La caída del Ibex35 es el mejor indicador de la credibilidad de nuestro sistema democrático

La respuesta a la pregunta es simple: porque algunos ya no confían en la capacidad del estado de derecho para abortar una declaración ilegal de independencia en Cataluña. Y no es un problema en este caso de mecanismos, sino de voluntades.

Estamos asistiendo a un gobierno autonómico declarado en rebeldía alentando a la insumisión de sus seguidores en un territorio de España, que amparados bajo el falso pacifismo de sus actos (que no porten armas no significa que cortar carreteras, coaccionar a los propietarios de los hoteles o hacer escraches a las fuerzas del orden público sea una actitud pacífica) y un victimismo excesivo sobre una carga policial (que aunque legítima se podría haber evitado) buscan el reconocimiento internacional como único aliado para intentar legitimar moralmente lo que es claramente ilegal y que atenta contra el orden constitucional de un país miembro de pleno derecho de la UE.

Y enfrente (y digo enfrente porque ya se ha encargado de ello el gobierno del PP en estos últimos 5 años) a un gobierno, una oposición y un sistema político que están sucumbiendo por su debilidad y desunión al desafío soberanista catalán.

Y es precisamente esto, la percepción de debilidad del gobierno y de desunión de los principales grupos que constituyen el arco parlamentario, lo que preocupa a empresas e inversores, lo que confiere credibilidad a un “proces” ilegal que frente a la unidad de todos los demócratas, jamás habría llegado a este punto. Es por esa debilidad y desunión por la que los clientes de las entidades catalanas están retirando sus fondos y cerrando sus cuentas. Es por ese motivo por el que las empresas aceleran la activación de sus planes de contingencia frente a una anunciada y cada vez más descontada declaración unilateral de independencia. Es por esto por lo que los inversores se retiran hacia posiciones más estables. Y no pensemos que esto quedaría aquí, ya que la proyección de esta situación en el escenario del corto plazo puede llegar a ser de catástrofe económica, obligando a la activación de los mecanismos de rescate de la Unión Europea.

Para aplacar esta situación y serenar este dantesco escenario que se avecina, solo cabe una acción política que es la unidad de los demócratas a través de sus representantes políticos, transmitiendo unidad y asunción de responsabilidad frente a cuantas decisiones se tomen. No es momentos de aritmética electoral, ni de mociones de censura, ni de cuestionar las decisiones tomadas. Habrá ocasión de hacerlo con la certeza de que los hechos pondrán a cada uno en su sitio.

Ha llegado el momento de unirse para defender nuestra nación del mayor ataque sufrido en democracia, y desde la unidad y la determinación en las prontas acciones, se tranquilizarán los mercados y se recuperará la confianza de todos los agentes que intervienen en el ciclo económico de nuestro país. Y volveremos a ver bajar la prima de riesgo, recuperar los índices perdidos en el Ibex35 y lo que es más importante, recobraremos la normal convivencia entre los habitantes de España.

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