De la crisis al cambio

El año 2017 concluyó con más severa crisis que haya vivido Venezuela en toda su historia. La hiperinflación sigue causando estragos en los bolsillos de los trabajadores activos y pensionados provocando hambre, la economía está paralizada y no se consigue empleo devengando un salario decente y para colmo de males la única industria que provee divisas como es la petrolera, está arruinada por la corrupción generalizada, una gestión cuestionada y por la politiquería. Los venezolanos huyen en masa del socialismo para deambular por el mundo, pasando necesidades y muchas veces inspirando lástima. Ese éxodo afecta principalmente a los jóvenes a quienes este gobierno les arrebató su fututo.

Con la llegada de 2018, la situación lejos de mejorar pareciese que empeora y lo que hace el gobierno en lugar de mejorar las cosas, las empeora. El bolívar, la otrora moneda orgullo de los venezolanos, carece de valor debido a una hiperinflación que la destruido y el gobierno está paralizado porque no encuentra qué hacer con la economía y ante el desconcierto, se fue por el atajo de obligar compulsivamente a los negocios a bajar los precios con lo cual lejos de contener la inflación lo que va a generar es mayor inflación y sobretodo, escasez. Nadie quiere tener bolívares como instrumento de ahorro y más bien quienes pueden, buscan refugio en el dólar o compran bienes antes que éstos suban de precios.

Venezuela requiere urgentemente un plan de estabilización de su economía que detenga en seco la hiperinflación y cree las condiciones para un crecimiento de la economía que genere empleo y salarios que le permitan a las familias vivir sin dificultades. Hoy, para combatir la hiperinflación en Venezuela, es requisito fundamental estabilizar el tipo de cambio del bolívar respecto al dólar para lo cual hay que poner orden en el BCV evitando que este organismo siga financiando la voracidad fiscal del gobierno. Ello, conjuntamente con una política monetaria sensata hará posible detener la hiperinflación y hacer propiciar la expansión de la economía. Al compás de estas acciones debe refinanciarse amigablemente la deuda externa para lo cual es vital un plan económico diferente al que prevalece actualmente y una nueva política petrolera que promueva la inversión y el aumento de la producción. No obstante el desastre causado por el socialismo, Venezuela tiene las condiciones para salir adelante si los ciudadanos de este país asumimos que el cambio es posible, necesario y factible y que en las manos de cada uno de nosotros está esa posibilidad para tener un mejor país para todos.
José Guerra

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