Inicio Sucesos Un capo de la mafia calabresa se escondía en Diagonal Mar

Un capo de la mafia calabresa se escondía en Diagonal Mar

No es cualquier cosa. La ‘Ndrangheta, conocida también como la mafia calabresa, con mucho menos renombre y literatura que la Cosa Nostra o la Camorra, está considerada a día de hoy como el mayor imperio criminal de Italia y de Europa. Una organización delincuencial que, según los analistas internacionales, controla el 80% del tráfico de cocaína en el viejo continente. Pues bien. Uno de los principales cabecillas de esa mafia, Vittorio Raso, fue detenido el sábado en Barcelona cuando abandonaba con el sigilo y la prudencia con la que se había movido los últimos dos años escondido en España, en un apartamento en un rascacielos de Diagonal Mar.

Hacía tiempo que los investigadores de uno de los dos grupos de la sección de localización de fugitivos de la Policía Nacional iba tras el mafioso. Sus colegas de la Policía italiana, concretamente la unidad especial contra el crimen de Torino, habían hecho llegar sus sospechas de que Raso podía estar en Málaga tras desaparecer sin dejar rastro en el 2018, después de ser condenado a 20 años de prisión por tráfico de drogas y otros tantos delitos relacionados.

Los policías buscaron al fugitivo en Málaga y en junio vigilaron un barco ante la sospechas de que huiría a Brasil

Uno de los grupos de la sección de localización de fugitivos se puso manos a la obra. Las autoridades italianas tenían un especial interés en la localización de este capo de 41 años que ocupaba el número tres de los mafiosos más buscados fuera de sus fronteras.

La Policía Nacional lo buscó intensamente en Málaga sin éxito. En octubre del año pasado llegó otra información de la Policía italiana advirtiendo de que el fugitivo podía esconderse en Barcelona. Desde entonces, el grupo de fugitivos, con sede en el complejo policial de Canillas en Madrid, con el apoyo de la policía judicial de Barcelona inició la búsqueda del mafioso. No fue nada sencillo.

En junio una nueva información determinó que el capo podía estar preparando una salida precipitada de España en barco con dirección a un país sudamericano. Los investigadores identificaron una embarcación que reunía los requisitos a partir de la información de que disponían y se montó un gran despliegue de vigilancia en el puerto de Barcelona. Un operativo que llegó a contar con la participación de policías italianos que se desplazaron especialmente desde Turín hasta Barcelona. El barco zarpó sin Raso.

A pesar de la impotencia, las informaciones obtenidas en Italia indicaban que Raso seguía escondido en Barcelona, donde mantenía el control de su organización dedicada al cobro mediante extorsión de unas comisiones desorbitadas por préstamos concedidos, además del tráfico de drogas.

Las intervenciones telefónicas de su entorno delincuencial en Italia y familiar, que seguía en Turín, ofrecieron nuevos elementos que permitieron a los investigadores marcar hasta media docena de pisos en diferentes barrios de Barcelona en los que podía moverse el sospechoso.

Las vigilancias en las últimas semana se hicieron prácticamente de manera simultánea en todos los inmuebles. El sábado por la mañana Raso salió de su última guarida en un apartamento de un exclusivo bloque de Diagonal Mar. La mascarilla no despistó a los agentes, que lo reconocieron inmediatamente. Se acercaron, se identificaron, le detuvieron y le recordaron sus derechos mientras le esposaban. El capo no solo no opuso resistencia, sino que se permitió el lujo de echar unas risas al objetivo del teléfono móvil de uno de los policías que le retrató para inmortalizar el importante momento.

El mafioso pasó ayer a disposición del juez de guardia de la Audiencia Nacional. Las autoridades italianas tienen ahora un plazo de 40 días para solicitar su extradición. Conocido con el sobrenombre de Esaurito (agotado en su traducción literal) Raso esperaba recoger esta misma semana una nueva documentación falsa que había viajado desde Turín en la cabina de un camión.