los trabajadores del emblemático parque de Nueva York los descubrieran, uno tras de otro, en menos de 24 horas.

Ambos pertenecen al tipo de casos que la policía identifica como los ‘flotantes’ (o floaters, en inglés), término que emplean las autoridades para explicar el fenómeno de los cuerpos inertes que aparecen casi cada primavera en las orillas de los ríos o el puerto de la ciudad.

Con la llegada de la primavera

Los gases producidos durante la descomposición de los cuerpos reflotan los cadáveres a la superficie

Con la llegada de la nueva estación, las bajas temperaturas invernales que mantenían los cadáveres hundidos dan paso a otras más cálidas, que aceleran el proceso de descomposición de los cuerpos dentro del agua. Los gases producidos por las bacterias que crecen en el intestino o la cavidad torácica reflotan los cadáveres a la superficie.

Sobre el mediodía del pasado martes, un empleado del icónico pulmón de la Gran Manzana descubrió el cuerpo de un hombre, desnudo y descompuesto, en el embalse Jaqueline Kennedy Onassis, cerca de la calle 90 Este. La víctima, cuya edad iría de los 20 o los 30 años, habría estado sumergido durante un mes en el enorme lago de Central Park, según dijo el miércoles el jefe de detectives policiales, Robert Boyce.

“Vi algo que parecía un saco de patatas flotando. No pude saber si era un humano, a mí me pareció basura”, dijo al The New York Post un testigo que había visto el cuerpo antes de que acudiera la policía.

El otro cuerpo, también varón y de unos 30 años, aparecía con pantalones y zapatos, pero sin camisa, y con identificación, a dos kilómetros y medio de distancia del primer hallazgo, al sur del lago Swan, un estanque frecuentado por turistas cerca del hotel Plaza. Este último habría pasado dentro del agua aproximadamente entre una y dos semanas.

Testigo, sobre el primer cuerpo hallado

Vi algo que parecía un saco de patatas flotando. No pude saber si era un humano”

Mientras el forense policial todavía debía determinar las causas de las muertes, la policía avanzaba que ninguno de los dos cuerpos tenía signos evidentes de trauma; “No creemos que se haya producido un crimen en ninguno de estos dos casos en este momento”, dijo Boyce.

No obstante, los insólitos descubrimientos –desde 2015 no aparecía un cuerpo en circunstancias similares en aguas del Central Park– atrajeron la atención de runners, viandantes y turistas de este oasis de tranquilidad en el corazón de la gran manzana.

El lago Swan, en la esquina sureste del parque, está rodeado por azaleas rosadas y blancas y arces japoneses, entre otros ejemplos de vegetación exuberante, y está poblado por todo tipo de aves. Un día antes de la comparecencia policial del miércoles, la actividad de los detectives se centraba en una zona similarmente pintoresca, el embalse que recibió el nombre de la que fue la primera dama de EE.UU. entre 1961 y 1963, viuda de John F. Kennedy, después de su muerte en 1994.

Robert Boyce

No creemos que se haya producido un crimen en ninguno de estos dos casos”

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