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La variante Morata – Notas de Fútbol

Una de las estadísticas curiosas que nos está dejando el Mundial de Catar es la que quiénes son los jugadores que más balones reciben entre líneas. En un momento del choque entre España y Alemania, Dani Olmo, Asensio y Ferran copaban el podio de balones recibidos en esa zona de tres cuartos, la zona del 10, la del trequartista o como buenamente se quiera llamar, que opciones hay muchas. Me llamó la atención que eran los tres jugadores de ataque de España, pero entonces, ¿quién esperaba arriba atento al remate? No fue hasta la entrada de Morata que hubo en la selección española un futbolista que cumpliese esa función del nueve de siempre, de ser la referencia en punta, ese jugador en el que depositar las esperanzas de un centro al área. Y en la que tuvo, tras un pase lateral de Jordi Alba, el delantero del Atlético la llevó a la red.

Cuando Luis Enrique dio la lista definitiva de convocados para el mundial, muchas voces echaban en falta más variantes para el ataque, ese nueve que pudiera desatascar partidos, que ofreciera una solución diferente en tramos concretos del encuentro, pero esa variante era Morata. En el fútbol que el seleccionador propone para la Roja no es imprescindible la figura de un nueve clásico, una tendencia que lleva un tiempo al alza aunque algunos jugadores como Haaland echen por tierra cualquier preferencia en un equipo entrenado, precisamente, por uno de los principales valedores de jugar sin el nueve de siempre como es Guardiola.

En España, Asensio, Ferran o Dani Olmo pueden ocupar esa posición de referencia arriba, aunque su instinto sea el de mediapuntear (perdón por el palabro), entrar desde atrás y asociarse arriba. Asensio ha sido el elegido en los dos primeros partidos del mundial y lo está haciendo bien, pero hay veces en las que se necesita un rematador, una referencia arriba a la que encontrar al otear el horizonte. Y no es que Morata no sea un futbolista capaz de asociarse, pero es diferente a los jugadores antes mencionados.

Enfrente estaba la Alemania de Hansi Flick, otro equipo que opta por jugar sin el nueve de siempre: en el primer partido ante Japón fue Havertz el elegido, y ante España, Müller. Y eso en un país con gran tradición de bombers como Klinsmann, Bierhoff, el gigante Carsten Jancker, Mario Gómez o Miroslav Klose. Y sin embargo, no fue hasta la entrada de Niclas Füllkrug, semidesconocido delantero centro del Werder Bremen, de 29 años y 1’89 de estatura, cuando la Mannschaft logró marcar y empatar un partido que se escapaba y, con él, casi todas las opciones de clasificación para los germanos. Füllkrug dio más oxígeno a Alemania y de paso, junto a Morata, tuvo a bien reivindicar la figura del ariete.

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