¿El cambio del presidente del BCV responde a una maniobra en la crisis?

“Ante el retiro del compañero Nelson Merentes, que ha pasado su carta para retirarse de la presidencia del Banco Central de Venezuela (…), he decidido postular” a Ricardo Sanguino, informó Maduro, en su programa dominical en la televisión estatal.

Merentes, matemático de 62 años, estaba al frente del ente emisor desde 2009, excepto un periodo de ocho meses en 2013, cuando fue ministro de Finanzas del gobierno de Maduro. En enero de 2014 volvió a tomar las riendas del BCV.

“Quiero agradecer todo el esfuerzo que Nelson Merentes siempre ha hecho desde los distintos frentes de batalla, pero quiero que iniciemos una nueva etapa del desarrollo del Banco Central”, manifestó el gobernante.

Sanguino, de 73 años, se ha desempeñado durante los 17 años de gobierno chavista como diputado y fue presidente de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, actualmente controlada por la oposición, desde hace un año.

“Lo conozco muy bien. Es uno de los hombres más estudiosos y conocedores de la vida financiera, económica y monetaria del país”, aseguró Maduro al presentar al nuevo jefe del BCV.

Con un modelo estatista y dependiente históricamente de la renta petrolera (96% de sus ingresos), Venezuela, golpeada por el desplome de los precios del crudo, enfrenta una grave falta de alimentos y medicinas, y una inflación considerada la más alta del mundo.

El BCV no ha publicado indicadores desde hace un año, pero el Fondo Monetario Internacional (FMI) estimó que el país petrolero tuvo una inflación de 475% en 2016 y la proyecta en 1.660% para 2017.

Para el diputado opositor José Guerra, exdirectivo del BCV, Merentes debió ser destituido “hace rato”, y señaló que las tareas del nuevo presidente son “bajar la inflación, publicar cifras y adecentar la institución”.

Según versiones de prensa, fue el propio Maduro quien le pidió la renuncia a Merentes.

– “Una nueva etapa” –

El mandatario socialista precisó que la “nueva etapa” del BCV será de “lucha contra las mafias internas e internacionales” que, dijo, atacan la moneda venezolana para desestabilizar a su gobierno.

Entre sus últimas acciones, Merentes dispuso, bajo orden de Maduro, la puesta en circulación de un nuevo cono monetario, con billetes de mayor denominación -el más alto de 20.000 bolívares- y el retiro del que entonces era el más alto -de 100 bolívares (15 centavos de dólar)-.

Pero los nuevos billetes no salieron a la calle en diciembre, como estaba previsto, lo que, unido al retiro del billete de 100, provocó una seria escasez de efectivo, desatando protestas y saqueos que dejaron cuatro muertos y destrozos en cientos de comercios.

En diciembre, el Parlamento aprobó abrir una investigación sobre “la responsabilidad” de Maduro y de Merentes en los violentos disturbios, pero ello no tuvo ningún efecto, pues la justicia declaró al Legislativo en desacato y nulas todas sus decisiones.

Con los nuevos billetes, que apenas empezaron a circular en enero, el gobierno busca paliar los efectos de la inflación y la devaluación del bolívar frente al dólar paralelo, que se cotiza cinco veces más alto que la tasa oficial.

Analistas y el sector privado aseguran que la situación empeora por el control de cambios vigente desde 2003, y por la anemia que padece el sector productivo por falta de materias primas.

– Un presidente sin autonomía –

Admitiendo que la situación es “catastrófica”, Maduro gobernó todo 2016 con un decreto de emergencia económica -renovado hace una semana-, que le da manejo discrecional de los recursos del Estado y del endeudamiento.

Además, quitó las atribuciones que tenía el Parlamento de aprobar los nombramientos de los directivos del BCV y el presupuesto nacional.

Al mismo tiempo, le dio al BCV la potestad de otorgar o financiar créditos al Estado y a entidades públicas o privadas cuando el presidente considere que hay situaciones de emergencia.

“El problema no es de nombre, el problema es el rol que está jugando el Banco Central. Perdió su razón de ser, ya no diseña la política monetaria, la política financiera, porque es un ente sin autonomía”, declaró a la AFP el economista Asdrúbal Oliveros.

Al explicar su concepción del BCV, Sanguino señaló: “Los Bancos Centrales fueron creación del sistema mundial capitalista, que fueron creados con un concepto de autonomía, aún por encima de la función del jefe del Estado”, dijo este domingo.

Al igual que Maduro, Sanguino asegura que la crisis es culpa de una guerra económica de empresarios de derecha, y subraya que el BCV debe estar al servicio del pueblo.

AFP / VIC

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