Los bancos centrales auguran más tensiones en los mercados emergentes

“De cara al futuro, lo más preocupante podrían ser las señales de riesgo de un mayor proteccionismo. Estas señales han ido a más en los últimos años y los acontecimientos políticos recientes han ensombrecido bastante el panorama. No habría ganadores, sólo perdedores; y un menor crecimiento mundial, posiblemente con mayor inflación, no beneficiarían a nadie”, resumió Claudio Borio, Jefe del Departamento Monetario y Económico del BIS, en una teleconferencia con motivo de la pulicación del informe trimestral del BIS.

El análisis trimestral advierte de los nuevos reisgos, pero también ofrece algunas claves optimistas. “Los acontecimientos de este trimestre destacan por un motivo: esta vez, los bancos centrales se mantuvieron al margen”, señaló Borio. “Sin duda, los mercados financieros tuvieron que conjeturar cómo responderían los bancos centrales a los sorprendentes acontecimientos: lo hicieron afianzando las expectativas de que la Reserva Federal elevaría su tasa de interés en diciembre, seguido de nuevas alzas aunque graduales en comparación con el pasado. De ahí el ajuste al alza en la trayectoria esperada de las tasas de corto plazo implícitas en la curva de rendimientos y la rápida convergencia entre lo que esperan los mercados y lo que proyecta la Fed. Pero no fueron declaraciones de bancos centrales ni decisiones de política lo que, en último término, determinó la evolución del mercado”, explicó.

“Es como si por una vez, los participantes del mercado hubieran tomado la iniciativa para anticipar e interpretar los acontecimientos futuros, sin depender de cada palabra y cada actuación de los bancos centrales. En sí mismo, esto resulta saludable”, resume.

Pese a todo, el BIS es cauteloso en su análisis. “Podríamos estar ante el tan anhelado inicio del necesario proceso de normalización de las condiciones extraordinarias que han seguido a la crisis. Pero todavía no hay nada definitivo y se impone prudencia. Y no se equivoquen: los rendimientos de los bonos continúan en niveles inusitadamente bajos desde una perspectiva de largo plazo”, advierte. Explica que en los próximos meses podría haber un giro hacia tasas de interés más altas, una curva de rendimientos más pronunciada y fortalecimiento del dólar. “No va a ser un camino de rosas, teniendo en cuenta el punto del que partimos. Los bancos y el sector financiero se beneficiarían en general de tasas de interés más alta y una mayor pendiente de la curva de rendimientos, pero en el corto plazo registrarían minusvalías”, avisa.

El posible impacto es especialmente preocupante en las economías de mercados emergentes (EME). “Las instituciones financieras no estadounidenses más dependientes de la financiación en dólares podrían tener que realizar ajustes, y es probable que las EME se vean de nuevo sometidas a presión. Especialmente vulnerables serían aquellas EME donde los desequilibrios financieros internos acumulados durante los prolongados auges financieros anteriores coincidan con una mayor carga de la deuda en moneda extranjera por efecto de la apreciación del dólar y de tasas de interés más altas”, avisa el BIS. Sin embargo, apunta que no es un riesgo inminente. “Nada de esto sucederá de la noche a la mañana, pues los acontecimientos se desarrollan con lentitud y a ritmo desigual. Tampoco se conoce a ciencia cierta la intensidad de las tensiones. Habrá que estar muy atentos a todo esto”, recomienda Borio.

La sorpresa de Trump

El BIS realiza un análisis de los acontecimientos más relevantes de los últimos tres meses y destaca en especial la victoria de Donald Trump y su efecto sorprendente en los mercados. “Al igual que sucediera con el referéndum sobre el Brexit, los mercados apostaron todo a un carta en las elecciones presidenciales de Estados Unidos del 8 de noviembre”, recuerda el Jefe del Departamento Monetario y Económico.

Las señales de la victoria del candidato republicano parecía que podía hundir las Bolsas. “En un primer momento, los mercados evolucionaron como vinieron haciéndolo durante la campaña electoral según crecían o menguaban las posibilidades de victoria de cada candidato”, recuerda el BIS. En cuestión de horas, los futuros sobre el S&P cayeron un 6%, los rendimientos del Tesoro perdieron casi 20 puntos básicos, el dólar se depreció un 2% y el oro se encareció un 5%. “Pero entonces cambiaron las tornas y la sorpresa deparó otra sorpresa. Para que los mercados dieran un giro total, bastó un discurso conciliador del presidente electo, la anticipación de mayores déficits públicos asociados a recortes de impuestos y gasto en infraestructuras, y la perspectiva de una menor regulación”, recuerda.

Las economías de mercado emergentes resultaron especialmente castigadas. La economía de México fue la más perjudicada, al ser el país más expuesto al riesgo de proteccionismo comercial y restricciones a la inmigración por parte de Estados Unidos.

La edición de diciembre de 2016 del Informe Trimestral examina los datos de la Encuesta Trienal de Bancos Centrales sobre mercados de divisas y de derivados OTC realizada en 2016 por el BPI. La encuesta, en la que participan más de 1 300 bancos y otros intermediarios de 52 jurisdicciones, muestra los datos más exhaustivos posibles sobre el tamaño y la estructura de dichos mercados.

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