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La Selección festejó en una Monumental noche de Messi

El festejo argentino que se repitió en la noche del Monumental, con Messi como protagonista principal / AFP

Tres golazos de Lionel Messi, el abanderado del seleccionado campeón de América que se encamina a sellar la clasificación al Mundial de Qatar 2022, aseguraron anoche el triunfo de Argentina frente a Bolivia en el partido que protagonizaron en el Monumental, por la fecha 10 de las Eliminatorias Sudamericanas, con público en las tribunas después de un año y medio sin poder hacerlo a causa de la pandemia y en el marco de un festejo por la obtención del último certamen continental, en Brasil, después de una espera de 28 años.

El encuentro, disputado en el tramo final de un día caracterizado por la lluvia, fue dominado por el conjunto albiceleste de punta a punta y si la distancia no fue más allá del 3-0 fue consecuencia de la postura del conjunto visitante, que resignó cualquier posibilidad de ataque. No obstante, alcanzó para llegar al final aliviado, libre de cualquier amenaza y con la seguridad de continuar en el segundo puesto de la clasificación para la próxima Copa del Mundo.

Scaloni había confirmado que Juan Musso iba a ocupar el arco en lugar de Emiliano (“Dibu”) Martínez, pero hubo que esperar hasta que la delegación llegara al estadio para certificar que Germán Pezzella sería el primer marcador central, en lugar de Cristian Romero, y Alejandro (“Papu”) Gómez el encargado de integrarse a la línea de medios por Giovanni Lo Celso, el tercero de los titulares que viajaron de regreso a Europa para reintegrarse, aislamiento mediante en Croacia, a sus clubes de la Premier League inglesa tras el accidentado partido del domingo contra Brasil. Más allá de esto, quizás la mayor sorpresa: Nahuel Molina lateral derecho postergando a Gonzalo Montiel.

Ni bien la pelota comenzó a rodar, pasó lo que era obvio: Argentina se hizo cargo de campo y pelota, apretando a Bolivia contra su arco. El adelantamiento de los volantes resultó una variante más para abrir a una estructura defensiva que se agrupó con la idea de no dejar espacios. La presencia de Marcelo Moreno Martins, única referencia de ataque en el conjunto visitante, significó una luz verde para un ataque constante, que tras un comienzo algo impreciso, quizás por las fuertes emociones del recibimiento, terminó como tenía que terminar: Messi recibió de Paredes en la puerta del área, pasó la pelota por entre las piernas de Haquín, el marcador que fue a buscarlo, y clavó el zurdazo junto al palo de la mano derecha de Lampe cuando se jugaba el minuto 13.

Argentina fue un vendaval, con ráfagas de Messi, por todo el frente del ataque, buscando la posición más favorable y escapándole a los marcadores, y de Di María, recostado sobre la derecha, juntándose con Leo y asistiendo a Molina cuando el marcador pasó a su espalda buscando llegar libre al fondo de la cancha para cruzar el centro para la atropellada de Lautaro Martínez. Justamente el atacante del Inter pudo aumentar conectando por el medio, aunque apareció adelantado, centímetros que mantuvieron la diferencia mínima a pesar de ataques a fondo protagonizados por el propio Lautaro, Messi y Di María.

A todo esto, Bolivia llegó un par de veces, y lo más curioso es que complicó a la defensa.

El conjunto albiceleste pareció calmar su juego en el comienzo de la etapa complementaria, manteniendo la estructura adelantada, moviendo la pelota de una punta a la otra, pero sin la misma aceleración. Todo, contra un rival más interesado en conservar el gol de distancia que en ir a buscar la igualdad. El pelotazo al arco desde media y larga distancia, especialmente por iniciativa de Paredes, se incorporó como alternativa a los arranques de Messi y Di María, desarrollando jugadas por afuera.

Pero debió aparecer otra vez Leo, ahora para sacar provecho de una pelota que Acuña llevó por el carril izquierdo y en una acción que clarificó a partir de una doble pared con Lautaro, aumentó con un remate de derecha entrando por el medio. Volvió a explotar el Monumental, la nueva estrella del PSG dejó en la historia el récord de Pelé como máximo anotador en un seleccionado de nuestro continente y con el triunfo asegurado empezó a vivirse la gran fiesta, esa que se postergó para evitar alguna posible distracción que pusiera en peligro el éxito.

Llegaron los cambios, y obviamente que Messi no fue uno de los que salió. Se quedó en cancha disfrutando de su presente en la Selección y buscando más, para ser más exactos la tercera anotación. Ese “hack trick” que llegó a los 43 minutos, aprovechando un rebote otorgado por el arquero tras un remate largo. Nuevo grito del dueño de la camiseta “10” en una noche con goles para todos los gustos.

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