Muere Doro Balaguer, el artista comprometido y truncado

Mucho antes de que convirtiera su pasamanería en un punto de encuentro de conspiración democrática y tertulias políticas, Doro Balaguer fue un artista de gran talento. Se decía que era el que más talento tenía del Grupo Parpalló, que pretendía conectar a partir de 1956 la creación artística valenciana con el panorama internacional. Y aquel grupo estaba integrado por artistas como Eusebio Sempere, Andreu Alfaro o Monjalés. Pero ese juicio nunca se pudo confirmar porque Doro Balaguer, que ha fallecido este domingo a la edad de 85 años, tuvo que dejar muy pronto su actividad creativa como consecuencia del compromiso que había adquirido en la capital francesa con otra de sus grandes pasiones, la política. Además, también tuvo que hacerse cargo del pequeño negocio familiar de venta de trenzados, cordones, borlas y todo tipo de adornos.

En París, a la que había acudido para ser un pintor profesional, ingresó en las filas del Partido Comunista de España y de la lucha antifranquista. Y en un viaje de regreso a su Valencia natal para pasar la Navidad, fue detenido por la policía franquista, encarcelado y, desde luego, no muy bien tratado. Le quitaron el pasaporte y su camino hacia la abstracción quedó truncado. No así su trayectoria política y social. Fueron numerosos los intelectuales y artistas y que se daban cita en la clandestinidad en el piso encima de aquella pasamanería de la calle de la Sangre de Valencia, que hoy ya no existe. Cuando, en la Transición, pudo regresar a su país Josep Renau, el gran fotomontador y exdirector general de Bellas Artes durante la Guerra Civil, exiliado en la RDA, Doro Balaguer ejerció de anfitrión.

Balaguer se convirtió en un importante dirigente del Partit Comunista del País Valencià. Su ideario eurocomunista, anclado en el PC italiano, se completaba con una reivindicación de la lengua y la cultura valenciana, inmersa en el ámbito lingüístico catalán. También, participó en plataformas unitarias de las fuerzas democráticas en los últimos tiempos del franquismo y durante la Transición.

Poco a poco se fue distanciando del PCE y se fue acercando a posiciones más nacionalistas. Fue una figura clave en la fundación a principios de los 80 de Unitat del Poble Valencià, el germen del actual Bloc hoy integrado en Compromís, coalición que forma parte del gobierno valenciano junto al PSPV-PSOE. Poco después, se desvinculó de la política activa. De vez en cuando escribía artículos, muchos de ellos publicados por EL PAÍS de la delegación de la Comunidad Valenciana. Cuando los envía, solía expresar sus dudas y su incomprensión por el interés que podrían suscitar entre los lectores. Ajeno a la jactancia, generoso, culto, de carácter tranquilo y observador, pudo al final de su vida, cuando se jubiló, retornar a su pasión primigenia, la pintura. Y en 2011, a la edad de 80 años, protagonizó su primera exposición Doro Balaguer: Pintura, Política Vida, en la fundación Chirivella-Soriano de Valencia. Fue el tributo final a un artista realmente comprometido.

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