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Elon quiere que en Twitter todo el mundo vuelva a la oficina. Una con cucarachas, malos olores y sin papel higiénico

Elon Musk tiene una nueva misión en su vida. Recortar gastos en Twitter. Desde que el multimillonario comprara esta plataforma, ha ordenado despidos masivos como gran forma de ahorrar. Sus últimas medidas son, por decirlo de forma suave, mucho menos ortodoxas.

Cucarachas. Los trabajadores de las oficinas de Twitter en Nueva York han comenzado a ver cucarachas en las áreas de trabajo. Lo habitual es que los servicios de limpieza minimicen el problema, pero el personal que se encargaba de esa labor en Twitter en las oficinas de Nueva York y San Francisco se declaró en huelga tras tratar de renegociar sus sueldos.

No hay papel higiénico. A ese problema se suma la falta de suministros en los baños: los empleados han acabado llevándose al trabajo su propio papel higiénico. Los empleados también se están quejando del mal estado de los sanitarios, con malos olores y falta de limpieza.

De comida gratis (casi) nada. En el pasado la empresa ofrecía diversas ventajas para que los empleados trabajasen a gusto, pero ha recortado algunas —como ayudas a tratamientos de fertilidad o los aperitivos y comida gratis—  o cancelado totalmente otras, como el pago de los costes de internet en casa.

Caos en las oficinas. Todo ello se suma a la exigencia de Musk de pasar (al menos) 40 horas en las oficinas, algunas de las cuales están sirviendo a los empleados para jornadas maratonianas. El espacio que no se usaba ha sido reconvertido en habitaciones para que la gente directamente duerma allí.

Elon ya ni paga el alquiler. Para recortar gastos Musk ha dejado hasta de pagar el alquiler de sus oficinas en todo el mundo. Eso ha provocado que algunos arrendatarios le demanden como ya lo habían hecho poco antes los responsables de la empresa que proporcionó vuelos privados. Musk parece también querer recortar en algo vital: la infraestructura de servidores en la nube.

Caídas en Twitter. Eso sin duda está teniendo impacto en la disponibilidad del servicio e incluso en la seguridad de sus datos. Un ataque reciente sirvió para que los datos de casi todos sus usuarios se hicieran públicos, y el pasado viernes los clientes de terceros como Tweetbot o Twiterrific dejaron de funcionar sin motivo aparente y sin aviso. Craig Hockenberry, desarrollador de Twiterrific, dijo abiertamente que esa desconexión era otro episodio más del «espectáculo de mierda» que ha montado Musk.

Subastando hasta la máquina de café. El cierre de algunas oficinas ha hecho que además se pongan a la venta muchos de los enseres que antes usaban los empleados de Twitter. Por ejemplo, máquinas de café, hornos y otros electrodomésticos, pero no solo eso. Mesas, sillas, sofás, paneles de separación, sistemas de entretenimiento multimedia e incluso un panel luminoso con el logotipo de Twitter están disponibles en una singular subasta que comienza mañana.

Seguimos sin reemplazo para Musk. Y mientras, sigue sin haber alternativa a Musk como CEO. Los usuarios votaron claramente para que dimitiera como CEO y según él ya estaba buscando sustituto antes de esa encuesta, pero el proceso de momento sigue en marcha. Eso sí: seguirá mandando mucho: «solo llevaré los equipos de software y servidores», afirmaba tras confirmar que dimitiría en cuanto encontrase a alguien «lo suficientemente loco como para aceptar el trabajo».

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