Las tensiones geopolíticas frenan las previsiones de crecimiento a medio plazo

Escenario macroeconómico:

En opinión de los coordinadores de Observatorio del Consejo General, la economía española mantiene su crecimiento, que espera que finalice el año con el 3,2%, una décima más que la prevista por el FMI y superior a la prevista por el Gobierno 3%, debido fundamentalmente al tirón de la demanda interna.

No obstante, los riesgos geopolíticos, la deuda pública y la alta tasa de paro, podrían rebajar ese crecimiento a corto y medio plazo.

Así mismo, la esperada reducción de los estímulos del BCE para 2018 genera inquietud, dado el peso que todo ello está representando en el crecimiento de la zona euro y en la inflación que se viene produciendo en el precio de los activos.

Tanto la FED como el BCE, que están sobredimensionados, deben normalizar su balance de forma gradual de forma que no afecte ni a la economía real ni a su crecimiento.

Mercados bursátiles:

El cuatrimestre ha evidenciado las diferencias entre la coyuntura europea y norteamericana. Mientras que los principales índices europeos han sufrido un retroceso, el S&P 500 ha tenido una ganancia del 2,5% durante el verano.

Mercados de divisas:

En el último cuatrimestre, el euro ha seguido apreciándose con respecto a las principales monedas (dólar, libra, yen, y yuan chino), como resultado de la mejora del escenario macroeconómico de la Zona Euro.

Commodities:

El precio del petróleo, tras la bajada de julio, volvió a repuntar en agosto tras el anuncio del recorte de las exportaciones por parte de Arabia Saudí, aunque la depreciación del dólar ha suavizado este repunte del Brent.

Tipos de interés:

En el cuatrimestre destaca la trayectoria bajista del Euribor que, en general para todos los plazos, alcanzaron mínimos históricos en junio, con un ligero repunte en julio como consecuencia de las expectativas de endurecimiento de la política monetaria y retrocediendo de nuevo en agosto debido al enfriamiento de dichas expectativas, y el sostenido fortalecimiento del euro. Esta tendencia se ha percibido en el mercado de emisiones de deuda, con un retroceso generalizado en los tipos de las letras, bonos y obligaciones.

Al término de agosto, los tipos de la deuda europea a 10 años se situaban, en Holanda, Austria, Francia, Grecia, Portugal, Italia, España e Irlanda por debajo de los rendimientos del trimestre anterior, aunque, en lo que va de año habrían ascendido moderadamente en la mayoría de las economías de la UEM, salvo Grecia y Portugal

Indicadores de política monetaria:

En cuanto a los agregados monetarios, se observa una desaceleración en el año de la M3 (-7,2 p.p.) de nuestro país de forma más acusada que en la Zona Euro (-0,6 p.p.). Ello contrasta con la evolución de estas variables hasta marzo del presente año y desde noviembre del 2015, en que su evolución en España crecía más aceleradamente que la europea. Los datos a julio en tasa interanual constatan esta tendencia: España al 0,7% y Zona Euro 4,5 %.

Tiene que ver con ello la desaceleración de los depósitos (en julio aumentan solo un 0,52%), mientras que los fondos de inversión crecen a un ritmo del 12,6% (agosto), tendencia que viene siendo manifiesta a raíz de la baja retribución de los primeros que hacen que se pretenda alcanzar algo de rentabilidad a través de estos últimos asumiéndose cierto grado de riesgo.

Crédito y otros indicadores de entidades financieras

A pesar de las adecuadas ratios de capitalización en las entidades financieras, el peso en los balances del sector inmobiliario todavía lastra los resultados.

Mejora la ratio de morosidad hasta el 8,4% en el crédito al sector privado (9,17% en enero), debido principalmente a ventas de activos dudosos a terceros. También mejora el clima económico y aumenta el rigor en concesiones de crédito.

El volumen de las nuevas operaciones de crédito comienza a crecer en tasa interanual: empresas 4,19 %, hogares 2,86%. En las primeras, debido fundamentalmente a operaciones menores de 250 mil euros; y, en los hogares, por el consumo. Ambos indicativos confirman la preferencia por segmentos más rentables y atomizados (fraccionamiento de riesgo).

Observaciones al Anteproyecto de Ley del Mercado de Valores

Con respecto al Anteproyecto de Ley del Mercado de Valores, por el que se traspone la Directiva europea MIFID II –cuyo plazo de alegaciones finalizó el pasado lunes–, en opinión del Consejo General de Economistas “se ha perdido una oportunidad para profesionalizar la actividad de asesoramiento financiero. Por una parte, se está dejando la puerta abierta a que se preste este servicio sin la debida autorización de CNMV, bien por prestarse como un servicio accesorio, o bien atendiendo a las excepciones facultativas que se han incorporado a la Ley; y, por otra, se endurecen los requisitos a las entidades reguladas”. Según Economistas Asesores Financieros (EAF) –órgano especializado del Consejo General de Economistas que integra al 78% del total de las Empresas de Asesoramiento Financiero inscritas en la CNMV–, “esto es una contradicción; por un lado se está exigiendo que se analice una gama amplia de instrumentos financieros, que se comuniquen al cliente los conflictos de interés y los incentivos, en su caso, así como que el que lo preste tenga conocimientos y competencias; y por otro lado, en teoría, cualquiera lo puede hacerlo sin cumplir esos requisitos”.

Por ello, los economistas entienden que la norma de trasposición debería tener en cuenta las particularidades del sector en España e implementar medidas para el desarrollo de la actividad de asesoramiento en materia de inversión como una actividad independiente de otros servicios financieros. Para ello, se podría flexibilizar las condiciones de autorización de las EAFI, reducir las exigencias con respecto al resto de ESIs –por ejemplo, la obligación de la auditoría de cuentas o de prevención de blanqueo de capitales– y permitir que puedan designar agentes, lo que les permitiría prestar servicios a un mayor número de inversores.

En cuanto al cambio de denominación que propone el Anteproyecto (de “EAFI” pasará a ser “EAF”), conllevaría unos costes adicionales a estas entidades (cambio de nombre en el Registro Mercantil, modificación de estatutos, cambios en papelería, dominios, contratos, páginas web…), además de perjudicar la imagen corporativa de una marca que estaba totalmente asentada.

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