La Fiscalía tiene la obligación de velar por la libertad de información e intervenir TV-3 y Cataluña Radio

Vicent Sanchís, director de TV-3
Vicent Sanchís, director de TV-3

Resulta bochornoso sentarse frente al televisor, sintonizar TV-3 -en teoría la television pública de todos los catalanes- y tener que soportar la propaganda más extremista que se haya podido emitir en época de democracia. Son continuos los mensajes -obscenos o subliminales- que impunemente invitan a votar en el referéndum ilegal para elegir entre Rajoy o República, entre Bárcenas y la honestidad, entre represión y libertad, entre dictadura y democracia. El mensaje es unidireccional. Para TV-3 sólo existe el camino del referéndum y la secesión.

Políticos, periodistas y analistas sediciosos, enaltecen a las masas a salir a las calles y pedir una libertad construida bajo los cánones independentistas de la hispanofóbia, la división y la desobediencia a la legalidad.

TV-3, el altavoz del odio y la hispanofobia

TV-3 y Cataluña Radio son los altavoces del secesionismo sin que, aparentemente, nadie se atreva a intervenir. Las facultades de Periodismo tienen un ejemplo práctico donde estudiar la manipulación informativa, la propaganda política y la posverdad.

La Televisión y Cataluña Radio hace tiempo que dejaron de ser públicas, para ser privativas de un Govern y de unas ideas. Durante las décadas pujolistas los medios públicos funcionaban con mensajes de un nacionalismo difuso bajo un universo simbólico.

Artur Mas convirtió en oficial el mensaje xenófobo y de odio que colisionaba gravemente con el respeto a los derechos humanos y la libertad de información y de expresión. Los políticos separatistas, al igual que ocurre en las repúblicas bananeras, se dedicaron a construir unos medios públicos al servicio de la desinformación y a crear el espectro del enemigo exterior.

Millones de euros a favor de la desinformación

Todo ello bajo un endeudamiento desbocado que ha convertido a TV-3 en la televisión pública con mayor presupuesto de España y también la más endeudada. Su estructura gigantesca, sostenida por continuas inyecciones de dinero público, supera a cualquier televisión privada.

La Fiscalía tiene la obligación de actuar con carácter inmediato ante una televisión que hace dejación de su labor pública. Vicent Sanchís, el secesionista director de TV-3, debería ser detenido inmediatamente y dar explicaciones a todos los catalanes de porqué se emite propaganda política sobre un referéndum ilegal. Porqué se destina un ingente presupuesto a crear, emitir y dar soporte a mensajes institucionales sobre un acto ilegal. POrqué fomenta el odio y la hispanofobia.

Necesidad de recuperar la libertad de información

La democracia y Cataluña necesitan recuperar la libertad de información. Pero no sólo eso, también se debe ser contundente cuando se trata de recuperar las libertades y aplicar castigos ejemplares a todos aquellos que se saltan las leyes de convivencia más elementales.

Al Estado no debe temblarle la mano a la hora de encarcelar a todos aquellos que han creado, fomentado, publicitado y subvencionado la división y la xenofobia. La secesión no debe salir gratis por eso -por higiene democrática- deberíamos ver a algunos pasar varias década en Soto del Real y, entre ellos, al soberbio director de TV-3, Vicente Sanchís.

TV-3 debe intervenirse inmediatamente y dejarla en manos de periodistas independientes. Ojalá no tarden.

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