No es No

No existe violación sin violencia. Primero se viola la Constitución luego se habilita la violencia en la creencia de que la ley no perseguirá el delito. Cataluña no será independiente a pesar de las juventudes hitlerianas de Omnium. Esta aseveración no tiene por objeto tranquilizar a la población ni infundir miedo. La realidad se apresta a cumplir su destino. Se impondrá de nuevo la constitución, las leyes que el pueblo sobrio se ha dado a sí mismo frente al pueblo ebrio, en palabras de Tocqueville. La sublevación del catalanismo fascista se alimenta de los cachorros de la CUP, los mismos de los que se preocupa el sistema de salud pública. Que consumen drogas, que cultivan marihuana, que practican el sexo químico y que se crecen con el riesgo, que consumen jachis y que Marruecos se ha convertido en el abastecedor con las mismas redes del yihadismo, ni siquiera un alma bella y cándida puede negarlo. La burguesía catalana que nutre las clases altas de la CUP y JxS no controlan a sus hijos y han sido permisivos hasta la extenuación con sus comportamientos vitales y caprichos a riesgo de engrosar el camposanto patrio. El estereotipo de que aprenderán salta a la vista. Como si las heridas no dejaran huella, y la salud original pudiera recuperarse.

El Ayuntamiento de Barcelona ha puesto en marcha campañas para prevenir la práctica del sexo químico pero en sus filas y en los escaños del consistorio municipal se sientan personajes que alimentan el sexo en grupo y la crianza en comuna como le gusta decir a la política de nombre mixto, de mujer y hombre. No se trata de un chiste ni de una apreciación moral, ni siquiera importa que algunos practiquen la zoofilia y que amen mas a sus mascotas que a las amantes que dejan despechadas en inefable sucesión corporativa. Son conductas fruto de la enajenación mental, vivir la experiencia del “cristal líquido”, las metanfetaminas y el cóctel de drogas que el análisis de las aguas revela. La emoción más fuerte es la reivindicación nacionalista, el abuso de los besos y abrazos a desconocidos, ese método de practicar el terrorismo forzando la risa y el entusiasmo terapéutico. Ese método psicoanalítico para emascular al ciudadano. El carnaval grotesco de la secesión para esa nueva humanidad que se discierne en la arcadia feliz del parasitismo social.

¿Quién cobra los beneficios de ese terrorismo urbano?. El terrorismo urbano necesita alimentar sus ejércitos con carne de cañón para mantener el pulso soberanista y se frotan las manos todos los sátrapas de nuestra historia contemporánea de la que la burguesía local e irredenta es cómplice cada tanto. Los mercaderes de la muerte que se agazapan para volver al estraperlo, a la checa, y al somatén y que sueñan con los pingües beneficios que en su delirio les reportaría el control económico de los països catalans, los mismos que fueron herederos de mercados cautivos e impuestos a medida. Ahora viene lo peor. Las huestes se preparan para que en un ambiente festivo, frente al silencio de los mas, tomen las calles, y anuncian una huelga general revolucionaria y anhelan y trabajan a favor de crear un clima de desobediencia civil y guerra. Arderán las banderas españolas, las senyeras y ondearán sobre el humo de las calles las esteladas. No se han visto todavía todos los escenarios de la sedición, y la contención será imposible. Como suele suceder a todos los aprendices de brujo.

No es el fin del mundo, solo es el fin de Cataluña como la nación que nunca fue. Se quemarán papeleras, se romperán escaparates, se asaltarán tiendas y su coche, su coche arderá como otros tantos en las calles sucias y con olor al plástico de los guarnecidos. Algunos verán a traves de los visillos como sus hijos, a los que no reconocen por estar embozados en pañuelos estelados, correr de un lado a otro arrancando señales, haciendo barricadas con contenedores. Estarán dispuestos a vivir esa gloria efímera del héroe por un día, para una causa que no entienden y que les amenaza sus vidas. Aunque las desconozcan. Como una manada directa al precipicio. Algunos bailaban antes del gran estallido. Como la metáfora bíblica del fin del mundo. ¿Quién cobra los beneficios de la barbarie?

¿Porqué no iba la flor y nata del fascismo a participar en las algaradas?. La pérdida de la consciencia social y el amor a la muerte económica no está presente en el pensamiento neonazi, los nazis no saben que lo son, incluso cuando sus prácticas parecen sacadas del libro de discursos de Hitler, Mussolini y Maduro, nacionalistas del pasado y del presente. Serán los líderes callejeros los nuevos políticos y mientras dure el desorden callejero y el caos mental el dominio de la situación aparentará que la secesión avanza. La burguesía catalana ha perdido el control, ha alimentado a sus retoños y los retoños acusan la abulia del pensamiento racional. La CUP empuja una furgoneta “vintage”, simbolizando la Constitución, al barranco y, “¿y ahora qué?” contesta la sacerdotisa vudú “ahora Mambo”, poniéndose a bailar en comuna… sobre los muertos. Bombas y tumbas para todos. La burguesía catalana de horizontes estrechos y comercios locales amenazados por la globalización se acojonarán, como el clero alerta, siempre dispuesto a levantar el brazo para saludar a su pueblo, alineándose con el terror para preservar sus iglesias del calentamiento global.

No existe una verdad eterna ni una nación que no haya desaparecido antes de aparecer. El tiempo corre en contra de los que quieren alimentar sus bolsillos con “El Ciento” y escapar al fraude cometido antes del mismo. Son los fueros perdidos los que alimentan los fueros futuros. Cada pueblo elije a sus corruptos, y no hay duda que Cataluña ha realizado una magnifica selección de personal. El tiempo suspende el paso y contiene el aliento. La guerra política de desgaste camina hacia su fin, aunque se prolongue alimentada por la miseria de quienes suspendieron el ejercicio de la razón.

Ni un paso atrás puede dar el Estado, ni un paso atrás la Justicia, ni los Cuerpos de Seguridad, ni el Tribunal de Cuentas. Incluso aunque cuente entre sus filas con dobles agentes e infiltrados. La represión del fascismo evitará que se enquiste la sociedad, la persecución del delito debe imponerse allí donde se impone el supremacismo. El Estado debe imponer desde la sobriedad la contención a los ebrios que en su delirio alcohólico creerán imponer su dictado.

Antes de que todo vuelva a la casilla de salida, deberá el fascismo catalanista experimentar la ceremonia del sacrificio. Es una experiencia recurrente en la vieja Europa que dio origen a toda suerte de fascismos y que produjo las grandes guerras. La batalla no se puede perder. La España que ama Europa no puede dejar sin respuesta el ataque contra su unidad y contra la democracia. Al mal hay que dar la respuesta que la legalidad demanda. Ni un solo respiro, ni una sola concesión, ni un único premio, ni siquiera la sensación de la victoria. Nada es nada, cero concesiones. Ante el pucherazo del golpe de estado debemos decir No es No.

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