Inicio Argentina Tensa expectativa en la Rosada por la reaparición en público de Cristina

Tensa expectativa en la Rosada por la reaparición en público de Cristina

Por estas horas se comprueba en el oficialismo una de las premisas que rigen al peronismo hace años: la capacidad de Cristina Kirchner de acaparar la centralidad de su vida interna, aún con apariciones a cuenta gotas. Todo el gobierno espera expectante por lo que será una primera incursión pública de la vicepresidenta desde el intento de magnicidio contra su figura, el 1 de septiembre pasado. Mañana en Pilar, con la Unión Obrera Metalúrgica como anfitriona, Cristina encabezará un acto en el que difícilmente no deje un mensaje, siempre con espíritu de directiva, vinculado a las diferencias que atraviesan al Frente de Todos en varios temas.

La Casa Rosada intenta mostrarse distendida a través de voceros oficiales. La realidad es que cada vez que habla la vice tiemblan, esperan una estocada certera contra el presidente Alberto Fernández o su gabinete. Una costumbre que se inició hace rato, un proceso diferenciador que llevó a muchos de sus coroneles, incluyendo a su hijo y diputado Máximo Kirchner, a pronunciarse en público casi como si fueran opositores.

La aparición de la vice sucede en medio de dos temas fuertes que separan al, digamos, albertismo y al kirchnerismo duro. Uno: la postura respeto a la realización de las Primarias Abiertas del año entrante. Dos: la lucha contra la inflación en general y el reciente aumento otorgado por el gobierno a las prepagas en particular, que ameritó un tuit venenoso de la vicepresidenta en el que se expresó en contra de la medida.

Antes, había sugerido por la misma red social que el Gobierno se pusiera firme en lo referido al control de costos y ganancias de las empresas fabricantes de alimentos e insumos de primera necesidad, bajo la tesis de que remarcan los precios desmesuradamente. Una medida en este sentido acaba de anunciar el gobierno, vía el ministro Sergio Massa. Así, Cristina se anotó un pequeño triunfo interno. Otro.

Sobre la cuestión de las PASO, toda la parte del oficialismo que órbita en torno a la vicepresidenta se muestra favorable a voltear ese comicio, que debería ser en agosto próximo, y le mete considerable presión a Fernández para que acepte esa tesis y la impulse. El Presidente, junto a sectores aliados como piqueteros y gremialistas, se apega al argumento de que se deben respetar los procesos institucionales en marcha.

Incluso acaba de apurar al kirchnerismo diciendo que habló de este tema con Lula da Silva, jefe de Estado electo de Brasil que para los cristinistas es una suerte de faro u oráculo, y que coincidieron respecto a que no deben modificarse las reglas.

Cristina, en rigor, aún no se pronunció al respecto. No dijo si quiere que se realicen las PASO o si prefiere evitarlas. ¿Dirá algo mañana en el acto de la UOM? Corren apuestas en el peronismo al respecto. A priori, suena raro que se exprese en sentido contrario a, por ejemplo, Andrés “Cuervo” Larroque, Wado de Pedro o su propio hijo, aún cuando plegarse a la ofensiva suene a contradicción porque las Primarias fueron creadas durante su primera gestión en la Rosada.

Advierten en las cercanías del Presidente: Alberto no cederá, aún si ella se pone al frente de la embestida. A esta altura, toda la política se permite dudar de esa aseveración.

Desde ya la vice celebrará el regreso de Lula, exdirigente metalúrgico de Brasil. Salvando las distancias abismales, colega de los asistentes al evento. El kirchnerismo, con un poco de pensamiento mágico, como si lo que sucede en el país vecino pueda trasladarse automáticamente a la Argentina, insinúa que ese dato es combustible para un operativo clamor Cristina 2023. Es difícil que ella lo avale ahora, tanto tiempo antes de la elección. Es muy hábil con los tiempos.

La vice reaparece, además, cuando la Sala I de la Cámara Federal porteña acaba de ordenar la excarcelación del lumpenaje conocido como Revolución Federal, acusados de hacer disturbios en contra del gobierno. El kirchnerismo está obsesionado con pegar a este grupo con el atentado contra Cristina y explican su liberación (siguen procesados, obvio) en una jugada del macrismo. Es probable que Cristina se refiera también a esto.

El evento será, en rigor, un congreso de la UOM. Desde hace meses ese gremio está manejado por Abel Furlán, un dirigente que fue diputado kirchnerista, cercano a Máximo y que desplazó al histórico Antonio Caló. Territorio amigo para la vice. Se aglutinarán unas 8 mil personas, según cálculos informales.

Por obvias razones, la custodia de Cristina, a cargo de la Policía Federal, será reforzada. Es notable cómo con el correr de los días bajó la espuma respecto a la responsabilidad de esa fuerza, que era la encargada de cuidar la seguridad de la vice aquel jueves de septiembre, en el intento de asesinato perpetrado por el copito de Fernando Sabag Montiel.

Mañana, La Cámpora aportará algunos militantes para vigilar las inmediaciones del micro estadio pilarense donde se hará el acto y chequear asistencias. Hasta donde se sabe, esa agrupación no está instruida en tareas de vigilancia y custodia. Tampoco los muchachos de la UOM, aunque históricamente tienen un poco más de experiencia en custodiar a personajes importantes del peronismo.

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