Tensa espera por los alpinistas desaparecidos en el Nanga Parbat

A la espera de que las condiciones meteorológicas mejoren ya se ha organizado un dispositivo de rescate para buscar al alpinista de Vitoria Alberto Zerain y a su compañero, el argentino Mariano Galván, con los que se perdió el contacto el pasado día 24, cuando se encontraban en la exigente arista Mazeno del Nanga Parbat (Pakistán), considerado uno de los ochomiles más peligrosos del planeta. La última señal que emitió el dispositivo de geolocalización Racetracker, que Zerain se supone llevaba en su mochila, indicó que el aparato se encontraba en una zona a unos 6.120 metros de altura, el área donde el helicóptero deberá buscar cuando pueda volar.

El sábado se espera una mejora de las condiciones meteorológicas

“El sábado mejora el tiempo y el domingo será muy bueno, según las actuales previsiones”, explica el alpinista Sebastián Alvaro, que apoya a la familia en las gestiones con Pakistán para emprender el rescate. El objetivo es que cuando las condiciones sean favorables, sea mañana, el sábado o el domingo, el helicóptero del ejército de Pakistán salga a primera hora y se aproxime a las coordenadas facilitadas por Racetracker para buscar a Zerain y Galván. En el primer y fallido vuelo de ayer miércoles, el montañero rumano Alex Gavan, que se encontraba en el campo base, se sumó al operativo.

Alberto Zerain, fotografiado en Chilas, en el norte de Pakistán Alberto Zerain, fotografiado en Chilas, en el norte de Pakistán (AP)

El Racetracker marca la ruta que siguieron Zerain y Galván a partir de las 00:57 horas del sábado (las 03:57 en Pakistán) y hasta que se pierde el contacto. “Alberto llamaba cada día al acabar la jornada y apagaba el dispositivo hasta la jornada siguiente. La última llamada por el teléfono satélite fue el viernes. Siempre llevaba el Racetracker en la mochila. A las 00:57 puso en marcha el aparato que asciende progresivamente, a 60 metros de desnivel por hora, y dando buena señal cada diez minutos, más o menos. A las 6,14 llega a 6.275 metros y la siguiente señal, a las 7,11, lo sitúa a 155 metros de desnivel por debajo y a unos 289 de distancia, a 6.120 metros. A partir de ese momento y hasta las 22,20 horas el dispositivo no se mueve de esa posición, hasta que nos envía su última señal antes de apagarse”, detalla Josep Añols, de la firma Racetracker. Añols indica que durante esa hora que dejó de emitir señal “quiere decir que el aparato estuvo boja abajo, que no estado orientado hacia el cielo. Cuando vuelve a emitir es porque vuelve a su posición vertical y coge de nuevo la señal de los satélites”.

Mariano Galván fotografiado el pasado mes de mayo en el campo base del Everest Mariano Galván fotografiado el pasado mes de mayo en el campo base del Everest (Rosa M. Bosch)

Añols señala que el dispositivo dispone de un botón, que nunca se presionó, para lanzar un SOS. La mochila, que como precisa Añols es donde Zerain pone el Racetracker y donde presumiblemente también guarda el teléfono satélite, pudo haber caído esos 150 metros.

La complicada gestión para contratar un helicóptero

Añols ha dado las coordenadas del punto donde esta herramienta de geolocalización lanzó la última señal para facilitar la tarea del piloto cuando se pueda volar. Pero a las adversas condiciones meteorológicas se han sumado otros escollos: la complicadísima, y cara, gestión de la contratación de un helicóptero militar. “Ahora tenemos el apoyo del Gobierno Vasco y de la Diputación, nos están ayudando con toda la burocracia a través de la embajada, ahora todos son facilidades”, comenta un amigo de Zerain que coordina el operativo.

Alex Gavan, que ya participó, en el 2008, en el grupo de rescate que lo dio todo por intentar salvar la vida de Iñaki Ochoa de Olza en el Annapurna, ha prestado su ayuda incondicional. También se han ofrecido para sumarse a los trabajos de salvamento, si es necesario, Alberto Iñurrategi, Juan Vallejo y Mikel Zabalza, que hoy se encuentran en el campo 1 del G-I, también en Pakistán.

Todas las hipótesis de los sucedido siguen abiertas, pero cada día que pasa la angustia crece. Los amigos de los desaparecidos desean ser positivos y confían en que la falta de comunicación se deba a que Zerain haya perdido la mochila y que los dos estén resguardados en alguna zona de la montaña o hayan proseguido su ruta. Ambos son experimentados montañeros que llegaron al Nanga Parbat, de 8.126 metros, aclimatados. Zerain había culminado unas semanas atrás el Annapurna y Galván había intentado el Lhotse.

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