Declaración jocosa

¡Soy jocoso! Porque luego que asesinaron a una docente, quien era esposa de un general, precisamente dentro del colegio donde laboraba, y con cientos de niños en su interior, y cuando aún estaba caliente su sangre, también asesinaron a un productor de televisión, por ello, decidí no efectuar declaración alguna por tan abominables acciones, sino que ordené un nuevo plan de seguridad, que al igual que los otros que han fracasado, terminen por masacrar a un pueblo jodido, sin que nadie lo resguarde en espacios públicos, zonas de trabajo o en sus residencias. Esta sin duda, es una “declaración jocosa”, siendo la razón por la que tengo suficientes escoltas, anillos de seguridad y carros blindados.

¡Soy jocoso! Porque no importa que afirme ante los medios internacionales que decreté aumentos salariales en más del 400% y que tales “incrementos” fueron superiores a la inflación del año finalizado, cuando los venezolanos saben en realidad, que el dinero de una quincena está pulverizado por un incremento de precios que apenas permite comprar un kilo de carne o un pollo, acompañado de unas pocas legumbres u hortalizas que sólo alcanzan para dos o tres días de consumo familiar, sin que pueda quedar algo, aunque sea para el pasaje o gastos recurrentes. Por eso ustedes saben que esa es otra “declaración jocosa”, razón por la cual, siempre viajamos al exterior para cobrar viáticos en dólares, en especial algunos de mis colaboradores, para que sólo vayan a comprar interiores y pantaletas a Roma.

¡Soy jocoso! Porque mientras digo que existen productos con precios “regulados”, estos no se encuentran en ningún espacio de venta de alimentos públicos o privados, y por el contrario, voceros de nuestro partido, como algunos gobernadores fronterizos, ordenan vender los alimentos y bebidas con precios internacionales, es decir, dolarizados, mientras los salarios de los trabajadores son en bolívares. Ustedes saben que esto es otra “declaración jocosa”, y esa es la causa por la que jamás me verán haciendo una “cola sabrosa” para buscar una “canilla” o un paquete de harina.

¡Soy jocoso! Porque digo que la educación es “gratuita”, pero la verdad es que hasta los maestros con sus míseros salarios deben comprar el marcador de uso en pizarra, y los padres de los niños y adolescentes deben adquirir todos los útiles y uniformes escolares con altos precios, es decir, la inmensa mayoría del pueblo debe enviar a sus hijos con ropa llena de remiendos, o con cuadernitos viejos para poder cumplir sus obligaciones, por ello saben que eso de la “gratuidad” es otra “declaración jocosa”. ¡Soy jocoso! Cuando también afirmo que la población escolar recibe “desayuno, almuerzo y merienda”, y desde hace tiempo, la deserción en escuelas y liceos va en aumento debido a que en los planteles el derecho a la alimentación se convirtió en realismo mágico; verbigracia, ese beneficio social no existe, y sí en algún día de la semana se aplica, las comidas son insuficientes en calorías y cantidad. Tampoco olviden que si algo también es gratis en los planteles oficiales es el merodeo de bandas juveniles armadas, venta de drogas, y la multiplicación del embarazo entre adolescentes. Ante esta “declaración jocosa”, me veo obligado a tener a mis hijos en los mejores colegios privados.

¡Soy jocoso! En virtud de que siempre hablo que los hospitales y módulos de “Barrio Adentro” también son parte de la salud gratuita, pero ustedes y yo sabemos que tales centros están desmantelados, en donde quienes llegan a estos espacios deben comprar hasta la jeringa y todo tipo de materiales médico-quirúrgicos. Para qué hablar de los medicamentos, sí éstos no se consiguen en ninguna parte. De hecho, cuando la anterior ministra dijo que la deficiencia de medicinas era por fallas “puntuales”, fue una magnifica “declaración jocosa”. También recordemos que cuando algunos malvivientes del periodismo declararon con fotografías que los neonatos se colocaban en “cunas de cartón”, al negarlo era una “declaración jocosa” para evitar la difusión sobre la mortalidad infantil. Ahora, por favor, entiendan porque sólo voy a clínicas privadas con mis familiares cuando nos enfermamos o en su defecto, nos vamos al exterior, y sí es hasta los hospitales del imperio, resulta mejor.

¡Soy jocoso! He dicho hasta la saciedad que vamos a ser un país potencia. Ante ello, mi “declaración jocosa” está referida no en ser una nación próspera y productiva en todos los ámbitos del quehacer social, sino cuando somos potencia en inflación, especulación, escasez, corrupción, delincuencia, asesinatos, contrabando y degradación ética y moral.

¡Soy jocoso! Porque cuando prometí “canjear” a Leopoldo López por Oscar López Rivera, éste último pagando condena en Estados Unidos, dije que si el gobierno de Obama lo liberaba, yo procedería también, “pelo a pelo” a entregarles a quien he llamado el “monstruo de Ramo Verde”, pero al final, después que se concretó tal hecho político por parte del presidente norteamericano, me hice el desentendido, y dije que eso era un “declaración jocosa”.

¿Seguiremos los venezolanos viviendo con el día a día de una “declaración jocosa? A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.
Javier Antonio Vivas Santana

Fuente: http://www.aporrea.org/actualidad/a240191.html

Loading...