¿Qué es la Ley del Buen Samaritano?

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Publicado 08/09/2018 14:03:39CET

   Consumidores, restaurantes e industria, principales responsables del desperdicio alimentario en España, según el Senado

   MADRID, 8 Sep. (EUROPA PRESS) –

   España cifra en 7,7 millones las toneladas de productos tirados a la basura cada año. Con esta cifra, es el séptimo país de la Unión Europea que más comida desperdicia, por detrás de Reino Unido, Alemania, Países Bajos, Francia, Polonia e Italia. Ante esta situación, el Senado creó en 2017 una comisión para estudiar el fenónemo, delimitar responsabilidades y buscar soluciones. Una de ellas es la aprobación de una Ley del buen samaritano como la que ya tienen en otros países y que regular las responsabilidades en la donación de alimentos.

   “La lucha en favor de la reducción del desperdicio debe comprometer a la sociedad en su conjunto y a las instituciones responsables, ya que se trata de un problema en el que todos estamos concernidos y en cuya solución todos debemos implicarnos”, advierte el Senado quien recuerda, en este sentido, la labor de los Bancos de alimentos y otras entidades solidarias similares.

   A su juicio, los eslabones de la cadena alimentaria deben apoyar la labor de estos bancos, como se realiza en algunos países que han puesto en marcha estas leyes que regulan la donación de alimento y clarifican las responsabilidades derivadas de la gestión de los alimentos donados por actores que no realicen esta actividad de forma profesional.

   “La promulgación de dicha ley, junto con la correspondiente guía de donación, daría seguridad jurídica a los operadores que la realicen y supondría un importante aliciente para fomentar la colaboración de particulares, restauradores y productores”, apunta el texto.

PROTAGONISMO DEL CONSUMIDOR

   Además, el informe apunta al consumidor como protagonista en la lucha contra el desperdicio, al tiempo que pone en entredicho prácticas de los restaurantes y la industria que contribuyen al despilfarro.

   Entre los principales problemas hallados durante el análisis, el órgano señala la concienciación e información de un consumidor que está acostumbrado a tener productos atractivos en las estanterías de los mercados y que desecha aquellos que, aún siendo de mejor calidad, son menos atractivos a la vista. Pero también, la falta de conocimiento sobre cómo gestionar la caducidad de los productos, de cómo conservarlos antes de su consumo o la cantidad que deben comprar.

EL 42% DEL DESPERDICIO, EN LOS HOGARES

   Y es que, si el informe señala a la población es porque los hogares son los responsables “del 42 por ciento del desperdicio total que se produce en el país”, según este trabajo, que ha sido publicado en el Boletín de la Cámara y recogido por Europa Press.

   Para los ciudadanos, las propuestas que se envían al Gobierno son, principalmente, la de poner en marcha campañas que revientan esta situación, pero, además, el Senado pone el foco sobre la industria, para que dé a los consumidores mejores posibilidades para un mejor consumo.

   Así, se reclama la implicación de la industria –que despilfarra el 39 por ciento del total– para un mejor etiquetado y pide al Ejecutivo que “analice, estudie, rediseñe y regule el uso” de las fechas de caducidad, para facilitar su entendimiento. Además, llama a incentivar los programas de ecodiseño de los embalajes y los procedimientos de distribución, para reducir los impactos ambientales de tales prácticas; y poner en marcha programas de investigación y desarrollo de nuevos sistemas de envasado y embalaje más versátiles y adecuados a los hábitos de consumo de los hogares.

EL SOBRANTE EN LOS RESTAURANTES, A CASA

   “Cada hogar es muy diferente, puede tener más o menos miembros, que estos consuman más o menos cantidad por ración y es imposible realizar un empaquetado diferente para cada tipo de demanda, porque representaría un alto coste y además no habría espacio físico en los estantes de los distribuidores para tal variedad. Por eso se trata de tener una gama de envasados capaz de satisfacer a los tipos de consumidores más habituales de cada producto”, explica el informe del Senado.

   La forma de consumo está señalada en el estudio como uno de los puntos más importantes para terminar con el despilfarro de alimentos. También el consumo fuera de casa, que implicar el 14 por ciento de este problema.

   Por ello, el informe advierte de que la restauración “debe comprometerse de manera activa en la lucha” contra el problema y sugiere que se les forme para adaptar las raciones de hostelería al consumo del cliente, sirviendo los productos por unidades, al peso o por medias raciones. Del mismo modo, propone que el personal, especialmente los

   de atención directa, sea capaz de informar y advertir al cliente sobre la adecuación de la cantidad que está demandando a sus necesidades.

   La ponencia se muestra partidaria de extender en los restaurantes la práctica de llevarse el sobrante de la ración no consumida (incluidas las bebidas) o de fomentar el derecho de los clientes a disponer de los alimentos y las bebidas que han comprado, de forma que los centros de hostelería consideren la necesidad de facilitar la comida y la bebida

   sobrantes de su consumición a los clientes que así lo soliciten.

   Este informe ha supuesto un año de trabajo, entre la fase de comparecencias en la Cámara de diferentes expertos, que han trasladado a los senadores su análisis de la situación, y la fase de trabajo parlamentario. El documento se lleva a votación este martes al Pleno del Senado desde donde, si obtiene el apoyo mayoritario del mismo, se enviará al Gobierno para que ponga en marcha sus propuestas.