Venezuela se encomienda a Adalberto Peñaranda, el jugador que “flinchy”

“Flinchy” es una palabra de la jerga juvenil que se usa para designar a aquellos que más disfrutan realizando un actividad, y que también sirve para etiquetar a los que dominan una disciplina.

El propio Peñaranda popularizó el término en Venezuela tras aparecer en un vídeo agradeciendo el apoyo de sus compatriotas a la selección Vinotinto.

“Es por ti Venezuela, somos los que ‘flinchy'”, dijo el atacante del Málaga español, acompañando sus palabras con una sonrisa.

Y si la Vinotinto quiere llevarse a casa el trofeo necesitará mucho de ese “flinchy” que Peñaranda asegura sobra en la plantilla venezolana.
Más aún con la más que probable ausencia por lesión de su compañero de travesuras, Yeferson Soteldo.

El volante del Huachipato chileno se resintió de una dolencia en el ligamento colateral de su rodilla izquierda, y el seleccionador venezolano, Rafael Dudamel, ha dicho que solo lo pondrá en cancha si una verdadera emergencia se lo exige.

Entonces, Peñaranda tendrá que emplearse a fondo como lo hizo el jueves ante Uruguay en la semifinal, cuando enloqueció a los defensas rivales con sus endiablados regates y hasta hizo de capitán sin cinta, relevando muchas veces al titular del cargo, Yangel Herrera.

Sucedió así antes de la tanda de penaltis contra los charrúas, cuando reunió al equipo y ofreció una charla de motivación que en el bando contrario realizó el capitán Nicolás de la Cruz.

O como cuando salió en defensa de Dudamel, que había quedado envuelto, sin proponérselo, en una disputa en la banda con el un jugador uruguayo.

La alegría y la confianza que hoy exhibe el merideño contrastan con la cara larga que le quedó tras su irregular primera etapa del año, cuando el Málaga lo presentó como su fichaje estrella, pero se vio falto de ritmo y pasó del frente de ataque al banquillo, y luego a ver los partidos en la tribuna, fuera de las convocatorias.

Atrás habían quedado aquellas gloriosas jornadas de 2015, en las que a fuerza de goles ayudó al Granada a salvar la categoría en el fútbol español.
Pero Dudamel vio la oportunidad de rescatar a Peñaranda y le arrojó un salvavidas al convocarlo el pasado marzo a la doble fecha de las eliminatorias sudamericanas, pese a que no tenía continuidad en su club.
El plan de rescate de Dudamel incluía además llevar a Peñaranda al mundial Sub’20, donde el atacante tendría la oportunidad encontrar su mejor forma y salir del bache en el que entró su carrera, teniendo al torneo juvenil más importante del planeta como vitrina.

Y el joven ariete ha respondido con creces a la confianza de su seleccionador, marcando dos tantos y regalando 3 asistencias en los 6 compromisos en los que ha tomado parte en la cita de Corea del Sur.
En los cuartos de final contra los Estados Unidos inauguró la pizarra con un gol que marcó la senda de triunfo venezolano.

Y en la semifinal contra Uruguay su fútbol irreverente despertó la admiración de sus miles de compatriotas, que observaron sus filigranas pegados a los televisores.

Pero ahora le ha llegado el momento definitivo, y siendo él quien más experiencia tiene todos esperan que sea el caballo que tire con más fuerza del carro.

Rebosante de confianza Peñaranda se permite un gesto arrogante, manda a callar bocas y reitera que es un jugador que “flinchy”, como hizo después del duelo de semifinales.

“Simplemente somos los que ‘flinchy'”, escribió en su cuenta de Twitter.
Los venezolanos esperan que siga mostrando esa esencia de juga
d
or de talla mundial, que perdió por momentos para alarma de los suyos.
Y que sea ese jugador que “flinchy”, que guió a su selección a la final del torneo.

Porque una copa del mundo bien lo vale.

Ron González
EFE

PS

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