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Asamblea Constituyente: la amenaza de la izquierda para Chile

Con motivo de la celebración de elecciones en Chile este domingo 21 de noviembre, La Gaceta de la Iberosfera charla con Martín Arrau García-Huidobro, constituyente chileno que advierte de la amenaza que un buen resultado del candidato izquierdista y del Foro de Sao Paulo, Gabriel Boric, puede suponer para el país y para los chilenos. Como ya ha sucedido en otros países controlados por regímenes totalitarios como Venezuela, la creación de una Asamblea Constituyente suele ser el objetivo al que llegan a través de pequeños cambios en la Constitución, algo que ya está sucediendo en Chile.

¿Cómo hemos llegado a esta situación en Chile?

Chile era un ejemplo para la región en cuanto a niveles de crecimiento. Pasó de tener problemas de nutrición a problemas de obesidad en 40 años, también nuestra esperanza de vida subió diez años. Es decir, fue un país exitoso en muchas cosas, pero no supimos leer ciertos síntomas. Por un lado, la agenda globalista, de inmigración, que instaló ciertos temas de ideología de género, de dividir, de destruir nuestra identidad, haciéndolo de una manera muy fuerte y muy consistente. Y, por otro lado, la agenda de la izquierda de ataque al orden constitucional. Los sectores de la derecha estábamos confiados en que esto no iba a prosperar, que esto no era un riesgo y hoy día nos hemos dado cuenta de que no se actuó a tiempo. Si esto le pasó a Chile en las condiciones en que estaba, a cualquier país le puede pasar si es que no toma las medidas a tiempo.

¿Cómo puede ser que el presidente Piñera no supiera ver las señales de peligro?

Nadie en la derecha lo supo interpretar. Claramente había gente que lo advertía, pero no hicimos caso. Teníamos mucha confianza en nuestra solidez institucional porque había tenido éxito en muchísimos ámbitos. No vimos el grado de amenaza y fue sorpresivo. En cuanto al Gobierno de Sebastián Piñera, fue un ataque muy violento y organizado, no fue fortuito y, sin duda, le pilló por sorpresa. Ahí es donde hubo que equilibrar, por parte de él imagino, hacer uso legítimo de la fuerza, imponer el Estado de derecho versus negociar una salida que, para mí gusto, es muy mala. Que fue una reforma constitucional en un escenario que se abre a cualquier cosa que es donde estamos hoy día.

El mantra que usó la izquierda fue que había que acabar con la Constitución de Pinochet…

Eso es falso. Nuestra constitución fue redactada durante la época del gobierno militar pero ha tenido decenas de modificaciones. Hoy día está firmada por el presidente Ricardo Lago quien, en una última gran modificación, dice que con esto se da un gran paso y se cierra un ciclo de una Constitución escrita en dictadura y se abre una Constitución democrática.

¿En qué punto comenzó la deriva de Chile hacia el desastre?

Fue la desidia, la falta de interés. No solamente de las personas que generan empleo, de los empresarios, sino de la ciudadanía en general. Fue culpa de abandonar el debate de las ideas, de no preocuparnos por lo político. Eso en Chile es explicable más que en otros países ya que tuvimos 30, 40 años de crecimiento con presidentes de centroderecha, de izquierda… y el país seguía creciendo al 3, al 8% y, por lo tanto, había empleo, había prosperidad, así que lo político no era relevante, estaba en segundo plano. Ese abandono de la política ya sabemos a qué conduce y eso es lo que está pasando en Chile. Aquí, hasta ahora, todo ha estado muy calmado y por eso las personas ni acuden a votar, ha habido votaciones con una participación del 40% o menos. Hoy en día la gente se está dando cuenta de que esta separación del mundo político, de temas que, en teoría, no les afectan en su día a día sí les van a pasar la cuenta.

Cuando oímos hablar de ‘Constituyente’ sabemos que siempre viene del Foro de Sao Paulo…

Es de manual, está pasando en otros países como Venezuela, Ecuador… están provocando cambios constitucionales por cosas muy ingenuas, pero es para abrir la puerta. Eso pasó en Chile con la complicidad de la derecha, que permite haber firmado ese cambio constitucional. Se permitió que, en un sistema proporcional, personas independientes se sumaran a listas comunes, cada uno con una bandera y con ideas diferentes para sumar votos. Se permitió que se reservaran 17 escaños a pueblos originarios o indígenas, pese a que esto no es un tema relevante y, proporcionalmente, no son una parte relevante de la población. Ha sido una ingenuidad, una falta de convicción total de los sectores de centroderecha. Los que firmaron esos acuerdos por la paz firmaron una renuncia a seguir participando en esos procesos en el futuro, ya son parte del pasado.

¿Está la izquierda promoviendo un falso indigenismo en Chile?

Esos pueblos originarios son algo muy falso, pero este gobierno los toma como una supuesta deuda histórica. En cada uno de sus discursos reivindican la deuda histórica, se remontan a la época de la colonia, donde supuestamente fueron vejados y atacados. Esa supuesta víctima, de hace 400 años, tiene algo que cobrar a un victimario, que tampoco existe, y eso se traspasa por generaciones y el heredero supuesto de esa deuda tiene hoy día que cobrarle algo al heredero del victimario, que somos las personas que no pertenecemos a esos grupos. La presidenta de la Convención es muy clara, ella dice directamente que los pertenecientes a estos pueblos originarios no tienen los mismos derechos, sino que tienen más que el resto de los chilenos por ser pueblos originarios. Es un tema territorial, es lo más discriminador y racista que he visto en Chile en mucho tiempo y ahí está la izquierda amparando y fomentando ese racismo.

¿Está preparado el Partido Republicano para hacer frente a esta enorme crisis?

Estamos a días, casi horas, de un proceso electoral en Chile que es fundamental. José Antonio Kast va primero en las encuestas y eso es muy importante pero no hay que olvidar que, paralelamente a eso, se elige el Congreso que, para mi gusto, es una elección incluso más importante que la del presidente. Ese parlamento hoy en día es muy débil; si bien la centroderecha tiene un tercio que le permite contener ciertos cambios constitucionales malos, si la izquierda logra tener una mayoría importante, puede que la Convención Constitucional se transforme en una Asamblea Constituyente. Eso crearía el espacio ideológico para esa revolución cultural que quieren llevar a cabo. Por eso son importantes los porcentajes de cada uno de los bloques después de este fin de semana en Chile, además de la segunda vuelta a la que seguramente iremos con José Antonio Kast y algún representante de la izquierda.

¿Se movilizarán en estas elecciones por fin las fuerzas de reacción en Chile?

Hago mucha calle y converso con las personas, y es impresionante cómo a Kast le ha ido muy bien porque habla sencillo sobre los problemas que aquejan a los chilenos: de empleo, de seguridad, de una inmigración ordenada. Kast habla de cosas que afectan a los barrios, a las personas comunes y corrientes, cosas sencillas. Por eso le ha ido bien. El otro factor importante que ha hecho que se movilice la ciudadanía chilena es ver el delirio que hay dentro de la Convención Constitucional, donde hemos visto gente tocando la guitarra, disfrazada de monos animados, gente desnuda haciendo discursos… tenemos incluso gente elegida que se ha inventado enfermedades, un cáncer falso, para salir electo. Eso son anécdotas, lo peligroso son las ideas. Ellos quieren convertir la República de Chile en una ‘publinación’, que haya ciudadanos de varias categorías dependiendo del pueblo originario al que pertenecen, quieren que el Estado sea el único proveedor de salud, de educación, el que nos solucione todos los problemas. Ese ha sido uno de los motivos, porque en Chile hay un nivel de libertad muy alto, para emprender, para generar empleo, para elegir la educación de los hijos, y la gente sentiría perder ese nivel de libertad. Esa amenaza de la Convención Constitucional y la fuerte conexión con lo que de verdad vive la gente en los barrios han sido los factores clave que han provocado que Kast esté primero en las encuestas.

La amenaza es que José Antonio Kast gane y se recrudezca la violencia izquierdista…

Uno no puede vivir en base a la amenaza, o nos rendimos y vivimos subyugados sin libertad, o le hacemos frente, no hay otra. En Chile tenemos problemas de terrorismo, en el sur, narcoterrorismo en la Auracanía, narcotráfico amparado por grupos de izquierda, ¿qué hacemos? ¿Nos rendimos ante ellos o damos la pelea? Hay que dar la pelea, no vale la pena ceder espacios de libertad por una paz temporal. Eso ha sido lo que ha pasado en los últimos dos años en Chile.

¿Ve algún parecido entre Chile y la situación en España?

Estoy impresionado con las similitudes. Hay similitudes muy importantes en cuanto a la agenda internacional que se instala en los países y también la agenda de los grupos de izquierda que están muy conectados en los diferentes países.


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