¿Porqué no mimamos el Surfing en España?

Llega el verano y con ello un problema para los que practicamos deportes náuticos en cualquier playa de las costas españolas.

Y entre los que necesitan una playa para poder disfrutar de su deporte favorito tenemos a la “tribu” del surfing, que engloba a los surfistas con tabla corta, al longboard, bodyboard, bodysurf (que utilizán su cuerpo para deslizarse por las olas), skinboard, tándem (como el surf pero donde una persona, normalmente una mujer, hace acrobacias encima del surfista), el towing (grandes olas) o el stand up paddle.

Todos estos deportistas y aficionados al surfing ven como sus derechos adquiridos a lo largo del largo y duro invierno se ven pisoteados por una masa de vacacionistas con neveras portátiles, sombrillas y fiambreras.

 

Las autoridades públicas, una temporada más, vuelven a ponerse del lado del veraneante sin sensibilizarse en lo más mínimo con los deportistas acuáticos que necesitan, si o si, la playa para practicar estos deportes.

“La legislación no empatiza nada con el surfing poniendo las boyas de delimitación para el baño a lo largo de toda la línea de playa sin reservar un espacio seguro para practicar cualquier deporte vinculado al surfing”Sergio W. Smit

Y no digo que las playas deban ser para el surf, kiteboard o windsurf pero sin lugar duda, si buscar un equilibrio para fomentar la náutica y el deporte, a parte del descanso y la cervecita.

En estos momentos, por ejemplo, la legislación no empatiza nada con el surfing poniendo las boyas de delimitación para el baño a lo largo de toda la línea de playa sin reservar un espacio seguro para practicar cualquier deporte vinculado al surfing. Eso, si tenemos que delimitar las zonas ya que la experiencia nos marca que en otros paises, como Francia, la convivencia entre el bañista ocasional y los surfistas no genera ningún problema. También es verdad que en España hay muchos más turistas de sol y playa que en el pais galo.

Pese a que esa convivencia en estos momentos existe en las playas españolas, hay que concretar que es alegal, con lo que ello conlleva. En el momento que cualquiera de los deportistas acuáticos se viera involucrado en un accidente con un bañista dentro de la zona balizada de una playa, directamente sería señalado como culpable y toda la fuerza de la ley recaería sobre él. El único vacío que existe en estos momentos es cuando en la playa se encuentra izada la bandera roja, lo que prohibe el baño pero que también puede prohibir cualquier actividad deportiva en la zona.

Los grandes “pensadores” que dirigen las riendas de nuestra convivencia social deberían salir más para que les diera el sol y la brisa marina antes de legislar.

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