Un conflicto sentimental desencadenó el crimen del agente de la Guardia Urbana

Fue un crimen sentimental. La investigación practicada por los Mossos d’Esquadra, que consta en el sumario judicial, apunta a que el crimen de un agente de la Guardia Urbana cuyo cuerpo apareció calcinado en el maletero de un coche cerca del pantano de Foix fue la culminación a un triángulo amoroso violento..

Las declaraciones que prestaron ante los Mossos d’Esquadra fueron claves para los investigadores para implicar a los dos agentes de la Guardia Urbana por el asesinato. La detenida Rosa P. contó a los mossos que su novio Pedro –el fallecido– se había marchado de casa después de tener una fuerte discusión. Al día siguiente, la detenida recibió la visita del otro detenido Albert L. Y fue ahí cuando su comportamiento les delató. El joven se quedó a comer, a cenar y a dormir justo al día siguiente de la desaparición de Pedro R.. Los investigadores dedujeron que si Albert y Rosa se comportaron de tal manera es porque estaban convencidos de que Pedro no volvería y eso de debe a que “podrían estar implicados en su desaparición”. Ese fue el origen de las sospechas contra los dos agentes de la Guardia Urbana que cinco días más tarde fueron detenidos como presuntos autores del homicidio de otro policía.

Los investigadores apuntan a otros indicios que estarían relacionados con el trágico desenlace. De las declaraciones practicadas se deduce que la víctima, Pedro R., era muy celoso, controlaba los mensajes y comunicaciones de su novia– ahora detenida– e incluso el día del crimen la cogió por el cuello y la lanzó al suelo delante de la hija de la mujer. Al mismo tiempo, Rosa habría mantenido más de una relación sentimental al mismo tiempo con Albert y Pedro. Incluso, pocos días antes del crimen Albert –el otro detenido– le haría regalado un anillo de compromiso que la mujer habría rechazado.

Por esta razón, los Mossos concluyen que ambos están relacionados con el crimen aunque no detallan el grado de implicación. El rastro de la señal de los móviles situan a los detenidos y a la víctima a la misma hora y en el mismo lugar, en la casa que compartían Rosa y Pedro, y donde se presume que se cometió el crimen.

La autopsia

A pesar de que el cadáver de Pedro R. apareció completamente calcinado, la autopsia logró determinar que la causa de la muerte fue “el posible estrangulamiento manual”, después del hallazgo de varias fracturas cervicales. Durante el registro en la casa donde vivían la detenida con la víctima, la unidad científica encontró restos de sangre en un botín de la mujer, en el techo y en un bajante.

Además, una agente de la Guardia Urbana, amiga de la detenida, encontró sangre en unas toallas y en el suelo justo al lado de una puerta. Rosa P, le explicó que la sangre del suelo procedía de la menstruación de su perra y las toallas era porque había mantenido relaciones sexuales teniendo el periodo.

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