La historia del violinista que intentó frenar la represión militar en Caracas

Lo que pasó después habla de la fuerza de un pueblo que no se rinde pese a que ha perdido mucho, desde decenas de vidas, hasta el suministro de alimentos, de recursos médicos, la libertad de expresión y los derechos constitucionales, con el gobierno dictatorial de Nicolás Maduro.

Arteaga tiene 23 años y se ha convertido en uno de los símbolos de la lucha no violenta del conflicto venezolano.

Su historia personal también parece la de un personaje de novela, ya que hasta los 17 años, el joven no tuvo acceso a la televisión, ni al teléfono, las computadoras o Internet, según cuenta en un reportaje al sitio web Efecto Cocuyo. Su familia profesa una religión que los obligaba a mantenerse aislados del mundo, recluidos en un templo.

Justo antes de cumplir 18, en un acto de rebeldía contra las creencias familiares, el joven buscó trabajo en un cibercafé. Allí vio por primera vez el dibujo animado de Barbie y quedó impresionado al escuchar El Cascanueces. Se empezó a interesar por la música clásica, buscó conciertos en Internet y se entusiasmó tanto que juntó dinero para comprarse un violín.

Se acercó al Sistema Nacional de Orquestas (que surgió en los años ’70 y se hizo famoso en el mundo por dar oportunidad a los niños humildes) pero era demasiado mayor para ingresar. Entonces, se sentó todas las tardes en una plaza cercana a la sede para practicar; hasta que una profesora lo escuchó, se le acercó y le preguntó: ¿quién eres tú?

Así logró entrar en la organización. “Estudiaba casi 24 horas al día. Practicaba hasta las 3 de la mañana, mientras mi papá amenazaba con reventarme las cuerdas o me rompía los cd´s”, dijo a Efecto Cocuyo. A los 20 años hizo la audición para la Orquesta Sinfónica Juvenil de Caracas; y viajó por siete países europeos.

Hoy, su instrumento y su música son sus armas de lucha en la búsqueda desesperada de un cambio para el país.

Fuente: Yahoo

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