Cómo averiguar qué tipo de cuenta bancaria te conviene

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  • Cuáles son las características principales de las diferentes cuentas bancarias disponibles en el mercado: podemos adelantarte que la tipología de cuentas más habitual se divide entre cuentas de ahorro y cuentas corrientes. Si bien, éstas últimas también pueden clasificarse entre cuentas nómina y cuentas corrientes remuneradas.
  • Cuál es el tipo de perfil del cliente: por un lado, debe distinguirse entre las empresas o entidades jurídicas, y las personas físicas o particulares. Además, éstos últimos también se subdividen en otras categorías como niños, jóvenes o pensionistas.

Sobra decir que las empresas necesitan una cuenta específicamente diseñada para ellas. Sin embargo, en el caso de los particulares, y dependiendo de cuál sea tu situación y cuáles son las expectativas o necesidades que tengas, te convendrá hacer uso de una u otra cuenta.

No obstante, conviene hacer una serie de matizaciones complementarias. Para ello, hemos consultado con los expertos en productos bancarios del comparador online Busconómico.

Cuentas bancarias para empresas y negocios

Las cuentas para empresas y negocios están pensadas, precisamente para empresas, así como para trabajadores autónomos. En este sentido, hay servicios que resultan más apropiados para autónomos y pymes, que para grandes empresas, si bien la mayoría de las cuentas para negocios de los bancos conceden acceso a todos los servicios, con independencia de la naturaleza y tamaño de aquellos.

Por lo tanto, este tipo de cuentas resultan idóneas para quienes necesitan hacer uso de servicios específicos para empresas, tales como el TPV, los préstamos para negocios y toda la gama de servicios financieros, desde un simple renting, hasta un forfait.

Cuentas bancarias para particulares

Obviamente, las cuentas para particulares están diseñadas para todas las personas físicas, ya sean niños, jóvenes, trabajadores por cuenta ajena o pensionistas que necesitan tener su dinero en un depósito a la vista, donde llevar a cabo ingresos y retiradas de efectivo, transferencias, ingreso de cheques, domiciliación de recibos y tarjetas, así como solicitar préstamos, contratar depósitos y llevar a cabo cualquier otro servicio u operación semejante.

Ahora bien, tal y como hemos señalado al comienzo, existen diversos tipos de cuentas para particulares, cuya conveniencia vamos a analizar en mayor profundidad.

Cuentas corrientes

La cuenta corriente es el producto bancario básico, el cual sirve de soporte para la utilización de los servicios que hemos mencionado en el apartado anterior.

Está concebida para la realización de las operaciones propias del día a día, tales como los ingresos y reintegros, el uso de tarjeta, etc.

Tradicionalmente, este tipo de cuentas suponían el pago de comisiones de mantenimiento y otro tipo de cargos, y aún hay muchas cuentas con esta situación. No obstante, poco a poco, hay bancos que comienzan a ofrecer cuentas corrientes sin comisiones.

Esta cuenta te conviene si lo único que quieres es:

  • Poder ingresar tu dinero en una cuenta bancaria para realizar reintegros cuando te convenga.
  • Disponer de una tarjeta de débito o crédito para tus compras habituales.
  • Poder llevar a cabo transferencias a otras cuentas.
  • Tener acceso a la contratación de los habituales servicios ofrecidos por los bancos.

Cuentas nómina

Las cuentas nómina son uno de los tipos de cuenta más atractivos de cuantos ofrecen las entidades bancarias.

Esto se debe a que tienen todas las ventajas de las cuentas corrientes y, además, una serie de beneficios añadidos. Por supuesto, dichos beneficios también están supeditados al cumplimiento de una serie de condiciones, entre las cuales la más habitual es la obligación de domiciliar una nómina o pensión por un importe determinado.

Otros posibles requisitos exigidos son:

  • La domiciliación de recibos.
  • El uso de la tarjeta de crédito un número mínimo de veces por trimestre o anualmente.
  • El mantenimiento de un saldo medio mensual.

Por su lado, las ventajas complementarias más habituales son las siguientes:

  • Exención de las comisiones típicas de mantenimiento, realización de transferencias, emisión y renovación de tarjetas, cobro de cheques, etc.
  • Descuentos en las compras realizadas en estaciones de servicios y grandes superficies.
  • Descuentos en establecimientos adheridos a un programa especial de la entidad bancaria.
  • Condiciones preferentes de financiación y préstamos pre-aprobados.
  • Devolución de un porcentaje de los recibos domiciliados.
  • Regalos por la domiciliación de la nómina.
  • Remuneración del saldo depositado en la cuenta dentro de ciertos límites.

Las cuentas nóminas son muy convenientes para aquellas personas que:

  • Quieren realizar las operaciones y contratar los servicios propios de una cuenta corriente.
  • Disponen de una nómina, pensión o ingreso regular.
  • Desean sacar un partido extra a su nómina o ahorros, gracias a las ventajas complementarias.

Cuentas de ahorro

Las cuentas de ahorro presentan la ventaja de que remuneran el saldo depositado en las mismas, por lo que son una excelente manera de sacar partido de la liquidez acumulada.

Sin embargo, a cambio de esta importante ventaja, presentan claras limitaciones en cuanto a la operatividad.

Es decir, no permiten la realización de transferencias a terceros ni la domiciliación de tarjetas, nóminas o recibos. Básicamente, no están pensadas como un instrumento de uso habitual, sino como un depósito a la vista en el que ir ingresando el exceso de liquidez que no vamos a necesitar en nuestro día a día.

En definitiva y como su propio nombre indica, son ideales para quienes quieren ahorrar y conseguir rentabilidad por sus ahorros.

En el caso de que dispongas de una nómina, y desees una cuenta de ahorro, quizá te valga la pena recurrir a una cuenta nómina remunerada. Esta opción es una combinación perfecta entre las cuentas corrientes y las cuentas de ahorro.

Otros tipos de cuentas bancarias

Por último, vale la pena mencionar que existen otros tipos de cuentas con propósitos muy específicos, y destinadas a una tipología de clientes muy concreta.

Tal es el caso de las cuentas jóvenes, las cuentas para niños, las cuentas para pensionistas, cuentas vivienda e incluso las cuentas para bodas. La mayor parte de estas alternativas son cuentas corrientes cuyas características han sido ligeramente modificadas para ajustarse el perfil del cliente u objetivo concreto de uso.