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Carta abierta a la oposición venezolana: Los errores de hoy y después del 21 de mayo qué

Lo primero que debo hacer es presentar disculpas por la incómoda postura que me ha tocado asumir. Eso de venir del chavismo, transitar por el chavismo crítico con la esperanza de lograr un cambio de orientación desde adentro que evidentemente no se dio, para plantear la construcción de un chavismo democrático que hoy se hace inviable por el secuestro de lo bueno y lo malo que derivó del chavismo por parte de su metástasis: el madurismo, y la persistencia a lo largo de estos cinco años de reconstruir una izquierda democrática, para entrar a un proceso de rearticulación de la oposición venezolana, es lo suficiente pedante como para que algún sector tenga natural rechazo a unos que incorporados a la oposición de manera tan reciente pretendan decirle al resto, que ya han vivido un largo proceso de errores y pequeños aciertos, qué es lo que deben hacer, pero el momento histórico lo amerita.

Es por ello que sigo insistiendo que solo podemos proponer y accionar en la medida que gane apoyo el debate de las ideas y no la imposición, es lo que pretende ser este modesto aporte: un debate, porque si en mi caso particular convivo con quienes adversé durante mucho tiempo, es porque lo que hoy gobierna nuestro país es peor. Lo que de manera transparente he planteado es una unión táctica con un solo fin: reestablecer el orden constitucional para poder competir democráticamente y tener condiciones reales para salir de la crisis con base en la decisión de la mayoría que rechaza éste oprobioso gobierno que está a punto de consolidar su estatus de dictadura este 20 de mayo, y así lo hemos asumido desde el Movimiento por la Democracia (MDI) y la Inclusión junto a Somos Ciudadanos dentro del Frente Amplio.

En ese punto, me permito señalar el más grande error que hoy vive la oposición venezolana: estar dividido en tres factores, que cada uno por su lado no logrará vencer al enemigo que hoy se impone, el madurismo. Que quede claro, ni Henri con su “nueva oposición” jugando a ser el líder sobrevenido y “salvador”, ni el Frente Amplio con su sector hegemonizante de la abstención paralizante, y aún menos Soy Venezuela esperando a los marines en las costas de Paria o en La Guaira lograrán articular el 70% del rechazo a Maduro, porque todos hablan del 20 de mayo pero ninguno está hablando del 21.

Debo hacer la observación de mi participación activa en el Frente Amplio, y reafirmo que sigo apostando que desde ese espacio podemos lograr la articulación mayor en función de la unión táctica, pero esto no limita el necesario afán del debate público que debemos dar ante la ausencia de una ruta definida y la ausencia de voluntad en la articulación de los diversos sectores más allá de la coyuntura electoral.

Si hoy no se logra articular por lo menos dos de los tres sectores mencionados en el debate opositor, y si no definimos la estrategia política y seguimos esperando que Eudomar Santos guie nuestros caminos, estamos destinados a repetir el fracaso de años anteriores, y como yo no soy coparticipe de aquellos errores, me niego a no insistir en que podemos tener un éxito rotundo si nos unimos con un mismo fin. Es por ello que repito la ruta propuesta:

Interpelemos públicamente a los candidatos participantes sobre las condiciones firmadas por ellos con el CNE y el gobierno y desmontemos la tesis de que existen mejores condiciones hoy que en el 2015 con argumento y no con deseos y consignas.

Convocar a definir conjuntamente la acción de la oposición democrática, conduciendo a la unión de fuerzas y criterios. Para este fin, la propuesta es que los candidatos se retiren de la contienda exigiendo el reinicio de todo el proceso electoral para ejecutarlo en noviembre o diciembre, con nuevas condiciones que garanticen que la gran oposición en toda su extensión tenga circunstancias viables para participar a pesar de la adversidad de confrontar a un gobierno autoritario.
Iniciar ya la escogencia del equipo de gobierno y candidato presidencial de la transición para una contienda con mejores condiciones, que permita establecer una conducción política más clara, en el marco de la “Unión Mayor”.

Continuar con la organización del Frente en los niveles estadales, municipales y parroquiales, así como la articulación de todas estas instancias con la movilización y protesta social que la cruda realidad motiva y que surgen diariamente a lo largo y ancho del país.

Si no se logran las condiciones, y se consuma la elección para el 20M proclamando a Maduro dictador, sumar a todos los factores para exigir a partir del 21 de mayo la renuncia con base en todas las causas sociales que lo requieren: Renuncia porque no hay medicinas, renuncia por los niños que mueren por desnutrición, renuncia porque los salarios de hoy nos hacen esclavos y no trabajadores dignos, lo que implica una clara movilización aluvional.

Nada de esto se logrará si no se da paso a una conducción política que genere confianza. Si el desprecio al madurismo es indudable, el desprecio a un estilo y estirpe de conducir a la oposición también lo es, y si esto no se reconoce, estaremos destinados a no generar la confianza necesaria para avanzar.

Hoy todos juegan al 20 de mayo como la hora “0” o “el último día”, pero si ya sabemos el resultado y unos deciden enfrentar con las reglas del enemigo para “morir con las botas puestas” y otros deciden pelear porque existan condiciones distintas y cambio de fecha, pero no tienen una propuesta de equipo para confrontar al madurismo y un proyecto de transición, el 21 el duelo será tan grande que el madurismo ganará doble.

Dejo claro que esta propuesta ya no solo es para el Frente Amplio, que aún espero que la discuta para saber a qué atenernos, ésta es ya una propuesta al país, y así la seguiremos discutiendo. @NicmerEvans
Nicmer Evans
Fuente: https://www.aporrea.org/actualidad/a261359.html