“La reina de Katwe”, una inspiradora historia de superación

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El de Mutesi fue un destino excepcional, no sólo por el hecho de incluir un talento fuera de serie, sino porque además floreció en los terrenos más infértiles y olvidados posibles. Quizás haya pocas condiciones más ásperas que las que tuvo que vivir. “Nacer africano es ser un marginado en el mundo.

Nacer en Uganda es ser un marginado en África. Nacer en Katwe es ser un marginado en Uganda. Nacer niña es ser una marginada en Katwe”, escribió en su momento Tim Crothers, autor del libro “La reina de Katwe”, que sirvió de inspiración a los estudios Disney para la adaptación cinematográfica que acaba de estrenarse en Venezuela.

Dirigida por la estadounidense de origen indio Mira Nair, es una producción que no se aleja mucho de la fórmula característica de las cintas deportivas: hay un personaje con una habilidad pero con pocas posibilidades de ganar, un coach, un entrenamiento, el sueño de vencer y un campeonato. La película vive dentro de este molde siempre efectivo, no toma riesgos ni se desvía mucho de la receta probada a la hora de narrar el desarrollo como jugadora de Phiona (interpretada por la novata Madina Nalwanga), desde que descubre el tablero de ajedrez por primera vez gracias a un entrenador deportivo (David Oyelowo), hasta que los medios de comunicación internacionales la ponen en la palestra.

Lupita Nyong’o encarna a la madre de Mutesi, una mujer viuda, consciente de su condición de marginada y de sus limitaciones como africana “no educada”.

Mientras Phiona enfrenta todos los obstáculos de sus circunstancias por algo que entiende bien (convertirse en la mejor jugadora de ajedrez), su madre lucha a su lado por algo que no tiene las herramientas intelectuales ni culturales para comprender del todo, pero su tesón se sostiene a base de pura fe en su hija. Lupita Nyong’o le aporta visceralidad a este relato de Disney, producido en conjunto con Espn.

David Oyelowo, por su parte, le da profundidad y resonancia a su papel del entrenador que dedica su vida a salvar las mentes de los niños desfavorecidos a través de la disciplina y el amor por el deporte. Le da rasgos creíbles de humanidad, al evadir la tentación de edulcorarlo como el típico antihéroe del cine.

El filme se aventura a abordar el juego como una metáfora del “tablero de la vida” y logra conmovernos gracias a sus actuaciones y a su poderosa trama.

Aquilino José Mata/ EDC