Un joven denuncia una paliza de los porteros de Otto Zutz

Un joven de 20 años ha presentado una denuncia ante los Mossos d’Esquadra después de que al menos cuatro porteros de la discoteca Otto Zutz de Barcelona le propinaran presuntamente una paliza en la madrugada del pasado domingo 18 de junio. Según consta en el informe médico del hospital de la Vall d’Hebron, Cristian A.C. sufre una “fractura-hundimiento focal del suelo de órbita izquierda”, además de varias contusiones y hematomas por todo el cuerpo.

Los hechos sucedieron sobre las 02:20 de la madrugada, según explica el agredido y corroboran al menos cinco testigos pertenecientes al grupo de amigos que le acompañaban. La Vanguardia ha contactado en varias ocasiones con los responsables de Otto Zutz para conocer su versión de los hechos, pero la discoteca insiste en que “no consta” ningún incidente en la noche del sábado al domingo pasado. Los Mossos, por su parte, han confirmado a este diario que hay una investigación abierta sobre este incidente.

En esta imagen se aprecia lo que parece ser la marca de una bota en el cuello del agredido En esta imagen se aprecia lo que parece ser la marca de una bota en el cuello del agredido (LV)

Los Mossos están investigando el suceso

Según su testimonio, Cristian A.C tuvo una discusión con uno de los ayudantes de los camareros de la discoteca, que al parecer le golpeó involuntariamente en la cabeza con una bolsa de hielos. El joven se lo recriminó: “Simplemente le toqué en el hombro y le dije que fuera con cuidado”, dice a La Vanguardia. En ese momento, siempre según el relato del agredido, el trabajador se puso “chulo”: “Me dijo que por qué le tocaba, que quién me creía que era y que enseguida volvería para echarme. Incluso me amenazó diciéndome que iba a llamar a gente de su barrio y me iba a matar”.

Este auxiliar de la sala hizo entonces señas a un compañero de seguridad, quien se llevó a Cristian de la pista de baile “para hablar”. M. S., otro testigo del suceso, confirma que el’ Office’ (ayudante de camarero) que había propiciado el incidente continuó amenazando al grupo de jóvenes incluso después de que el miembro del equipo de seguridad acompañase a Cristian fuera de la planta principal del local.

“Yo estaba tranquilo, pero al pasar por la recepción me di cuenta que el vigilante de seguridad me conducía fuera del local. Me resistí, él me empujó, yo le empujé y en ese momento vinieron dos controladores de acceso. Forcejeamos y allí recibí el primer puñetazo en la cara. Me pusieron de rodillas, me estrangularon y en ese momento me dije que o me calmaba o aquello iba a acabar muy mal para mí”, explica el joven.

Una imagen promocional de la discoteca Otto Zutz de Barcelona Una imagen promocional de la discoteca Otto Zutz de Barcelona (Twitter / Otto Zutz)

“El jefe de seguridad fue el único que me ayudó”

Según varios testigos, Cristian fue conducido a la zona donde se reúnen los fumadores, ya en el exterior del local. Cayó al suelo y fue rodeado por al menos cuatro porteros. Uno de sus amigos quiso interceder, pero los porteros intentaron agredirle también, por lo que tuvo que huir. Cuando Cristian logró levantarse los controladores le zarandearon hasta que el joven acabó postrado en el medio de la calzada de la calle Lincoln, donde los porteros siguieron golpeándole con puñetazos y patadas.

La paliza continuó hasta que intervino el “el vigilante de la discoteca”, quien separó a los controladores de acceso que participaban en la agresión e “incluso recibió algún golpe de ellos que iba destinado a mí”. Esta persona “fue la única que me auxilió, me levantó del suelo y me ayudó a aplicarme hielo en la cara”, según explica el agredido y corroboran sus amigos.

Posteriormente, el grupo pudo conversar con otra persona que se presentó como miembro de la gerencia del local, quien les pidió disculpas, les recomendó acudir a Urgencias e incluso les animó a “presentar una denuncia” contra los agresores, según explica A.C., otro de los acompañantes de Cristian. Los jóvenes pidieron al responsable de la discoteca que salieran de nuevo los porteros para poder identificarlos, pero fue en vano.

Al menos cuatro porteros participaron en la agresión

Aun así, en la denuncia consta la descripción de varios de los porteros que presuntamente participaron en la agresión: un hombre de raza negra de 1,90 metros, que fue el miembro de seguridad que expulsó a Cristian del local; uno “más bajito de complexión fuerte y con flequillo” y otro “calvo de aspecto ruso” que al parecer fue el que más se ensañó con el joven, ya que “siguió propinándole patadas incluso después de que el jefe de seguridad interviniera” para ordenarles que pararan, según uno de los testigos ha explicado a La Vanguardia.

Tras la agresión, los amigos de Cristian lo llevaron a la clínica Platón, cercana al lugar de los hechos. De allí fue derivado al día siguiente al hospital de la Vall d’Hebron, donde permaneció hasta el jueves pasado recuperándose de sus heridas. En total, el joven ha requerido cinco días de hospitalización. De la evolución de sus lesiones dependerá una posible intervención en el maxilar superior.

El agredido fue atendido en la Clínica Platón por diversos hematomas y contusiones El agredido fue atendido en la Clínica Platón por diversos hematomas y contusiones

Cinco días de hospitalización

La gerencia de Otto Zutz ha denegado las peticiones de La Vanguardia para contrastar la información que consta en la denuncia y que confirman varios testigos del suceso.

Por otra parte, el responsable de la empresa que provee a Otto Zutz de los servicios y del personal de control de acceso al local –quien prefiere que no se revele en este artículo su nombre ni el de su empresa – afirma que el incidente “no consta en los partes” de la noche del sábado al domingo de la semana pasada. Informado sobre la denuncia realizada ante los Mossos contra sus trabajadores, esta persona afirma que la narración de los hechos “no tiene pies ni cabeza” y que le parece “surrealista”.

“No me cuadra. Nosotros hacemos informes muy rigurosos porque después los podemos tener que presentar ante los Mossos, y sobre esa noche no hay ningún parte. Si hubiera pasado algo tan grave me hubieran avisado. Mi gente no me engaña. Además, ni Mossos ni ninguna ambulancia se acercaron al local, y tampoco se nos ha pedido información sobre este caso. Lo que pasa a veces es que la gente inventa cosas para ver si puede rascar algo…”, concluye.

“No tiene ni pies ni cabeza”

Una imagen promocional de la discoteca Otto Zutz de Barcelona Una imagen promocional de la discoteca Otto Zutz de Barcelona (Instagram / Otto Zutz)
Loading...