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Sánchez cruza mensajes con Puigdemont y ERC ante otro ‘otoño caliente’

Barcelona, 26 de agosto de 2020 (04:55 CET)

Todos los otoños de los últimos años se han vaticinado ‘calientes’ en Cataluña, y verdaderamente lo han sido. El 1-O y la declaración unilateral de independencia en 2017, el aniversario del referéndum ilegal en 2018, y la reacción del independentismo en 2019 a la sentencia del Tribunal Supremo que condenó a los líderes del procés han condicionado la vida política catalana. Este año no será la excepción, pero lo del ‘otoño caliente’ aplicará a toda España.

Pedro Sánchez sabe que el nuevo curso político se antoja convulso. La pandemia no amaina; todo lo contrario. La vuelta a clases está camino de convertirse en un escándalo. Vox ha anunciado que presentará una moción de censura en septiembre, y se ha pasado el verano reclutando posibles candidatos. El cerco judicial a Podemos se alargará al menos hasta noviembre, cuando los cargos imputados de la formación morada están citados a declarar.

En medio de todo ello, la negociación de los Presupuestos Generales del Estado tampoco se prevé fluida, y la relación de Sánchez con el independentismo catalán se pondrá a prueba cuando María Jesús Montero presente sus cuentas en septiembre. El Gobierno cada vez pierde más la esperanza de contar con Esquerra Republicana para la votación, pese a que Unidas Podemos y ciertos sectores del PSOE prefieren ese escenario a pactar con Ciudadanos.

ERC también ha avisado que ve incompatible la aproximación de Sánchez a Cs si lo que pretende es que la formación independentista apoye sus cuentas. Y, desde luego, su «sí» o su abstención tienen un precio, cuya factura empieza por retomar la mesa de diálogo. Insistía en ello este martes la consejera de Justicia de la Generalitat, Ester Capella, cuando acusaba a los socialistas de tirar de «excusas de mal pagador» para dilatar el segundo encuentro con Quim Torra.

Tras su primer consejo de ministros tras las vacaciones de verano, Sánchez ha respondido a ERC que su posición en torno a la «comisión bilateral» sigue siendo «la misma» y que pretende reunir la mesa de diálogo «cuando sea posible». Ha aprovechado también para enviar un mensaje a Carles Puigdemont y Quim Torra, que ahora apuestan por la «confrontación inteligente» con el Estado y rechazan cualquier vía de diálogo con el Gobierno central.

«Lo inteligente es dialogar», ha afirmado el presidente del Ejecutivo, que sitúa toda negociación con la Generalitat en el marco de la Constitución y «en una agenda de reencuentro». Sobre si el diálogo con Cataluña está supeditado a la negociación de los Presupuestos, Sánchez ha evitado confirmar una correlación y simplemente ha señalado que su legislatura es una apuesta por el diálogo en todos los sentidos, y «después de la pandemia, todavía más».

«Después de la pandemia» puede también traducirse a «después de las elecciones», puesto que el PSC ha manifestado que preferiría relegar la mesa de diálogo debido a la apuesta de Torra por la «confrontación» y el escenario de elecciones inminentes en Cataluña. Así lo transmitió Miquel Iceta este lunes, que mostró su apoyo a la ministra de Defensa, Margarita Robles, que ha dicho sobre la mesa de diálogo que no es momento para «juegos florales».

Un guiño a ERC y un dardo a Puigdemont y Torra

La sugerencia de Sánchez de anteponer el «diálogo inteligente» para dar respuesta al llamado conflicto catalán supone una suerte de guiño a ERC y una crítica a la postura de Puigdemont y Torra. El expresident fugado a Bélgica y su vicario coincidieron este pasado fin de semana en la comuna francesa de Villafranca de Conflent, donde propusieron una nueva receta para su viejo desafío al Estado español: la «confrontación inteligente».

Puigdemont aseguró que para alcanzar la independencia de Cataluña de forma «realista» y «sin falsas ilusiones» es necesaria la «gestión de una confrontación inteligente con el Estado español». «Del Estado no saldrá nunca una plataforma negociadora que aborde la autodeterminación de Cataluña», ha afirmado el líder de Junts per Catalunya, añadiendo que «ni con mayorías sólidas el Estado quiere aceptar una resolución acordada del conflicto».

Torra se hizo eco inmediatamente de estas declaraciones. La «desobediencia» y la «confrontación» son las vías para alcanzar el divorcio con España, aseguró el president, que cree que la pandemia del coronavirus no puede «relegar de ninguna manera» el objetivo de la independencia. «Pido perdón a los ciudadanos por estos momentos incomprensibles para mucha gente, que dice que cómo puede ser que no nos pongamos de acuerdo en estos momentos».

La búsqueda de una «confrontación inteligente» ha sido matizada por ERC. «Confrontación, diálogo y movilización en todos los ámbitos deben hacerse con inteligencia», ha respondido el vicepresidente del Govern, Pere Aragonès, que a su vez ha instado al independentismo a apostar por una «estrategia consensuada y compartida», algo virtualmente imposible en la legislatura de Torra y mucho menos en precampaña para unas elecciones aún sin fecha.

La portavoz de ERC, Marta Vilalta, ha acusado a JxCat de llevar «la vía de la confrontación tan al límite que han olvidado dónde está el adversario». «Lo olvidan por puro cálculo electoralista y es muy triste», ha dicho, señalando que el enemigo es el Estado español, pero matizando que con el Gobierno de Sánchez «es posible» el diálogo. Sobre la mesa de diálogo, cree que «debe reunirse lo antes posible» y ha insistido en que ERC no descarta «ninguna vía democrática».

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