Inicio México La Bolsa mexicana escapa del ‘huracán Trump’

La Bolsa mexicana escapa del ‘huracán Trump’

El 8 de noviembre, México despertó en calma y se fue a dormir con la tempestad en el horizonte más inmediato. Desde entonces, las dudas sobre su economía se han disparado: Donald Trump ha reiterado sus promesas más incendiarias contra su vecino del sur (el muro, los aranceles y el impuesto sobre las remesas); el peso ha conocido nuevos mínimos frente al dólar; las previsiones de crecimiento se han reducido drásticamente y la inflación ha tocado máximos de más de cuatro años. Solo una variable ha resistido los embates del huracán Trump: la Bolsa.

Detrás de este contraste entre las principales variables macroeconómicas y el IPC —el índice bursátil del país norteamericano—, los especialistas ven tres factores: los inversores de largo plazo, como fondos de pensiones o de inversión extranjeros no han reducido sustancialmente sus inversiones; la depreciación del peso que, aunque lastra a los valores con elevados volúmenes de deuda, da alas a la cotización de las empresas que ingresan en divisa extranjera y presentan resultados en pesos; y la senda claramente alcista de las tasas de interés, que favorece a las cuentas de resultados del sector financiero por los mayores márgenes.

“Nos sorprende ver al mercado en los niveles actuales”, reconoce Ricardo López, subdirector de Análisis de Inversiones de Citi-Banamex. “En los últimos meses se ha producido un deterioro de la situación macroeconómica que no se ha trasladado a la Bolsa”. A mediados de julio, cuando Trump fue proclamado cabeza de cartel del Partido Republicano para las elecciones presidenciales, el IPC —el principal índice de la Bolsa mexicana— cotizaba en algo menos de 47.000 puntos. Hoy, está ligeramente por encima de ese nivel tras haber rebasado los 48.000 puntos solo una semana después de que el magnate republicano pisase por primera vez la Casa Blanca. Es como si la llegada del enemigo público número uno para México a la presidencia de la primera apenas hubiese rozado al principal índice bursátil local.

Juan Carlos Rodado, jefe de análisis de Natixis para América Latina, coincide con el dibujo esbozado por el experto de Citi-Banamex y añade explicaciones adicionales. “La Bolsa mexicana guarda fuerte correlación con la estadounidense [que lleva semanas encadenando récords históricos] y las ventas se mantienen fuertes en el mercado doméstico”, subraya. A eso hay que sumar la diversificación geográfica de un notable número de cotizadas.

López achaca parte de la resistencia al buen comportamiento de un pequeño grupo de valores: la cementera Cemex, la teleco América Móvil, el gigante minero Grupo México, el banco Banorte, la firma de medios Televisa, la refresquera Femsa y la química Mexichem. Pero el recorrido de este selecto club de cotizadas empieza a tocar a su fin: tres de los siete ya han superado el precio objetivo medio que fijan los analistas. “No vemos recorrido mucho más allá”, añade.

El caso de Cemex es un ejemplo de resistencia frente a la tempestad: pese a tener un gran volumen de deuda emitida en moneda extranjera —fundamentalmente en dólares, pero también en euros—, los analistas inciden en que buena parte los ingresos provienen de mercados maduros que atraviesan una situación bastante favorable (Estados Unidos, el norte de Europa y España). Otro caso de éxito en tiempos de turbulencias es América Móvil, que a pesar del último mal dato de beneficios trimestrales ha cabalgado como pocos el empeoramiento de las expectativas económicas mexicanas gracias a la gran aportación de ingresos exteriores a sus cuentas de resultados (tres cuartas partes de su Ebitda se generan en el exterior y sus operaciones siguen creciendo en el resto de América Latina y, sobre todo, Europa y EE UU).

Y luego está el caso específico de la banca, con vectores muy diferentes del resto de cotizadas. La subida de tasas de interés no está reduciendo la demanda de crédito y, a la vez, sí puede mejorar sus cuentas de resultados. “Los bancos están ganando más y eso se nota en sus cotizaciones”, afirma desde Nueva York un analista especializado en América Latina que prefiere mantenerse en el anonimato. También el del sector turístico —representado en el selectivo mexicano por tres grupos aeroportuarios: el del Sureste, el del Pacífico y el del Centro Norte— pesan expectativas favorables gracias a la competitividad de los destinos mexicanos derivada del abaratamiento del peso y de su dependencia los ciclos económicos estadounidense y europeo, que atraviesan su mejor momento de los últimos años. La otra cara de la moneda es el sector consumo que, tras haber vivido un gran 2016, no le espera un gran año.

En adelante, la evolución de la economía mexicana dependerá del daño que Trump pueda hacer en los próximos años con su política comercial marcadamente proteccionista. “La resistencia de la bolsa es notoria. Sin embargo, es difícil vislumbrar un fuerte aumento a corto y mediano plazo con la incertidumbre generada por el cambio de Gobierno en EE UU”, añade Juan Carlos Rodado, de Natixis. “Toda la atención se va a centrar en la renegociación del TLCAN y ese es un entorno complicado para la Bolsa. Nuestra previsión de cierre de 2017 es un 3,5% inferior al nivel actual del IPC”, cierra Ricardo López, de Citi-Banamex. La primera piedra de toque llegará pronto: si las agencias de rating, como han amenazado, terminan por degradar la deuda mexicana, la Bolsa empezaría a verse zarandeada.