Philipp Budeikin: Tres años de cárcel para el creador del macabro juego de ‘La ballena azul’

Philipp Budeikin se ha salido con la suya. Este ruso de 22 años, creador del macabro juego de ‘ La ballena azul ’, ya conoce su condena y es más leve de lo que podía haber sido. El tribunal le ha dado el beneficio de prisión abierta y sólo tendrá que pasar entre rejas tres años y cuatro meses pese haber confesado la incitación al suicido de 17 adolescentes.

La sentencia ha indignado en su país y en otros lugares donde ‘La ballena azul’ se cobró la vida de numerosos menores de edad. Según detalla el Daily Mail , Budeikin no tendrá un régimen tan estricto como el resto de presos culpables de asesinatos. Él tendrá algunos privilegios, como convivir frecuentemente con su familia.

Juzgado solo por el caso de dos chicas que fracasaron a la hora de suicidarse

El rotativo británico señala que la razón de una condena tan “suave” es debido a que solamente le juzgaron por el caso de dos jóvenes que cayeron en las redes del juego, pero fracasaron en su intento de suicidarse. Budeikin era investigado por provocar de forma indirecta 17 suicidios en Rusia y por ser el “principal cerebro” de la macabra tendencia que traspasó fronteras, pero solo se ha podido demostrar su vinculación con las adolescentes que se salvaron.

A pesar de ser el principal responsable de ‘La ballena azul, las autoridades rusas creen que él no es el único que puede estar detrás del juego, por lo que investigan quién más participó en la creación de grupos donde se incitaba a la muerte.

Imagen de un tatuaje que supone una de las posibles pruebas del juego llamado 'La ballena azul' Imagen de un tatuaje que supone una de las posibles pruebas del juego llamado ‘La ballena azul’ (YouTube)

El arresto de Budeikin dio la vuelta al mundo, como también las declaraciones que vertió sobre sus víctimas indirectas. Dijo que para él no eran personas sino “basura biológica”, que estaban “felices de morir” y que él con su juego lograba “limpiar la sociedad”.

El diario inglés Mirror remarca que, lejos de ser odiado, Philipp Budeikin ha recibido infinidad de cartas de amor en su celda escritas por adolescentes. Estaban obsesionadas con el autor del juego que les lavaba el cerebro.

El juego consistía en completar 50 retos y el último era la muerte

La ballena azul’ proponía a sus jugadores completar 50 desafíos. Incluía pruebas donde tenían que autolesionarse para finalmente acabar suicidándose. El premio para el ganador era la muerte y el nombre del juego fue elegido en relación a como en ocasiones las ballenas se acercan a las playas para morir sobre la arena.

Los participantes iban recibiendo mensajes en su teléfono móvil o su cuenta de Facebook para introducirse en grupos privados y ser parte de la macabra comunidad. Algunos de los retos más llamativos consistían en hacerse un agujero en la mano, tatuarse una ballena en el brazo con una lámina o pasar 24 horas sin dormir viendo películas de terror.

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