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Los títulos cada vez importan menos. Al menos si quieres llegar lejos en las grandes tecnológicas

Los títulos universitarios parecen importantes para conseguir un buen empleo en una gran tecnológica, pero no necesariamente para trabajar en lo que se estudió. Muchos de los profesionales que forman parte de estas plantillas cursaron carreras universitarias, pero, al comparar las cifras de graduados por carreras con las de las categorías profesionales en las que trabajan, se observa un importante desacople, según datos obtenidos del perfil de las compañías en LinkedIn.

Google. En Google, por ejemplo, son mayoría los trabajadores con estudios de Ingeniería Informática o Ciencias de la Computación, con algo más de 100.000 empleados con esas carreras, seguidos muy de lejos por los graduados en Administración y Dirección de empresas (12.000) o Marketing (11.000).

Sin embargo, el departamento más numeroso del gigante californiano es el de medios de comunicación, con casi 90.000 profesionales en plantilla, seguido de cerca por el área de ingeniería (70.000) y a algo más de distancia la de desarrollo empresarial (27.000). También cuentan con 21.000 empleados en el área de tecnologías de la información.

Apple. En Apple el número de trabajadores con estudios de distintos tipos de ingenierías o de Ciencias de la Computación también varía considerablemente respecto al de empleados en esos ámbitos. En total, las ingenierías Informática, Electrónica y Mecánica suman unos 38.500 titulados en la empresa de Cupertino; sin embargo, en el área de ingeniería hay casi 44.000 profesionales en plantilla. Y el mismo desacople se observa, aunque con cifras mucho más modestas, en otras disciplinas como dirección de empresas o marketing.

IBM. En IBM el desacople es aún mayor. La International Business Machines tiene unos 155.000 empleados en trabajos relacionados con tecnologías de la información y alrededor 119.000 en ingenierías de distinto tipo. Pero sólo 57.500 de esos profesionales cuentan con titulo de ingeniero informático, alrededor de 61.000 con estudios de Ciencias de la Computación o Tecnologías de la Información y apenas 26.000 de ingeniero electrónico.

Y diferencias parecidas, aunque no tan acusadas, encontramos en empresas como Amazon, Meta, Samsung Electronics o Microsoft, entre otras. Los de Redmond, por ejemplo, cuentan con 89.000 titulados en ingenierías Informática y Electrónica y unos 77.000 puestos de ingeniero de distinto tipo, 32.000 titulados en Tecnologías de la Información y 40.000 empleados en esa área y 42.000 titulados en Ciencias de la Información.

¿Qué ocurre? Las diferencias entre títulos y empleos pueden tener varias explicaciones. En aquellas empresas en las que encontramos más personas con carreras que trabajos en una determinada área técnica, la respuesta puede estar en que, al ser empresas tecnológicas, los trabajadores que más destacan son los que han estudiado disciplinas afines, como Ingeniería o Ciencias de la Computación, y al ascender a puestos de dirección de la compañía abandonan su área para encargarse de tareas de gestión.

También es posible que haya empleados con una formación técnica de base que después se hayan especializado en otras áreas relacionadas con la tecnología pero no directamente con la ingeniería, las tecnologías de la información o las ciencias de la computación. Y también cabe la posibilidad de que los datos reflejados por LinkedIn no sean del todo exactos.

Los títulos no importan tanto. Aunque el principal motivo de ese desacople es que los títulos no importan demasiado a las grandes tecnológicas a la hora de contratar. Estas empresas valoran, sobre todo, la experiencia y la capacidad de aprendizaje y adaptación de los candidatos, como han dicho en varias ocasiones sus responsables. De hecho, en 2018 Glassdoor reveló que hasta 15 grandes empresas estadounidenses habían dejado de pedir títulos para contratar a empleados cualificados, entre ellas Alphabet (matriz de Google), Apple o IBM.

Ya en 2014, el exresponsable de recursos humanos de Alphabet, Laszlo Bock, dijo al New York Times que ni las calificaciones ni los resultados académicos tienen valor como criterio para la contratación: “No predicen nada. Lo que buscamos es la capacidad cognitiva general, y no el coeficiente intelectual. Es la capacidad de aprender, de procesar sobre la marcha. La habilidad de reunir trozos de información dispares».

Es el caso de IBM, su exvicepresidenta de Talento, Joanna Daley, reveló en 2018 que el 15% de los empleados de la empresa en Estados Unidos no tienen título universitario y explicó que el motivo es que la compañía no se centra en las universidades y también busca muchos candidatos con experiencia práctica en bootcamps, por vocación o autoaprendizaje.

Declaraciones parecidas a las que hizo un año después Tim Cook, CEO de Apple, quien informó de que aproximadamente la mitad de los empleados de su compañía en Estados Unidos carecían de título universitario porque consideran que muchas universidades no enseñan las habilidades que los líderes empresariales necesitan en su fuerza laboral.

Y lo mismo opina Elon Musk, quien aseguró en 2020 que la universidad no es un lugar para aprender, sino para divertirse, y que tener un título universitario no garantiza habilidades excepcionales, motivo por el que no lo pide para los aspirantes a trabajar en sus empresas.

La experiencia por encima de los títulos. Así, la principal causa del desacople vendría de la mayor importancia que le dan las tecnológicas a la experiencia, algo que funciona en ambos sentidos: puedes tener conocimientos técnicos de forma autodidacta y trabajar como desarrollador de software o un título en Ingeniería Informática, haber adquirido experiencia en el área de publicidad digital y acabar trabajando en el departamento de medios de comunicación de Google.

Imagen | Jeswin Thomas

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