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Empresas que plantan cara al ‘Black Friday’




En 2015, la Comisión Europea y las organizaciones ECODES, WWF y Ecoserveis, alarmadas por el impacto del consumo obsesivo, pusieron en marcha el conocido como Green Friday. Se trata de una jornada de reivindicación que, coincidiendo con el Black Friday, busca concienciar sobre los riesgos de las compras compulsivas, a la vez que se orienta el consumo hacia un acto responsable y también sostenible con el medio y las personas.

Lo cierto es que cada vez más empresas se unen a esta iniciativa, ya sea por una cuestión de principios o por concienciación medioambiental. “Cada vez hay más negocios que comprueban los pocos beneficios de una jornada de compras compulsivas como es el Black Friday, que obliga a parar las ventas durante semanas o incluso meses previos, para condensarse en un solo día, con productos que no necesitamos ni son tan urgentes”, explica a RTVE.es la profesora de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) y Logística Sostenible de la EAE Business School, May López.

Precisamente un estudio de la EAE, coordinado por López, pone de manifiesto que siete de cada diez usuarios online han comprado en esta jornada por impulso, siendo este impacto mayor en los más jóvenes (nueve de cada diez). Frente a ese consumismo feroz, el Green Friday promueve un consumo con cabeza y busca que ese viernes el ansia de compras se sacie en el pequeño comercio, reciclando y adquiriendo productos de segunda mano.

“La gente no es consciente de que cuando le da al ‘click’ en la plataforma digital de turno, las empresas pasan a gestionar un 40 % más de pedidos en un corto espacio de tiempo, que se reparten a la semana o al día siguiente”, apunta la profesora, una práctica que implica “más entregas fallidas, más residuos, más devoluciones y, al mismo tiempo, mayor tráfico en las ciudades, con el evidente impacto directo e indirecto en la calidad del aire y en los accidentes de tráfico”.

«Si no estuviera de rebajas, ¿te lo comprarías?»

Sin ir más lejos, la compañía española Ecoalf ofrece este Black Friday un 0 % de descuento con el fin de “evitar compras impulsivas” y pide a sus clientes que “eviten las compras innecesarias”. “Pregúntate, si no estuviera de rebajas, ¿te lo comprarías?”, reza el mensaje contra esta campaña. Su responsable de Comunicación, Carolina Álvarez-Osorio, explica a RTVE.es que su objetivo es, por un lado, “educar para que el consumidor final entienda cuál es el impacto de estas promociones que te impulsan a hacer compras desmesuradas”. Y es que, según Ecoalf, al usar una prenda solo 5 veces producimos un 400 % más de emisiones de CO2 que si la usamos 50 veces.

Por otro lado, continúa Álvarez-Osorio, “lo que hacemos es dar alternativas y soluciones”. “No solo te estamos diciendo que está ocurriendo, sino que además qué posición puedes tomar frente al Black Friday: reducir el consumo, reciclar las prendas o reorganizar tu armario, porque sólo usamos el 40 % de nuestra ropa; además, con la donación se podría extender ese ciclo de vida de las prendas”.

El atasco del comercio mundial amenaza la campaña de Navidad

Más allá va incluso la compañía Minimalism Brand, que este viernes cerrará sus ventas desde las 00:00 hasta las 23:59 horas. «Para y piensa, ¿quiero jugar al juego del consumo innecesario? (…) No tenemos interés en que no compres, tenemos interés en que reflexiones sobre cuál debería ser tu posición hoy», apunta con el fin de que sus clientes no participen en el Black Friday.

Mientras que otras grandes compañías como Ikea también apuestan por renunciar a los ingresos del Black Friday en pro de una buena gestión de los recursos del planeta. A través de su servicio de recompra de muebles, ofrece un 50 % más por los productos que sus clientes ya no usan, con el fin de darles una segunda vida.

Los pequeños márgenes de beneficios ahogan a las pymes

También se unen a esta iniciativa las pequeñas y medianas empresas (pymes), aunque en este caso ante la imposibilidad de competir con las grandes plataformas online por los mínimos márgenes de beneficios que presentan sus cuentas: o bien ofrecen tan solo un día de descuentos o, directamente, no lo celebran. Según datos de la Confederación Española de Comercio (CEC), la adhesión de los establecimientos de proximidad se situará en el entorno del 40 %, similar a la de 2020. “Quienes sí lo hagan, lo harán arrastrados por otros formatos comerciales para no perder las ventas de Navidad y no porque les reporte un beneficio real”, apuntan a RTVE.es.

En comercios de barrio como el de Natalia Cotillas, en Cuenca, hace años que ya no celebran el Black Friday. «Para mí era una pérdida grande y para el cliente al final es poca la rebaja en comparación con los grandes, así que decidí no volverlo a poner», cuenta a TVE. Y es que el margen de beneficios, explica Julián Saiz, propietario de una librería en la misma ciudad, es cada vez más ajustado: «Tienes que seguir pagando luz, tienes que seguir pagando calefacción…si tú aplicas descuentos, echas las cuentas y no cuadran«.

La falta de stock y los descuentos agresivos complican el Black Friday para el pequeño comercio

La CEC considera que este tipo de campañas, orientadas únicamente en la reducción de precios, “podrían resultar positivas para aportar visibilidad al comercio y dinamizar el consumo si se circunscribiera realmente a un día”. Sin embargo, en la práctica, la realidad es que para muchas marcas y grandes plataformas esta campaña arranca ya el día 11 de noviembre con el Día del Soltero, se prolonga con el Cyber Monday, enlaza con una debilitada campaña de Navidad y Reyes y culmina con las rebajas de invierno.

Esta dinámica de descuentos permanentes resulta insostenible, más si cabe en un contexto como el actual en el que se está produciendo estrechamiento importante de los márgenes debido a los muchos sobrecostes que están asumiendo los comercios”, destaca la organización, entre ellos, la subida del precio de la luz o el encarecimiento del transporte y de las materias primas. A ello se suma el problema de la falta de stock, que afecta especialmente al sector de la tecnología.

Más empleo, pero muy inestable

Por otro lado, las asociaciones sindicales denuncian los “abusos” en la contratación y las condiciones de trabajo que muchas empresas ofrecen en esta campaña, que posteriormente enlaza con la Navidad. A pesar de que se firmarán casi 1,2 millones de contratos en España, según las estimaciones de Adecco, la mayoría serán temporales. “En noviembre de 2020, en el sector Servicios, los contratos de menos de 7 días fueron los que más abundaron”, denuncian desde USO, ya que sumando los eventuales y los de obra y servicio de esa duración, supusieron el 50 % del total de contratos formalizados.

Desde CC.OO. afirman que “este día es un ‘viernes negro’, literalmente, para los trabajadores y trabajadoras de la multinacional y del conjunto del sector” y así se lo han trasladado a la ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, a través de una carta, “para exigirle vigilar y sancionar las prácticas abusivas que infringen la legislación laboral».

En su opinión, los bajos salarios, las malas condiciones de trabajo, la jornada laboral por encima de los límites legales, el trabajo precario, el falso autoempleo, el control algorítmico y la vigilancia son «realidades comunes» para los trabajadores. «Muchas empresas eluden sus obligaciones con la Seguridad Social a través de redes de subcontratación, trabajo temporal y falso autoempleo. Cuando prometen crear nuevos puestos de trabajo y oportunidades, les exigimos que sean de buena calidad y respeten el modelo social europeo», ha señalado el sindicato.

Por ello, desde la Confederación Española de Comercio recomiendan a los comercios que quieran participar que lo hagan con descuentos moderados y limitando su duración. “Lo contrario supondría un perjuicio a largo plazo, ya que se traduce en una arbitrariedad en los precios, a la vez que desvirtúa las rebajas de invierno y debilita las ventas”, indican.

La profesora de la EAE recuerda que en países como Francia el Black Friday está limitado, incluso a través de legislación. “El Gobierno francés empezó a ver que iba en contra de todos los intereses, no solo económicos, sino también ambientales y sociales, porque estaba destruyendo ese comercio local o comercio de proximidad”. Por este motivo, López invita tanto a las empresas como a los consumidores y a las instituciones a “reflexionar” y “ser conscientes de lo que estamos haciendo con nuestras decisiones de marketing, de compra y de servicio público”, respectivamente.

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