Inicio Venezuela ¿Dónde estaban los expresidentes de la Asamblea Nacional?

¿Dónde estaban los expresidentes de la Asamblea Nacional?

¿Dónde estaban los ex – presidentes de la Asamblea Nacional en tiempos de Chávez, concretamente representada en Nicolás Maduro, Cilia Flores y Diosdado Cabello, mientras individuos como Alejandro Andrade saqueaban descaradamente las arcas públicas del país?

En tal sentido, los mencionados directivos de la Asamblea Nacional entre los años 2000 y 2015, en tres períodos diferentes están en la obligación de rendir cuentas ante la justicia tanto por acción como por omisión, porque resulta evidente que la legitimación de capitales por más de mil millones de dólares que confesó haber realizado el ex – tesorero de la nación por decisiones “desacertadas”¹, fueron en parte responsabilidad del órgano legislativo durante esos años, en virtud de que no cumplieron con su labor contralora, y peor aún, ni siquiera existió una investigación sobre presunta corrupción relacionada con Alejandro Andrade, y otros individuos como Gabriel Jiménez Aray o Raúl Gorrin, sino por el contrario, fue evidente, la multiplicación de negocios de tales sujetos en esos años en desmedro de las finanzas públicas.

Para calmar la turbulencia de esas aguas, no basta que el fiscal “constituyente” venga a pedir la extradición de Alejandro Andrade, o con el mayor cinismo pida la repatriación de esos capitales para colocarlos en las manos de quienes fueron corresponsables en semejante corrupción. Eso sería como pedirle a un borracho que se quede cuidando la mercancía de bebidas alcohólicas en un expendio de licores. O sea, lo que hace el “fiscal”, no es más que mostrarnos una actitud en donde el cinismo es la máxima de la burla en contra de los venezolanos.

Lo insólito de esta situación es que los tres mencionados individuos en hechos de corrupción, es decir, Andrade, Jiménez y Gorrin actuaron impunemente en Venezuela mientras Hugo Chávez era presidente de la República, razón por la cual hasta el propio “fiscal” que ahora pide “investigación” contra el primero de éstos, tampoco puede evadir su propia responsabilidad en estos hechos, en virtud de que ese tiempo, además de parlamentario, fue gobernador y hasta “defensor del pueblo”, lo cual de alguna manera lo desacredita como un funcionario público confiable en favor de los derechos de los venezolanos, máxime si en las investigaciones el propio fiscal hasta fue alto camarada por el ahora declarado culpable de legitimación de capitales en el odiado “imperio”, sin obviar que es uno de los invitados especiales a la planta televisiva en donde el propietario es Raúl Gorrín.

Que un solo individuo se declare culpable de haber legitimado más de mil millones de dólares, revela que la corrupción madurista – el chavismo murió con la muerte de Hugo Chávez – ha sido lo más degradante, vergonzoso, putrefacto y delincuencial que ha pasado por la historia de Venezuela. En consecuencia, no es casualidad que grupos de quienes ahora conforman la disidencia que una vez apoyó a Hugo Chávez, hayan declarado que fueron “desviados” por lo menos unos 300 mil millones de dólares² ¡Ná`guará! Como dicen por aquellos espacios larenses.

Entonces, cómo es posible que ante semejante desfalco a la nación, quienes ahora conforman la cúpula del poder político y judicial en Venezuela, vengan a lavarse las manos, cual Poncio Pilatos tratando de hacer ver que ellos no tienen ningún grado de responsabilidad en el azufre de corrupción que ha sido destapado desde los Estados Unidos, porque nunca fue posible establecer hechos de corrupción en nuestro país cuando Nicolás Maduro, Cilia Flores, Diosdado Cabello y Tarek William Saab desempeñaban otras funciones públicas y políticas mientras Hugo Chávez era presidente.

En síntesis, todos aquellos maduristas que han ejercido funciones de gobierno deben ser objeto de una investigación seria e imparcial, porque es evidente que cuando menos en el ejercicio de sus labores para el “Estado” están bajo sospecha de haber malversado fondos públicos.

Aquí lo único que está claro, es que la confesión de Alejandro Andrade, así como la aceptación de que habría recibido sobornos por parte de Raúl Gorrin³, demuestran la culpabilidad madurista en el manejo del dinero de los venezolanos.

Tal vez, por ello, ni siquiera sea cínico que el abogado defensor de Alejandro Andrade le haya dicho al jurado que lleva su caso en el odiado imperio, palabras más, palabras menos: “Señores de los más de mil millones de dólares que mi defendido se robó del dinero de los venezolanos, apenas se benefició de unos 60 millones de dólares, lo demás es parte de su verdadero dueño”.

Es simple para los maduristas y toda su cúpula hablar de corrupción es algo tan común, pero embriagado en una especie de romanticismo entre ellos, que cada conversación que sostienen sobre el tema es como una prosa cuando un hombre le dice a su amada: Quiero tenerte desnuda, hacerte el amor, y dormir entre tus brazos. O sea, que si van a la cama por voluntad mutua, es porque ambos están conformes y dispuestos a dar y recibir lo que más desean uno del otro, aunque alguno de ellos reciba menos de ese otro. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.
Javier Antonio Vivas Santana

Ref: ¹ https://www.aporrea.org/contraloria/n334890.html
² https://www.elimpulso.com/2016/04/14/hector-navarro-ratifico-que-chavism
³ https://www.france24.com/es/20181127-alejandro-andrade-tesorero-venezuel
Fuente: https://www.aporrea.org/contraloria/a272455.html