¿Qué ocurrió realmente la noche en que desapareció Madeleine?

“Diez años, no es fácil decirlo, describirlo, aceptarlo. Los primeros días de la desaparición de Madeleine ni siquiera podíamos empezar a pensar en años”, explican Kate and Gerry, los padres de Madeleine, en una nueva entrada de la web fundada con el objetivo de informar y recaudar fondos para continuar buscando a su hija. La familia McCann asegura que aún guarda la esperanza de que aquella niña preciosa de ojos azulados y vivarachos esté sana y salva en algún lugar del mundo. Por eso, sigue aunando esfuerzos para dar con su paradero y descubrir qué es lo que realmente pasó aquella fatídica noche del 3 de mayo de 2007.

El escenario del crimen

En una entrevista concedida en exclusiva con motivo del décimo aniversario de la desaparición de la pequeña Maddie, Kate se emociona al imaginar cómo sería la vida de su niña si aquella noche no se hubiera esfumado de manera misteriosa. Los hechos ocurrieron en el apartamento 5A, una planta baja del complejo hotelero Ocean Club, de Praia da Luz, en la región portuguesa del Algarve, una zona que todavía lucha por recuperarse de la tragedia. “Sería tan feliz, estaría absolutamente feliz”, dice con voz entrecortada.

Kate asegura que recuerda a la perfección los detalles de aquella noche. Cuando supuestamente alguien se llevó a su hija, ella y Gerry estaban cenando con unos amigos en el bar Tapas, situado a 50 metros del apartamento donde dormían solos en la misma habitación Maddie y sus dos hermanos mellizos, Amelie y Sean, de dos años.

El apartamento del complejo hotelero donde se hospedaron los McCann en Praia da Luz y donde se puede observar la ventana de la habitación donde dormía Madeleine la noche de la desaparición El apartamento del complejo hotelero donde se hospedaron los McCann en Praia da Luz y donde se puede observar la ventana de la habitación donde dormía Madeleine la noche de la desaparición (AFP)

Los niños, solos en el apartamento

Según explica la progenitora de la desaparecida en el libro Madeleine, tanto ellos como los demás padres del grupo establecieron como rutina ausentarse a la hora de la cena de sus apartamentos vacacionales e ir turnándose cada 30 minutos para comprobar que los niños –que por costumbre a esa hora ya dormían- estaban bien. Una decisión por la que les llovió un alud de críticas en su día y que, ellos mismos reconocen, lamentarán para siempre.

“A las 22.00 volví al apartamento. Entré a la sala de estar por las puertas de la terraza, igual que lo habían hecho Gerry y Matt –un amigo de la pareja-“, relata la madre de Maddie. Pocos segundos después se percató con horror que la puerta del cuarto de los tres niños estaba abierta de par en par y que la ventana de la habitación, que daba a la calle Dr Agostinho da Silva, estaba también completamente abierta y con las persianas subidas.

¡Madeleine ha desaparecido!¡Alguien se la ha llevado!

Kate McCann
El póster distribuido por la policía para localizar a la pequeña Maddie El póster distribuido por la policía para localizar a la pequeña Maddie (AFP)

En ese momento Kate corroboró sus sospechas: la cama de Maddie estaba vacía. En ella sólo encontró a Cuddle Cat –el peluche inseparable de su pequeña- y la manta rosa de princesas con la que la niña se acurrucaba cada noche para conciliar el sueño. Tras revisar, presa del pánico, varios rincones del apartamento, salió corriendo hacia la mesa donde estaban reunidos sus amigos gritando “¡Madeleine ha desaparecido!¡Alguien se la ha llevado!”.

“El dolor, el terror y la impotencia abrumadora que sentí entonces son indescriptibles”, asevera en el libro que publicó Kate en el año 2011 para explicar su versión de los hechos y, en parte, también acabar con las dudas sobre una supuesta implicación de la pareja en la muerte de su hija.

El rastro de Madeleine

Esta fue, precisamente, una de las hipótesis que barajó la policía judicial lusa después de hallar restos de sangre y huellas de un cadáver, que con alta probabilidad podría ser el de Madeleine, en el apartamento donde desapareció la niña y también en un automóvil alquilado por los padres casi un mes después de la desaparición.

Esta pista puso a los padres de la pequeña en la lista de argüidos –investigados- del caso. Un extremo que en julio de 2008 la fiscalía descartó cuando archivó la causa por falta de pruebas. Desde entonces, la hipótesis principal que se baraja es la del secuestro.

Madeleine en el complejo hotelero donde desapareció Madeleine en el complejo hotelero donde desapareció (EFE)

Inseguridad en la zona

Uno de los últimos testimonios en romper el silencio es el de la niñera que cuidó a Madeleine en el hotel. En una entrevista al Daily Mirror , la ex empleada del complejo hotelero donde sucedieron los hechos ha cargado contra la seguridad de la zona donde se produjo la desaparición. La mujer ha asegurado que les aconsejaban no salir solas y que llevaban silbatos para evitar violaciones.

“Desde la dirección del resort nos dijeron que comenzáramos a revisar cada cubo de basura. Presumían que la niña podía estar sin vida en alguno de ellos”, ha relatado la mujer. Tanto Kate y Gerry como la canguro coinciden en que la policía tardó mucho tiempo en llegar al recinto. La primera patrulla, según Kate, se presentó 70 minutos después de que se percataran del suceso.

Críticas a la actuación policial

Los padres de Madeleine en una entrevista concedida con motivo del décimo aniversario de la desaparición de la niña Los padres de Madeleine en una entrevista concedida con motivo del décimo aniversario de la desaparición de la niña (AFP)

Este retraso, a su parecer, tuvo consecuencias en la investigación, ya que las decenas de personas que transitaron por el apartamento hasta que se precintó contribuyeron a contaminar la escena del crimen. Este y otros factores, como el hecho de que la policía no tomara declaración a todos los clientes del complejo, motivaron las críticas de los padres hacia la gestión que la autoridad policial lusa hizo del caso desde el inicio.

Incluso, el ex comisario que llevó la investigación durante los primeros meses, Gonçalo Amaral, admite en su libro Maddie, la verdad de la mentira que muchas evidencias que pudieron ser importantes se perdieron porque la policía no hizo un trabajo adecuado nada más llegar al apartamento. También lamenta la falta de colaboración en el Reino Unido y denuncia las presiones políticas e interferencias diplomáticas que recibió.

Una gran repercusión mediática

A pesar de ello, Portugal destinó centenares de efectivos policiales a buscar a la pequeña. Se cerró la frontera con España y todos los accesos a petición de la familia McCann. Dos semanas después de perderle el rastro, la búsqueda de Madeleine se amplió a toda Europa. La desaparición, que involucró a las autoridades lusas, británicas y europeas, se convirtió en una de las más importantes de la historia.

Paralelamente, la investigación empezó a dar sus frutos con el anuncio de un primer sospechoso en el caso: un británico, de 35 años de edad, divorciado y con una hija, que vivía a 100 metros del apartamento. Pero, finalmente, la policía lo exoneró de toda responsabilidad en la desaparición y diez periódicos británicos fueron condenados a indemnizarlo con 750.000 euros por dañar su imagen.

El excomisario Gonçalo Amaral posa con el libro que escribió sobre el caso. en el que defiende la hipótesis de que la niña murió de manera accidental y que los padres ocultaron el cadáver El excomisario Gonçalo Amaral posa con el libro que escribió sobre el caso. en el que defiende la hipótesis de que la niña murió de manera accidental y que los padres ocultaron el cadáver (AP)

Un inesperado cambio de rumbo

En julio de 2007 la investigación dio un giro al encontrarse restos de sangre y otros fluidos de la pequeña en el apartamento familiar y en el coche que los McCann alquilaron dos semanas después de la desaparición de la niña. El 6 de septiembre de 2007 se declaró oficialmente sospechosos a los padres de Madeleine por la “muerte accidental de su hija”. Kate y Gerry declararon durante más de 16 horas, pero no fueron capaces de explicar cómo llegaron los restos biológicos de su hija a un coche alquilado después de la desaparición. No obstante, quedaron en libertad.

Precisamente, el exinspector Gonçalo Amaral apunta en su libro que la niña debió fallecer al caer accidentalmente de un sofá del apartamento. Además, revela que un matrimonio irlandés identificó a Gerry McCann como el hombre que llevaba una niña en brazos la noche de los hechos, cerca del lugar donde fue vista por última vez Madeleine. Un hombre al que vieron algunos testigos.

El archivo y la reapertura del caso

El matrimonio demandó a Amaral por difamación y le exigió el pago de una indemnización de medio millón de euros. Sin embargo, la justicia dio la razón al excomisario, que quedó absuelto. Una sentencia que ratificó el Tribunal Supremo de Portugal y que la pareja ahora se plantea recurrir.

En julio de 2008 la Fiscalía portuguesa archivó el caso Madeleine por falta de pruebas y levantó la condición de “argüidos” o sospechosos que pesaba sobre los padres de la niña británica. Pero Kate y Gerry no se dieron por vencidos y pidieron al entonces primer ministro británico David Cameron que continuara con la investigación, como así fue.

En julio de 2013 Scotland Yard reabrió el caso por la aparición de nuevas pruebas y, tres meses después, difundió un retrato robot de un sospechoso que, según varios testigos, fue visto en las cercanías del complejo turístico donde se esfumó la niña en actitud poco clara. No obstante, no pudo tomársele declaración ya que el hombre se suicidó en Suiza tres meses después de la desaparición de Madeleine. Antes de hacerlo secuestró y asesinó a otra niña de cinco años. Esta nueva línea de investigación dio pie a un documental difundido por la BBC.

Varias hipótesis

La principal hipótesis de los investigadores portugueses e ingleses se centra en que Madeleine falleció la misma noche de su desaparición por los restos de sangre encontrados en el escenario del crimen. Una conclusión que no pueden confirmar, ya que no se ha encontrado nunca el cadáver.

No opina lo mismo el detective Dave Edgar, que estuvo tres años detrás de la pista de la pequeña. Edgar sostiene que una banda de pedófilos estaría detrás del secuestro y que la menor se encontraría escondida en una casa de Algarve, en Portugal: “Hay muchas posibilidades de que Madeleine siga viva y pueda estar escondida en alguna parte”, comentó el pasado mes de marzo.

Hay muchas posibilidades de que Madeleine siga viva y pueda estar escondida en alguna parte

Dave Edgar

Detective

Una teoría compatible con la de los padres de Madeleine, que se mostraron convencidos de que alguien observó a Madeleine durante varios días mientras la familia veraneaba en Praia da Luz (Algarve). Según Gerry McCann, el secuestrador accedió al apartamento y se escondió en el dormitorio o el baño a esperar que el matrimonio se ausentara.

Los detectives contratados por la familia McCann sospechaban que la niña había sido secuestrada por una mafia y transportada en un ferry con rumbo al continente africano para ser entregada a una familia rica de Marruecos u Oriente Próximo. No obstante, se desconoce si la policía barajó esta posibilidad. En este sentido varias personas alertaron a las autoridades de que habían visto a una niña muy parecida a Madeleine en diversos lugares del mundo. Por ejemplo, en un ferry que navegaba entre Tarifa y Tánger cuatro días después de su desaparición o en una gasolinera cerca del hotel Ibis en Marrakech.

La última pista

En 2016 Scotland Yard avisó que cerraría la investigación de no encontrarse más pistas sobre el caso. La última línea que estudió se centró en la hipótesis del robo frustrado, es decir, que una banda de ladrones pudiera haber secuestrado a la niña al entrar en el apartamento y encontrarse a la menor despierta. Una decisión que habrían tomado para evitar que la pequeña les identificara.

Concretamente, la línea se sustentó en tres sospechosos, uno de los cuales se dedicaba en aquella época a trasladar huéspedes dentro del complejo turístico hasta sus apartamentos. Las llamadas entre los tres hombres aquella noche los puso en el punto de mira y, de hecho, los tres reconocieron haber llevado a cabo robos en apartamentos del lugar, pero negaron haberse llevado a la niña.

Según la policía británica, en la actualidad está realizando, junto a sus colegas portugueses, un “trabajo clave” que no quieren estropear por filtraciones a la prensa. Desde 2011 los investigadores han analizado más de 40.000 documentos e inspeccionado a más de 600 sospechosos.

Los padres de Madeleine abrieron una fundación para conseguir fondos destinados a buscar a su hija con la cual recaudaron en tan sólo tres meses un millón y medio de euros y que todavía continúa activa. También abrieron la página web Find Madeleine, donde cualquier ciudadano puede aportar información que ayude a resolver un caso que a pesar de todos los esfuerzos dedicados y la década transcurrida continúa siendo un misterio. Para Maddie y sus padres, un valioso “un tiempo robado”.

Madeleine fue secuestrada en un intento de robo, según la última hipótesis de Scotland Yard

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