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Los elásticos principios de «Jeta» Miras: insertó una bandera LGTBI en un video de un dirigente de Vox en Marbella

“Jeta” Miras es a los principios lo mismo que a la buena literatura, es decir, nada. Poner al frente de la Vicesecretaría  de Comunicación a un experto indocumentado, cuyos acrisolados méritos curriculares se reducen a fotografiar bodas y comuniones, nos da una idea de por qué Vox Málaga está como está. La biografía académica y profesional de “Jeta” Miras cabría en una servilleta, aunque él diga pomposamente que estudió en Nueva York. Si acaso, en la escuela de raperos del Bronx.

Una de las razones que nutren nuestro rechazo a la ilógica interna de los partidos, es que una periodista de larga data como Sonia Crespo dependiese de un iletrado cómo “Jeta Miras”. Crespo tuvo la dignidad de decir basta a esta ridícula tramoya disfrazada de partido, entre otras cosas porque cada día le resultaba más difícil estar a las órdenes de mediocres como “Jeta” y al servicio de sinvergüenzas como el tal Antonio Alcázar, candidato oficialista a la alcaldía de Málaga, que ayer dedicó una peineta a sus compañeros críticos de Vox Málaga.

Deducimos que los representantes de Vox Málaga podrían representar el sueño húmedo de cualquier psicoanalista interesado en bregar con las deformidades humanas. Patricia Rueda no puede controlar sus complejos e inseguridades, lo que le obliga a ser cada día más insolente y egocéntrica. Antonio Sevilla es un pobre hombre temeroso e inseguro de sí mismo. Carmen Barrios es una caricatura de sí misma, y su amiguísimo Antonio Luna ha resultado un fiasco monumental. Se deja llevar por las bajas pasiones y su recorrido va a ser muy corto. Tampoco Noelia González llegará muy lejos, sin embargo sus cualidades trepistas. En medio de esta colección de nulidades políticas e intelectuales, sobresale grotescamente la figura de “Jeta” Miras.

El muchacho tiene que hacer cosas que execraría cualquier conciencia con remilgos a la prueba de sueño. Pero él no. Lo mismo conspira para provocar la dimisión de Sonia Crespo, que inserta un logotipo del lobby gay en un video del partido. Es lo que hizo por ejemplo en una grabación del vicecoordinador de Vox en Marbella, un tal Alfonso, al insertar la bandera LGTBI en la parte inferior, como pueden apreciar en la imagen.

Estos son los elásticos principios de quienes han hecho de Vox su único medio de vida. Acabar políticamente con ellos debería ser una exigencia moral para cualquier patriota español cabal y decente.

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