Más de 300 muertos en el atentado del sábado con camión bomba en Somalia

Las familias se agolpan en las zonas cercanas a las explosiones y en los hospitales con la esperanza de encontrar entre los más de 400 heridos a seres queridos desaparecidos.

Los equipos de emergencia, ayudados por más de 500 soldados del Ejército somalí, continúan hoy las tareas de rescate para tratar de encontrar supervivientes entre los escombros de los edificios destrozados por los atentados del sábado en Mogadiscio, cuyo último balance de muertos asciende ya a 315.

Las familias se agolpan en las zonas cercanas a las explosiones y en los hospitales con la esperanza de encontrar entre los más de 400 heridos a seres queridos desaparecidos tras el atentado, o al menos poder identificar sus cadáveres, tarea harto difícil debido a que muchos de los fallecidos murieron calcinados por la deflagración.

Hasta ahora, se han conseguido extraer 25 cuerpos sin vida de entre los cascotes, y se espera que el número de víctimas continúe creciendo a medida que se rescaten más cadáveres.

El ministro de Información, Abdirahman Osman Yariisow, ha confirmado este dato y ha informado de que la habilitación del Centro Nacional de Respuesta a Emergencias para que la gente pudiera donar sangre a los desbordados hospitales está siendo un éxito.

Entre los que han acudido hoy a donar destaca Muktar Robow, el desertado cofundador y exportavoz de la organización terrorista Al Shabab, a la que Gobierno, medios y expertos acusan de estar detrás del ataque pese a que aún nadie ha reclamado su autoría.

SOMALIA ATENTATUA EFE

La primera explosión junto al hotel Safari en Mogadiscio (Somalia). Foto: EFE

Ayuda de Kenia, Yibuti, Etiopía y Turquía

Tras las condenas generalizadas de la comunidad internacional, países como Kenia, Yibuti, Etiopía o Turquía han atendido el ruego del Gobierno somalí de ayuda médica para atender a los heridos del que ya es el mayor atentado terrorista ocurrido en Somalia hasta la fecha.

Turquía, viejo socio de este país del este de África, envió aviones médicos para trasladar a 30 de los heridos más graves a hospitales de Ankara y Estambul, así como un centenar de médicos que puedan ayudar a los doctores locales en los hospitales de Mogadiscio.

La primera explosión se produjo junto al hotel Safari, situado en la conocida como intersección K5, una de las zonas más populares de la capital y sede de oficinas gubernamentales, hoteles y restaurantes.

El segundo ataque, con idéntico “modus operandi”, se llevó a cabo al lado de un concurrido mercado situado junto a la antigua sede de la aerolínea nacional Somalia Airlines en el distrito de Wadajir.

Las imágenes que circulan por las redes sociales muestran un panorama devastador: los edificios cercanos han quedado totalmente derruidos.

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