La UE amenaza con sanciones si el chavismo consuma el golpe

El cambio constitucional que pretende llevar a cabo el régimen dictatorial venezolano no debe continuar y, si Nicolás Maduro insiste en mantener el calendario que él mismo se ha trazado, la Unión Europea considerará la imposición de un primer paquete de sanciones selectivas. La alta representante para la política exterior europea, Federica Mogherini, lo explicó claramente después del consejo de Asuntos Exteriores que se celebró ayer en Bruselas y en el que el representante español, Alfonso Dastis, ya había abogado por esta estrategia.

La UE no ha sido nunca especialmente punzante con los asuntos venezolanos, que siempre ha dejado en manos de los equipos de mediación. La decisión de ayer, después de la impresionante repercusión del referéndum informal organizado por la oposición, representa un salto cualitativo importante en la consideración que hacen los veintisiete y el Reino Unido de lo que sucede en aquel país.

«Gestos políticos»

Al término del Consejo, Mogherini dijo que la UE reclama al Gobierno de Nicolás Maduro «gestos políticos», entre los que citó expresamente la suspensión del proceso de elecciones a la Asamblea Constituyente previstas para el 30 de julio. Y como la fecha no está lejos, añadió que confiaba en que el régimen chavista aproveche «sabiamente» el poco tiempo que queda para evitar consecuencias mayores.

En efecto, la Alta Representante advirtió de que por ahora «todas las opciones están sobre la mesa para su consideración política». Durante la reunión de ministros, Dastis había sugerido que se considere la imposición de sanciones «específicas» y «selectivas» contra dirigentes «individuales» del régimen venezolano, especialmente si al final se lleva a cabo el golpe con el que el régimen pretende deslegitimar a la actual Asamblea Nacional, dominada por la oposición democrática. Según fuentes diplomáticas, el argumento de Dastis es que si se inicia el proceso de destrucción de las actuales instituciones, sería un paso casi irreversible que complicaría enormemente la situación.

Riesgo de polarización

La alta representante ha reafirmado esta tesis asegurando que «la convocatoria de esa Asamblea corre el riesgo de polarizar más el país y aumentar la confrontación y creemos que sería útil si el Gobierno buscara gestos políticos para reducir las tensiones».

El mensaje fue reiterado después en sentido inverso por Mogherini, al señalar que «suspender el proceso de creación de la Asamblea Constituyente sería un gesto importante» para paralizar las sanciones, sobre todo teniendo en cuenta que el pasado domingo la población ya envió una «señal clara» a través de la consulta informal para pedir «negociación y soluciones pacíficas para la crisis que vive el país». La creación de la Constituyente, insistió, podría «inflamar» la situación.

Mogherini cree que «todavía hay espacio para reiniciar negociaciones serias con el apoyo de un Grupo de Amigos de la región» que fuera aceptado tanto por el régimen como por la oposición, puesto que «la violencia se ha cobrado ya demasiadas vidas» entre los manifestantes.

El problema es que, por ahora, todos los llamamientos a la negociación por parte de la UE no han hecho mella en la voluntad de Venezuela por mantenerse en sus trece a pesar no solo de que hay una gran mayoría de la población que no está de acuerdo con sus políticas, sino que estas están llevando al país hacia una ruina catastrófica.

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