Se encuentra un décimo premiado con el Gordo, lo cobra y la condenan a devolverlo

El Juzgado de lo Penal número 2 de Lugo ha condenado por un delito de apropiación indebida a una mujer que había sido acusada de cobrar un décimo de la Lotería de Navidad del año 2014 que no era suyo y que había resultado agraciado con el primer premio, El Gordo, en el sorteo del 22 de diciembre.

En la sentencia, facilitada por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, se considera probado que la acusada se encontró el décimo de lotería y, al comprobar que había resultado premiado con El Gordo en el Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad, borró una inscripción que su “legítima propietaria” había realizado en la parte posterior del boleto y lo presentó en una oficina bancaria para cobrarlo.

La mujer borró una inscripción que su “legítima propietaria” había realizado en la parte posterior del décimo y lo cobró

El Juzgado condena a la acusada al pago de una multa de 1.080 euros y a indemnizar a la denunciante, “legítima propietaria” del boleto premiado, con 320.580 euros, cantidad neta que percibió del premio una vez deducidos los impuestos. La sentencia, en todo caso, no es firme y contra la misma cabe recurso ante la Audiencia Provincial de Lugo.

El juicio se celebró el pasado 29 de mayo y la acusada mantuvo en todo momento que había sido ella la que había comprado el décimo premiado. Sin embargo, la propietaria del boleto declaró que había adquirido siete décimos de la Lotería de Navidad del número 13.467 en la Administración de Loterías de la Plaza de Santa Domingo, en pleno centro de la ciudad de Lugo, para repartir entre familiares y amigos.

La acusada mantuvo en todo momento que había sido ella la que había comprado el décimo premiado

Entre los días 18 y 21 de diciembre, perdió uno de los décimos, al que le había puesto por detrás, a lápiz, el nombre de “Inés”, porque era la persona a la que iba destinado. El décimo resultó agraciado con el primer premio en el sorteo de Navidad, por un importe de 400.100 euros.

Para la condena fue fundamental la prueba pericial caligráfica que determinó de forma “categórica” que en la parte posterior del billete cobrado figuraba “una inscripción parcialmente borrada a lápiz con el nombre de Inés”, así como que “dicha letra” corresponde a la denunciante.

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