El Mago Merlín salió de la biblioteca

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Los libros tienen vida propia. Estoy convencido de eso. Un día llegan a nuestra biblioteca y pueden permanecer años en el mismo lugar hasta que en algún momento nos hacen una seña y nos acercamos.

Eso me pasó con “El sendero del Mago, Veinte lecciones espirituales para crear la vida que usted desea”, del médico, escritor y conferencista indio Deepak Chopra.
Una serie de acontecimientos me llevaron a él luego de unos 20 años de espera. Cuando lo compré me pareció una lectura de otro planeta. Hoy entiendo que hay que estar preparado para entender algunas obras: libros, pinturas, películas…

En este, uno de los 80 y tantos libros de Chopra, el legendario mago Merlín sirve de maestro a quien será el Rey Arturo. Le habla de secretos de la vida, el amor y la muerte.
Se refiere al valor y el peso que tienen las palabras: “Toda palabra (…) encierra a la vez conocimiento e intención (…) en unas pocas sílabas es posible reunir muchas capas de experiencia -de hecho- toda una historia”.

“Toda nuestra vida está metida dentro de nosotros en forma de huellas que son activadas por las palabras”.

Agrega: “El problema es que las palabras también tienen significados psicológicos. A través de las palabras los padres hacen que los niños se sientan bien o mal, buenos o malos. Las expresiones más poderosas que cualquier persona puede utilizar son el y el no. El efecto de estas dos sílabas puede levantar fronteras o eliminarlas. Todo aquello que crees que no puedes hacer lleva un sí escondido, proveniente de las mismas fuentes (…) El poder de las palabras puede crear algo nuevo, no solo un límite”.

Se refiere al poder de las palabras para crear realidad: “Las palabras encierran a la vez conocimiento e intención; por lo tanto, enmarcar una intención en palabras es el primer paso para cerciorarse de que se haga realidad. Dos buenos ejemplos de esto son la oración y la afirmación”.

En una de las conversaciones con su discípulo, Merlín afirma: “Dios no juzga, sólo la mente lo hace. Lo que Dios desea es que se cumplan todos los mayores anhelos de cada persona; ese es nuestro estado natural como creadores de nuestra propia realidad (…) La realidad que experimentamos es el reflejo de nuestras expectativas”. En lo personal, esto es una explicación a nuestros miedos y angustias. Nos montamos nuestra propia película de los hechos que están por ocurrir y que, posiblemente, ni siquiera ocurran.

En otra “conversación” Merlín le pide a Arturo que haga lo que en algunos talleres gerenciales llaman visualización, se trata de imaginar por un momento la versión propia de un futuro perfecto, lo que queremos ser o donde queremos estar en un lapso determinado: “Ahora trae el recuerdo de ese futuro al presente. Permite que influya en la forma como has de conducirte de ahora en adelante. Si imaginaste paz y sosiego en ausencia del temor, vive eso ahora. Siempre que surjan de tu pasado sentimientos conflictivos de ira o temor o carencia, descarta esos recuerdos y actúa con base en los recuerdos del futuro, deja atrás la carga del pasado y permite que tu visión de un futuro realizado te guíe (…) y entonces habrás cambiado el pasado, al no dejarlo influir sobre tus actuaciones del presente”.

La Décimanovena lección está dedicada al deseo: “No consideres inútil o equivocado ninguno de tus deseos” Asegura que “algún día todos se cumplirán”.

“Los deseos son semillas a la espera de la estación propicia para germinar. De una sola semilla de deseo nacen bosques completos”.

“Aprecia cada uno de los deseos de tu corazón, por trivial que parezca. Un día, esos deseos triviales te conducirán hasta Dios”.

Para quienes creen -a veces por razones religiosas- que los deseos son malos, Chopra, en la voz de Merlín, asegua: “…el aspecto malo del deseo no está en el deseo mismo, sino en la lucha de los hombres por hacerlo realidad”.

Para el autor, los deseos constituyen un motor que nos lleva a alcanzar grandes metas: “el camino del deseo es increíblemente poderoso y no termina nunca; solamente cambian los objetos del deseo (…) nuestros deseos contienen el impulso evolutivo de la vida misma.

“No hay deseo trivial, porque todo deseo posee significado espiritual. Cada uno es un pequeño paso hacia el día en que deseemos la más elevada realización, a saber: conocer nuestra naturaleza divina”.

Si el libro me llegó en un momento oportuno para responder algunas interrogantes, mayor fue mi sorpresa cuando, para ilustrar esta nota, busqué algo de Chopra en Youtube. El primer material seleccionado termina hablando sobre el gran aprendizaje que significa ser emigrante. Es un mensaje para los millones de venezolanos que hoy forman parte de ese universo. Entre ellos, tres de mis hijos.

Enrique Rondón Nieto